17 feb. 2018

Poniendo nombres: acrónimos de Nueva York (SoHo, NoHo, TriBeCa, NoLIta, DUMBO, …)

El SoHo neoyorquino es uno de los primeros barrios que utilizaron acrónimos como expresión de su singularidad, principalmente arquitectónica, aunque también social y urbana. En la imagen, fachadas de Broadway entre el cruce de Broome y Canal St. (al fondo se eleva el edificio de Broadway 401)
Poner nombre a las cosas es una forma de “apropiación”. Con ese acto dejan de ser entes indiferenciados y entran a formar parte, en cierto modo, de nosotros mismos. Así, cuando se bautiza una montaña, un rio, un bosque, una ciudad, un barrio, una calle o a cualquier otro elemento físico de nuestro entorno, estamos singularizándolo, incorporándolo a nuestra vida. De hecho, la personificación de los lugares que nos acompañan es una de las dimensiones principales del acto de “habitar”.
En las ciudades, las diferentes necesidades organizativas, administrativas o de orientación, exigen la asignación de identificadores (sean números o palabras). Estos distintivos son conocidos y compartidos por los ciudadanos, consolidando la relación íntima entre la ciudad y sus residentes. Ahora bien, más allá de los nombres oficiales, surgen calificativos, a veces espontáneos y populares y otras premeditados dentro de un “laboratorio”, que buscan otro tipo de objetivos. Por ejemplo, respondiendo a cuestiones relacionadas con el sentimiento de pertenencia o también a intereses menos emocionales como las estrategias inmobiliarias que pretenden implantar una imagen de marca.
Los neoyorquinos son especialistas en poner nombres propios a sus barrios más singulares, independientemente de cómo se llamen oficialmente. Algunas de esas denominaciones han alcanzado un gran reconocimiento internacional. Entre ellas destacan el caso especial de los acrónimos, como SoHo, NoHo, TriBeCa, NoLIta, DUMBO, NoMad, etc.


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Poner nombre a las cosas es una forma de “apropiación”. Con ese acto dejan de ser entes indiferenciados y entran a formar parte, en cierto modo, de nosotros mismos. Así, cuando se bautiza una montaña, un rio, un bosque, una ciudad, un barrio, una calle o a cualquier otro elemento físico de nuestro entorno, estamos singularizándolo, incorporándolo a nuestra vida. De hecho, la personificación de los lugares que nos acompañan es una de las dimensiones principales del acto de “habitar”.
En las ciudades, las diferentes necesidades organizativas, administrativas o de orientación, exigen la asignación de identificadores (sean números o palabras). Estos distintivos son conocidos y compartidos por los ciudadanos, consolidando la relación íntima entre la ciudad y sus residentes. Ahora bien, más allá de los nombres oficiales, surgen calificativos, a veces espontáneos y populares y otras premeditados dentro de un “laboratorio”, que buscan otro tipo de objetivos. Por ejemplo, respondiendo a cuestiones relacionadas con el sentimiento de pertenencia o también a intereses menos emocionales como las estrategias inmobiliarias que pretenden implantar una imagen de marca.
Las denominaciones urbanas suelen ser palabras significativas relacionadas con el homenaje a personajes célebres e históricos o al recuerdo de acontecimientos o de otros lugares. O incluso, en ocasiones, se recurre a la utilización de números (es clásica la denominación neoyorquina de la mayoría de las vías de Manhattan: las transversales, aproximadamente orientadas de este a oeste, reciben el nombre de calles, y las longitudinales, más o menos de norte a sur, son las avenidas, y en ambos casos se ordenan por números).
Por lo tanto, el procedimiento más habitual para designar piezas urbanas es el de asignar palabras o números y es excepcional el uso de acrónimos. Los acrónimos son palabras formadas como resultado de un procedimiento que une letras o sílabas del principio y el fin de dos o más términos que forman una expresión.
La abstracción del acrónimo lleva a que en muchos casos se use desconociendo la información que esconde la fusión alfabética. Por ejemplo, en Madrid encontramos AZCA (acrónimo de Asociación de la Zona Comercial de la manzana A, en referencia al gran proyecto de ampliación de la entonces llamada Avenida del Generalísimo, hoy Paseo de la Castellana), o en Zaragoza nos topamos con ACTUR (derivado del Programa ACTUR, Actuaciones Urbanísticas Urgentes, que dio origen en la década de 1970 al barrio que oficialmente fue bautizado como Puente de Santiago, pero que nunca recibió ese nombre por parte de los ciudadanos, que lo reconocen simplemente como barrio del Actur).
En el hecho de poner nombres propios a sus barrios más singulares, independientemente de cómo se llamen oficialmente, los neoyorquinos son especialistas y, en particular, son especialmente ingeniosos en la utilización de acrónimos. Algunas de esas denominaciones han alcanzado un gran reconocimiento internacional. Entre ellas destacan SoHo, NoHo, TriBeCa, NoLIta, DUMBO, NoMad, etc. cuya influencia es grande tanto por el nombre (que alcanzan bastante prestigio de marca) como por lo que representan (procesos de transformación urbana).

SoHo
Uno de los barrios centrales de Londres recibió el nombre de “Soho”. Parece ser que esa peculiar denominación tuvo su origen en el grito con el que los cazadores alentaban a sus jaurías en las monterías (so ho!!). Esta justificación podría ser cierta porque antes de convertirse en una de las zonas más animadas del centro de la capital británica, sirvió como lugar de caza para aristócratas y reyes. En cualquier caso, más allá de la veracidad etimológica, lo cierto es que el Soho londinense, bien ubicado entre la City y Westminster, y con una tradicional apuesta por el ocio (de todo tipo), adquiriría una fama que trascendería las fronteras londinenses.
A partir de esa referencia, los neoyorquinos tuvieron una ingeniosa idea para designar uno de los barrios más particulares del Manhattan antiguo. Era un área, enclavada dentro del Distrito 2 de la isla, al sur de la calle Houston, que se estaba significando internacionalmente tanto por su peculiar configuración urbana, que contenía trazados y edificaciones históricas, muchas de ellas industriales, como por haberse convertido en un lugar de residencia y trabajo de numerosos artistas.
El Distrito 2 de Manhattan es uno de los más personales de Nueva York. Buena parte del mismo está ocupado por Greenwich Village (en rosa su delimitación popular y en línea azul discontinua las zonas designadas como distrito histórico). Junto a este surge, al sur de Houston Street, el SoHo (en trama verde para su delimitación habitual y en línea roja discontinua las zonas designadas como distrito histórico) y al norte de esa calle, NoHo (trama amarilla y línea roja discontinua para la zona protegida). En azul, el área denominada NoLita. En general, las delimitaciones habituales y oficiales suelen presentar discrepancias. Las calles este-oeste resaltadas en verde son, de arriba abajo, 14 St., Houston St. y Canal St. Las que van en dirección norte-sur (de arriba abajo en el plano) son, de izquierda a derecha, Greenwich Street (que enlaza con la Novena Avenida); Avenida de las Américas (6ª avenida); Broadway; y Bowery Street que, en Cooper Square conecta con la Cuarta y la Tercera avenidas.
Hasta la década de 1960, ese lugar carecía de una identidad propia pero una serie de estudios realizados para la catalogación de su interesante arquitectura llevaban un título ubicacional (South Houston Industrial Area) dando origen al nacimiento de una zona diferenciada de su entorno.
Así, para proporcionarle un nombre que la identificara, generaron una palabra que enlazaba directamente con la utilizada en Londres, aunque se distanciara de ella en la justificación de su origen. Porque el SoHo de Nueva York surge de un acrónimo que significa, precisamente, South Houston, y serviría para designar ese lugar tan especial situado al sur de Houston Street. Es indudable que la aparición de la palabra y su éxito inicial eran un guiño al conocido barrio londinense, pero también es cierto que pronto se despegó de esa vinculación para volar con personalidad propia, incluso superando en reconocimiento internacional a su homónimo londinense.
Greene Street en el SoHo, entre Broome St. y Spring St., con las características escaleras de incendios de sus fachadas.
La calle Houston en Nueva York no es una calle cualquiera. Primero porque su trazado, de este a oeste, une el East River y el rio Hudson, “cortando” en dos el bajo Manhattan; y segundo, porque fue la escogida por los comisionados que trazaron el Plan de 1811 como punto de origen para numerar las calles, de manera que la siguiente a Houston Street por el norte sería la Calle Primera (aunque solamente por la parte oriental de la isla, porque por el oeste, la presencia de Greenwich Village impidió que las calles del nuevo trazado unieran los dos cauces, cosa que ocurre a partir de la Calle Catorce, 14 St., que atraviesa la isla completamente).
La arquitectura del SoHo neoyorquino es una de sus rasgos más señalados. En la imagen el E. V. Haughwout Building (488-492 Broadway, esquina Broome Street) diseñado por John P. Gaynor en 1857.
La etiqueta SoHo de Nueva York, tuvo un gran éxito, lanzando al mundo la nueva vida que adquiría aquel barrio. Su arquitectura industrial sería conservada transformándose en espacios residenciales que dieron origen a una nueva tipología que alcanzaría un enorme éxito internacional: los loft
La reutilización de los espacios industriales como espacios residenciales dio origen a los lofts, que popularizarían un estilo de vida y una imagen que tendría una gran influencia en el resto del mundo.
Estos espacios, originalmente almacenes y fábricas en desuso, se caracterizaban por amplias superficies de mucha altura y con escasas divisiones internas. Además, grandes ventanales solían proporcionar una intensa luminosidad al interior. En los inicios de su reconversión, compatibilizaron su carácter fabril con el de vivienda, proporcionando el espacio necesario para muchos artistas de vanguardia que se implantaron allí. 
Fachada de la Judd Foundation (a Mercer Street, esquina con Spring St.), una de las muestras de identificación del arte con el SoHo expresada las numerosas galerías existentes en la zona.
El prestigio cultural que fue adquiriendo la zona sería recogido por restaurantes, galerías de arte y tiendas que impulsarían el barrio. Finalmente, aquellos loft se convertirían en viviendas de lujo deseadas por muchos de los neoyorquinos triunfadores. Con todo, el barrio se convertiría en uno de los paradigmas de la gentrificación urbana que tendría una gran influencia en muchas de las grandes ciudades del mundo.

NoHo
Los neoyorquinos seguirían aplicando la fórmula del acrónimo para otras zonas. Así, al lado del SoHo, surgiría un nuevo acrónimo, NoHo, North of Houston Street (al norte de la calle Houston), identificado inicialmente como un distrito histórico dotado de una arquitectura singular.
Esa parte de la ciudad comenzó su desarrollo con las viviendas de las grandes familias de finales del siglo XVIII y principios del XIX (Lafayette Street se convertiría en el lugar de esas mansiones de la aristocracia neoyorquina, como los Astor). Pero con la presión industrial, estas relevantes familias acabarían mudándose a lugares más apropiados, llegando a la zona algunas industrias manufactureras que le proporcionarían su carácter definitivo. De hecho, NoHo cuenta con aproximadamente 125 edificios catalogados que representan su época de esplendor comercial, cuando entre 1850 y 1910, el área disfrutó de una gran prosperidad ofreciendo la venta, tanto al detalle (retail) como al por mayor (wholesale), de mercancías (dry goods) para toda la ciudad.
NoHo, cuenta con interesantes muestras de arquitectura de hierro fundido (cast iron). En la imagen, los números 652, 650 y 648 de Broadway.
Pero los almacenes también irían trasladándose a ubicaciones más eficientes cerrando sus instalaciones. Entonces el barrio iniciaría un declive que sería frenado por un impulso similar al que aupó al SoHo. En las décadas de 1970 y 1980, muchos artistas se desplazaron hacia esta zona que comenzó a denominarse NoHo en contraposición al SoHo (el norte frente al sur, separados por la calle Houston). Y al igual que sucedió en el SoHo, aquellos primeros residentes, artistas de vanguardia (como Mapplethorpe, Basquiat o Warhol), irían dando paso a la renovación residencial para las clases acomodadas, con los exitosos loft.
El NoHo cuenta como “eje” principal con Lafayette Street y se extiende aproximadamente entre las calles Novena y Houston, como límites norte y sur respectivamente; por el este hasta Mercer Street; y por el oeste hasta el Bowery y Cooper Square.

NoLIta
NoLIta es un acrónimo que parte de una denominación preexistente: Little Italy, la “pequeña Italia”. Este nombre, nostálgico y emotivo identificaba una zona muy concreta del viejo Manhattan y surgió debido a la proliferación de inmigración italiana que llegaba a Nueva York y que pasaba a residir en ese sector. Little Italy, que ofrecía una personalidad muy notable e intensa, era la zona que albergaba las calles Elizabeth, Mott y Mulberry en su recorrido al norte de Canal Street, hasta Houston Street.
Pero, conforme las nuevas generaciones, más americanos que italianos, fueron trasladándose a vivir en otras zonas de la ciudad, el barrio italiano, sobre todo en su parte septentrional, iría perdiendo ese sabor mediterráneo que lo caracterizó durante largo tiempo. En la actualidad se identifica Little Italy con el tramo de la calle Mulberry situado entre Canal Street (por el sur) y Broome Street (por el norte). A partir de esta vía, hasta Houston Street, el barrio ha pasado a ser conocido como NoLIta, acrónimo de North of Little Italy. Esta denominación indica un cierto desapego de su origen ya que conserva pocos restos de sus “raíces” italianas, aunque, la fiesta anual de San Genaro siga recordando la tradición italiana con sus desfiles por Mulberry Street (de Houston St. a Grant St.)
NoLIta, cruce entre Mulberry Street y Spring Street.
El desarrollo de NoLIta fue posterior a los del SoHo y NoHo ya que su despegue se produciría en la década de 1990, como una ambiciosa operación inmobiliaria de gentrificación. El éxito acompañó a la actuación y el vecindario se pobló de los triunfantes yuppies de la época (también un acrónimo de young urban profesional, jóvenes profesionales urbanitas), así como de numerosas tiendas de lujo, restaurantes y bares de moda. El nombre fue lanzado desde los promotores inmobiliarios que trabajaban en la zona y que buscaban reforzar la imagen de sus proyectos, dotándoles de una identidad conjunta que la diferenciara del resto y transmitiera exclusividad.

TriBeCa
El éxito de la renovación del SoHo y de su particular denominación, animó a continuar con la doble estrategia, de renovación urbana y de generación de acrónimos. Así, tras el SoHo llegaría el momento para otra de las zonas fabriles del viejo Manhattan, la que estaba situada al sur de Canal Street y que sería bautizada como TriBeCa. Hay que recordar que antes de surgieran las etiquetas SoHo, NoHo o TriBeCa, la zona era conocida como el “warehouse district” (distrito de almacenes).
Al sur de Canal Street (que actúa como límite norte del Distrito 1 de Manhattan), surge TriBeCa con alguna discrepancia entre los límites asignados habitualmente (verde) y la zona declarada distrito histórico (línea roja discontinua). El barrio se encuentra muy determinado por dos de las calles más populares de Nueva York: Greenwich Street (resaltada en verde a la izquierda del mapa) y Broadway (derecha).
TriBeCa es el acrónimo de Triangle Below Canal Street (triángulo por debajo de la calle Canal) y se aplica a la zona que se sitúa por encima del Distrito Financiero, y estuvo caracterizada inicialmente por la actividad logística e industrial. Sus límites genéricos son por el norte Canal Street, por el este Broadway (solamente sobrepasada ligeramente por el norte hasta Cortland Alley), por el oeste, West Street; y por el sur Murray Street o Vesey St. (según diferentes apreciaciones). Además, TriBeCa es también un Distrito Histórico (con otros límites más restringidos) que ha visto catalogada y protegida buena parte de su interesante arquitectura.
North Street es una de las calles representativas de la esencia de la TriBeCa.
Canal Street es la frontera que la separa del SoHo por el norte, con la que guarda muchas similitudes. De hecho, TriBeCa recibió el fuerte impulso de intelectuales y artistas que también fijaron en sus grandes naves y almacenes, lugares de residencia o de actividades culturales y de ocio, hasta convertirse en un emblema de la reinvención de la ciudad.
Loft en TriBeCa (10 Hubert Street)
Canal Street es otra de las calles importantes del Lower Manhattan, aunque su recorrido de oeste a este no atraviesa toda la isla. Su origen explica algo de la historia urbana de Manhattan, remontándose a los primeros años de Nueva York, cuando se abastecía del agua procedente del Collect Pond, un embalse natural de agua potable situado a las afueras de la ciudad. El posterior crecimiento demográfico provocó la contaminación del lago obligando a solucionar el abastecimiento de agua desde otras fuentes alternativas, hecho que resultó muy dificultoso. La solución llegó en 1842, con la traída de aguas gracias al Croton Aqueduct. La inutilidad del Collect Pond llevó a la decisión de desecarlo y rellenarlo para su posterior urbanización. La operación de “vaciado” se realizó en 1811 a través de un canal que desaguaría en el Hudson River y que, tras cumplir su misión también fue rellenado, sirviendo de base para una nueva vía:  Canal Street, con cuyo nombre se recuerda aquel acontecimiento.

NoMad
También fuera de los límites del Lower Manhattan se registran acrónimos. Nos dirigimos al Midtown, al entorno de Madison Square. Puede resultar sorprendente que en una zona caracterizada por el trazado repetitivo del Plan de 1811 pueda destacar un ámbito, más allá del hecho de contar con edificios destacables.
El acrónimo NoMad, en el Distrito 5 de Manhattan, identifica diversas manzanas al norte de Madison Square. La línea roja discontinua delimita el distrito histórico definido oficialmente mientras que la trama verde indica la zona que suele abarcar popularmente. En su configuración destacan Broadway (la línea verde sinuosa) y la Quinta Avenida (la línea verde recta)
El hecho es que en las manzanas próximas a Madison Square y, particularmente al norte de la plaza, se fue configurando un área que unió el entretenimiento derivado de la proliferación de hoteles, clubes y tiendas con una clara orientación empresarial y mercantil. En ese contexto se construirían tanto notables edificios “art-déco” como instalaciones fabriles y edificios de viviendas entre medianeras más modestos.
NoMad cuenta con una arquitectura singular (mucha de ella de estilo art-déco) que identifica la zona sobre el resto de la repetitiva trama de los Commissioners. En la imagen, la manzana de 1132 Broadway
El interés arquitectónico del área viene avalado por casi un centenar de edificios protegidos que representan a la Nueva York comercial de las décadas de 1870 a 1930 y que configuran un Distrito Histórico que recibiría como nombre un acrónimo: NoMad (NOrth of MADison Square, norte de la plaza Madison). El juego de palabras con “nómada” (que según el diccionario designa a quien va de un lugar a otro y no se establece en ningún sitio de forma permanente) y el recuerdo de la intensa y movida actividad mercantil y de ocio garantizó el éxito de la etiqueta.
Sus límites son precisos en el caso del ámbito catalogado, pero lo son menos de una forma convencional ya que se extiende hacia un número mayor de manzanas (entre las calles 25 y 30, y las avenidas de las Américas y Lexington)

Loisaida
Loisaida no es propiamente un acrónimo sino la transcripción de una pronunciación, lo cual le otorga un carácter peculiar. Loisaida es la pronunciación en “spanglish” del Lower East Side (el nombre que recibe la parte baja oriental de Manhattan). Este hecho retrata a la población mayoritaria en la zona, que es de origen hispano.
Loisaida (Lower East Side en spanglish) se encuentra en el entorno de la Avenida C (línea verde) dentro de la ABC City de Manhattan (trama verde), un barrio muy particular por el nombre alfabético de sus avenidas que se encuentra delimitado por la Primera Avenida (oeste), la calle 14 (norte), el East River (este) y Houston Street (sur) dentro del Distrito 3 de Manhattan.
La alusión lingüística es curiosa porque esta zona se encuentre dentro de un barrio muy particular de Nueva York: la Alphabetic City. La también llamada ABC City nació como consecuencia de una excepción del trazado propuesto por los commissioners en 1811 para Manhattan. Los comisionados buscaban la mejor adaptación de la retícula a la forma longitudinal de la isla y, por eso, siguiendo la orientación más eficaz, la Primera Avenida se ubicó, junto a la ribera del East River, de tal modo que ofreciera un recorrido continuo a lo largo de toda la isla. Pero en la zona sur-oriental de la misma, entre esta First Avenue, el rio y la ciudad antigua, quedaba un amplio espacio en el que podían encajar varias avenidas. El problema era que, al situarse al este de la Primera, no podían recibir una denominación numérica. El pragmatismo norteamericano solventó con rapidez el problema: recibirían una denominación alfabética. Así pues, se comenzó por la “Avenida A” a continuación de la Primera, para seguir con la B, C y D hasta llegar al East River. Pronto recibió el apelativo oficioso de Alphabetic City.
La avenida C es conocida como avenida Loisaida.
Loisaida cuenta con numerosas muestras de Street Art en sus grafitis.

El ambiente latino, principalmente portorriqueño, proporcionado por los nuyoricans (o nuyorriqueños, en español), define el carácter de Loisaida.
Pues en ese particular lugar se fue aposentando una importante colonia portorriqueña, principalmente en el entorno de la avenida C. Algo parecido a lo que sucede en “El Barrio”, el sector oriental de Harlem, también conocido como Spanish Harlem. Pero las dos zonas son muy diferentes, principalmente por el carácter artístico y festivo que ha adquirido Loisaida. Allí el ambiente latino, principalmente portorriqueño, proporcionado por los nuyoricans (o nuyorriqueños, en español), se expresa en el arte (siendo un lugar reconocido por sus numerosos grafitis urbanos) y en su popular festival anual, que en 2017 alcanzó su edición número 30.

DUMBO
Nos alejamos de Manhattan para descubrir que también los acrónimos se han implantado en otros distritos neoyorquinos, particularmente en Brooklyn. Nos dirigimos a la zona que está situada enfrente de Manhattan, al lado de dos de los puentes meridionales que cruzan el East River: el icónico Puente de Brooklyn, que marcaría su límite por el oeste, y el Manhattan Bridge, convertido en eje central del área y responsable del nombre. Porque ese lugar se conoce como DUMBO (District Under the Manhattan Bridge Overpass, distrito bajo el paso superior del Puente de Manhattan).
La generación del nombre resulta divertida porque el primer intento (District Under the Manhattan Bridge) generaba el acrónimo “dumb”, cuyo significado es bastante peyorativo. Por eso se añadió el “overpass”, un tanto innecesario pero que permitía añadir la “o” final pasando a ser reconocido como DUMBO, prefiriendo la relación con el elefantito de Disney.
La denominación DUMBO identifica la zona de Brooklyn que se encuentra junto a los dos puentes meridionales del East River (el Puente de Brooklyn y el Manhattan Bridge) y su litoral ofrece unas de las vistas más privilegiadas de Manhattan.
El Manhattan Bridge divide dos ambientes: el occidental, situado entre ambos puentes, y el oriental que abarca desde este puente hasta la calle Bridge Street (colindante con la colina donde surgiría el histórico sector de Vinegar Hill). Por el norte, el límite lo establece el East River (que proporciona unas vistas privilegiadas de Manhattan) y por el sur la autopista interior Brooklyn Queens Speedway junto a la calle York.

Imagen característica de DUMBO: Washington Street con el Manhattan Bridge al fondo.
DUMBO ha pasado de ser una zona casi olvidada bajo los puentes y ocupada por instalaciones industriales en desuso a convertirse en uno de los referentes de la vanguardia artística neoyorquina. La protección ofrecida por la designación de parte del barrio como Distrito Histórico (protegiendo los característicos e inmensos almacenes de ladrillo) así como la proliferación de espacios culturales y también de empresas tecnológicas, han propiciado un proceso de renovación urbana que ha transformado la vida en el barrio, como ha sucedido en muchos de los casos anteriores.

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