29 abr. 2017

El Primer Berlín: de las ciudades gemelas a la ciudad quíntuple (1237-1701).

La primera fortificación de Berlín contenía el doble núcleo original de la ciudad: Berlín y Cölln (superposición de su trazado sobre la ortofoto de 2009).
Resulta paradójico que Berlín, la trágica ciudad doble de la Guerra Fría, desgarrada entonces por el Muro que separó el sector oriental comunista del occidental capitalista, fuera también en sus inicios una ciudad duplicada.
Esta peculiaridad, derivada del nacimiento en continuidad de dos aldeas gemelas (Berlín y Cölln) sería todavía más sorprendente cuando fueron surgiendo extensiones autónomas, generando un continuo urbano formado por cinco municipios diferentes.
Vamos a aproximarnos al modesto Primer Berlín multiplicado que se desarrolla entre la fecha oficial de su fundación (1237) y la de creación del Reino de Prusia (1701), cuando se confirmó la capitalidad de Berlín, y se unificaron las cinco ciudades (dando paso al Segundo Berlín que evolucionaría hasta convertirse en una gran capital europea). Estructuraremos ese Primer Berlín en tres etapas sucesivas: los orígenes, la ciudad libre hanseática y la ciudad principesca. Desgraciadamente, aquel casco histórico, conformado a lo largo de quinientos años, se vería muy afectado por la Segunda Guerra Mundial, que destruyó una parte muy importante del mismo.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------
Los ríos Elba y Oder son dos de los principales cauces de la Europa Central que, a lo largo de la historia, han marcado límites políticos, étnicos, lingüísticos y religiosos (papel que siguen cumpliendo actualmente en mayor o menor medida). Ambos nacen en la cadena montañosa de los Sudetes, que separa la República Checa de Polonia, con la diferencia de que el Elba discurre por la ladera sur, mientras que el Oder lo hace por la norte. Los dos cursos de agua se dirigen en dirección noreste para desembocar en el Atlántico (el Elba en el Mar del Norte y el Oder en el Mar Báltico).
El territorio que riegan, en sus cursos medio e inferior, está caracterizado por extensas llanuras. Nos interesa fundamentalmente la cuenca oriental del Elba y, dentro de ella, el entorno del sistema fluvial formado por uno de sus afluentes, el rio Havel, y por el rio Spree, que desagua en el anterior. Esa región presenta una gran abundancia de terrenos arenosos y pantanosos, con múltiples lagos formados por los frecuentes ensanchamientos de los ríos.
Localización de los ríos Elba y Oder en la Europa Central. Debajo, la cuenca del Elba, remarcando en amarillo las cuencas tributarias de los ríos Havel (norte) y Spree (sur).
Ese territorio estuvo prácticamente despoblado, hasta que, a finales del siglo VI, se instalaron en él, varias tribus eslavas. Particularmente, los hellever, que lo hicieron al oeste del Havel, erigiendo una ciudadela en Spandau (justo en el punto en que ese río recibe las aguas de su tributario Spree), y los sprevani, que se ubicaron en el este del Havel, construyendo también una ciudadela a orillas del Spree, en Köpenick (hoy Spandau y Köpenick son distritos de la ciudad de Berlín).
En el siglo VIII, Carlomagno, que había logrado unificar a los francos y extender sus dominios hacia el Elba, pactaría con esas tribus el establecimiento de varias Marcas (territorios fronterizos) del Imperio Carolingio. Estas Marcas, que se situaron en los confines de las tierras germánicas y eslavas, entre los ríos Elba y el Oder, recibieron entidad política y fueron gobernadas por señores feudales, vasallos de los carolingios, que eran responsables de defender el imperio de eventuales invasiones.

Delimitación de la Marca del Norte hacia el año 1000 (el punto amarillo indica la ubicación futura de Berlín).
Una de ellas fue la Marca de Brandeburgo que, articulada en el entorno de los ríos Havel y Spree, acabaría configurándose como un importante principado dentro del Sacro Imperio Romano Germánico desde 1157 (el Margraviato de Brandeburgo, Markgrafschaft Brandenburg). La Marca sería gobernada desde la ciudad de Brandeburgo que surgió a orillas del rio Havel y que aparece referida en documentos desde el año 928 (es la actual Brandenburg an der Havel),
[en español se admiten dos traducciones de Brandenburg: Brandeburgo y Brandemburgo, aunque se recomienda la primera]

El origen de Berlín: las ciudades gemelas (Berlín y Cölln, 1237-1359)
En este contexto histórico y geográfico, dentro del Margraviato de Brandeburgo, en las orillas del rio Spree, se establecerían años después dos asentamientos contiguos: Cölln y Berlín. El punto escogido, ubicado a una distancia intermedia entre Spandau y Köpenick, ofrecía facilidad para vadear el rio Spree. Allí existía una isla sobre la que constituyó Cölln, mientras que Berlín lo haría en la orilla derecha del río. Aunque parece que su nacimiento real pudo ser anterior, se considera como fecha oficial el año 1237, año en el que aparece la primera prueba documental de la existencia de Cölln y que se conmemora como la fundación de Berlín.
Las dos pequeñas aldeas ejercerían de etapas en las rutas mercantiles que unían el occidente y el oriente en la Europa Septentrional, de manera que esa localización imprimiría el carácter de los asentamientos. Frente a las existentes Spandau y Köpenick, cuya economía se vinculaba fundamentalmente a la agricultura, Cölln y Berlín estarían asociadas al comercio.
Hipótesis sobre los primeros asentamientos de Cölln y Berlín. Arriba la realizada en el siglo XIX por el historiador alemán Karl Friedrich Klöden, que ponía en cuestión la existencia de la isla de Cölln. Debajo, hipótesis sobre el estado de los municipios hacia el año 1415 (A: Berlín; B: Cölln)
Así pues, el origen de la ciudad es doble. Las dos aldeas gemelas fueron planificadas siguiendo un esquema teórico regular. Cölln ocupó la parte meridional de la pequeña isla referida. Su trazado presentaba una calle principal que unía los dos puentes tendidos sobre los brazos del rio Spree y en la que se ubicaban los dos equipamientos principales: el consistorio municipal (Cöllnisches Rathaus) y la iglesia de San Pedro (Petrikirche). Esa calle presentaba una anchura considerable, que conformaba un cierto “salón urbano” donde se instalaba el mercado de la ciudad. A partir de la misma, y siguiendo su orientación se plantearon las manzanas residenciales.
La iglesia de San Nicolás vista desde lo alto de la Torre de la Televisión.
Por su parte, Berlín surgiría en la margen derecha del río, enfrentada a Cölln y acabaría siendo un asentamiento más extenso. La ciudad, separada por un foso-canal del Spree, se organizaría en dos barrios: el de San Nicolás (Nicolaiviertel), el más antiguo, y el de Santa María (Marienviertel), que surgiría como una extensión del anterior motivada por la prosperidad de la ciudad. El esquema urbano de ambos barrios es similar, aunque ofrece una mayor pureza en Santa María que en San Nicolás, cuya implantación tuvo alguna deformación provocada por la orilla curva del rio. Las dos parroquias presidían cada barrio y la casa consistorial definitiva (que además asumiría el gobierno mancomunado entre Berlín y Cölln) se ubicaría entre ambas, en la calle que las separaba y que acabaría convirtiéndose en la vía principal del núcleo. De hecho, al primer puente que unía Berlín y Cölln (el denominado Mühlendamm brücke, “puente del dique del molino”, por un molino que hubo en él) se le sumaría pronto uno segundo que prolongaba ese nuevo eje central de Berlín y que sería conocido como Rathausbrücke (“puente del Ayuntamiento”). Este puente y esta calle, que dividían la isla en dos mitades (quedando Cölln en el sur y dejando el norte disponible) verían refrendada su importancia años después, cuando los margraves levantaron en esa mitad septentrional su residencia.
Superposición del núcleo original de Berlín-Cölln (hacia 1650, en color) sobre el estado actual (líneas marrones)
En 1307, el margrave Hermann “der lange” (el alto) mancomunó parcialmente ambas ciudades. No obstante, la relación física y política existente no impidió que ambas ciudades mantuvieran administraciones independientes.

La Ciudad Hanseática (Berlín, 1359-1448)
La dinastía Ascania gobernó Brandeburgo desde que, en 1137, Alberto I (apodado “el oso”) expandió y definió los límites de la Marca Norte (Nordmark) dentro del Sacro Imperio Romano Germánico, quedando el territorio establecido como un margraviato hereditario en 1157. Pero en 1320 falleció el ultimo gobernante de la Casa de Ascania, Heinrich II, dejando vacante el puesto de margrave. Este hecho dio comienzo a un periodo turbulento y de inestabilidad para el Margraviato de Brandeburgo debido a las luchas de poder entre las grandes familias del Imperio.
Aunque el emperador entregó Brandeburgo a la Casa de Wittelsbach, la nobleza no aceptó el nombramiento y comenzaron las hostilidades. La conflictiva situación del margraviato, tensionado por las luchas internas y acosado por los polacos, se agravaría con la sustitución de los margraves que pasarían a ser de la Casa de Luxemburgo desde 1373. En general, con los gobiernos de los margraves Wittelsbach y Luxemburgo la autoridad central fue disminuyendo y Brandeburgo estuvo controlada principalmente por la nobleza local. No obstante, en 1356 el margrave Ludwig II conseguiría la designación como Príncipe Elector (Kurfürst) del Sacro Imperio Romano Germánico con carácter hereditario, elevando la categoría del margraviato.
Las turbulencias políticas fueron aprovechadas por una serie de ciudades, encabezadas por Berlín-Cölln para proclamar su autonomía, asociándose en 1359 a La Hansa, la gran liga de las ciudades mercantiles de la Europa del Norte. Durante los casi cien años en los que pertenecieron a la Liga, Berlín y Cölln prosperaron notablemente como centro de intercambio comercial y su población (y gobierno municipal) estuvo compuesta, mayoritariamente, por una burguesía de mercaderes.
Arriba, el primer plano de Berlín, grabado en 1652 por Johann Gregor Memhardt. Debajo, esquema del modelo teórico de implantación (1. Santa María; 2. Ayuntamiento de Berlín; 3. San Nicolás; 4. Palacio del Margrave; 5. Catedral; 6. Ayuntamiento de Cölln; 7. San Pedro)

La Ciudad Principesca (Berlín, 1448-1701)
Todo cambiaría a partir de 1411. El emperador Segismundo (Sigismund von Luxemburg) había logrado hacerse con la corona el año anterior gracias al apoyo recibido, entre otros, por la Casa de Hohenzollern. En compensación, el emperador, que hasta entonces era Margrave de Brandeburgo, cedió la dignidad al burgrave de Núremberg, Federico VI de Hohenzollern, con derecho hereditario para su familia. La nobleza de Brandeburgo, temerosa de perder sus privilegios, se rebeló contra la decisión, pero Federico, utilizando su fuerza militar logró someterla y obtuvo el reconocimiento oficial de su mandato en 1415, en el Concilio de Constanza. El nuevo margrave, que gobernaría como Federico I de Brandeburgo (Friedrich I), iniciaría una dinastía que se prolongaría hasta 1918.
Su sucesor, Federico II (Friedrich II), sería margrave entre 1440 y 1470 y tomaría una decisión trascendental para Berlín ya que escogió esa ciudad como su residencia. Este hecho, quizá respondió al deseo de alejarse de la poderosa nobleza residente en la ciudad de Brandeburgo, que le había hecho la vida muy difícil a su padre (quien residió muy poco en el margraviato). La medida no fue bien acogida por la burguesía berlinesa que intuía la pérdida de su autonomía política y se sublevó (Berliner Unwille, 1447), pero el movimiento fracasaría. Federico II subyugó a la ciudad y la despojó de todas las libertades comunales y de la independencia que mantenía. Desde entonces el gobierno municipal quedaría subordinado al poder del príncipe que aprobaría o denegaría los nombramientos de alcaldes e impondría su criterio. Para reforzar su dominio, impidió la asociación con otras ciudades y, en consecuencia, Berlín-Cölln dejarían de pertenecer a la Liga Hanseática.
El margrave construiría su fortaleza-palacio en la parte septentrional de la isla de Cölln y, con ello, las ciudades gemelas iniciarían una nueva etapa en su historia, asumiendo la capitalidad de Brandeburgo en 1448 bajo la única autoridad de los Hohenzollern.
El castillo de los Hohenzollern, comenzado en 1443 iría ampliándose hacia el norte e incorporaría el resto de la isla para la creación de los jardines del palacio (Lustgarten). La imagen del castillo cambiaría radicalmente con la intervención del arquitecto Andreas Schlüter (1664-1714) que lo transformaría en un palacio barroco. Aunque, el aspecto definitivo del ya Palacio Real llegaría en 1845 con la incorporación de la emblemática cúpula. Este palacio, gravemente dañado por la Segunda Guerra Mundial, sería demolido en 1950, apareciendo en su lugar el denominado Palacio de la República levantado por el gobierno comunista de la RDA. También este sería demolido en 2003. En la actualidad se está reconstruyendo miméticamente el palacio original.
Tres imágenes del Palacio de Berlín. Arriba, maqueta del desaparecido Palacio del Margrave con su catedral contigua. En el centro, maqueta del también desaparecido Palacio Real, que sustituyó al anterior (se aprecia la actual catedral de Berlín contigua). Debajo, estado de la reconstrucción del Palacio Real en 2016, que restituirá miméticamente a la antigua residencia de los reyes de Prusia y del Imperio Alemán (al fondo la Torre de la Televisión, uno de los emblemas berlineses construido por la extinta RDA)
La construcción del palacio y sus jardines, así como de la catedral contigua (construida en 1536 y demolida en 1747), serían los acontecimientos urbanos principales de los siglos XV y XVI. Las ciudades gemelas consolidaron sus espacios. Ahora bien, la ubicación del palacio modificó las dinámicas urbanas. La calle en la que se ubicó la residencia de los príncipes era la misma que separaba los dos barrios de Berlín (Marienviertel y Nicolaiviertel) y pasaría a ser el eje principal del conjunto urbano, rebautizada como calle triunfal del Príncipe Elector (posteriormente Königstrasse, calle del Rey y hoy Rathausstrasse). En Cölln, las calles transversales al gran salón-mercado que se dirigían hacia el palacio y la catedral adquirían mayor protagonismo, particularmente la Breite Strasse que unía el Ayuntamiento con la residencia del margrave.
La adhesión de los príncipes de Brandeburgo a la Reforma Protestante en 1539 y el posterior asentamiento de comunidades perseguidas en otros lugares (como judíos o hugonotes) marcarían el carácter tolerante de la ciudad y tendrían una gran influencia en los crecimientos urbanos posteriores.
La “tercera ciudad”: Friedrichswerder
La primera expansión del doble núcleo original que formaban Berlín y Cölln fue Friedrichswerder. El nuevo asentamiento nació en 1622, frente a la isla de Cölln. Inicialmente fue un arrabal extramuros, largo y estrecho, siguiendo la orilla del brazo del Spree, pero, en 1668, con la fortificación de la ciudad, quedaría dentro de la muralla y, en 1678, fue reconocida su autonomía con la concesión de un Ayuntamiento propio.
En la actualidad no quedan restos de aquel núcleo, que es recordado solamente por la Iglesia de Friedrichswerder, aunque el edificio actual fue levantado entre 1824 y 1830 según el proyecto neogótico de Karl Friedrich Schinkel (esta iglesia, muy perjudicada por la Segunda Guerra Mundial, fue reconstruida entre 1979 y 1986 por el gobierno de la RDA, quedando entonces desacralizada y funcionando actualmente como museo).
En las mismas fechas que Friedrichswerder, surgiría el arrabal de Nueva Cölln (Neukölln am Wasser) Situado en la orilla del rio enfrentada de Cölln por el sur, ese crecimiento nunca alcanzó el rango de ciudad, estando subordinado a las directrices de Cölln a quien quedó unido por un puente, que acabarían siendo tres.
La Guerra de los Treinta Años se desarrolló entre 1618 y 1648. Brandeburgo y la pequeña ciudad doble de Berlín y Cölln sufrirían gravemente las consecuencias del largo periodo bélico. En pleno conflicto, en 1640, se convertiría en margrave, Federico Guillermo I de Brandeburgo (Friedrich Wilhelm), conocido como el Gran Elector, quien reinaría durante casi medio siglo. Su largo mandato le permitiría promover una remodelación muy notable de las ciudades gemelas y, lógicamente, su objetivo prioritario fue proteger a la ciudad.
Berlín en 1688 con Dorotheenstadt y Friedrichswerder.
Para ello ordenó la construcción de una poderosa fortificación bastionada. Las imponentes defensas comenzaron a ser ejecutadas al finalizar la guerra. Los trabajos, que concluyeron en 1683, se desarrollaron bajo la dirección de Johann Gregor Memhardt, quien había grabado un plano en 1652 con el estado de las ciudades gemelas (el primer plano oficial de Berlín). Esta primera muralla berlinesa tuvo un trazado prácticamente circular. Dentro del perímetro marcado se incluyó no solo a las ciudades gemelas de Berlín y Cölln, sino también a Friedrichswerder y al arrabal de Cölln. La fortificación tuvo trece bastiones y seis puertas: Puerta de Leipzig (Leipziger Tor); Puerta de Köpenick (Köpenicker Tor); Puerta de Stralau (Stralauertor); Puerta de San Jorge (St. Georgentor), renombrada en 1701 como Puerta del Rey (Königstor); Puerta de Spandau (Spandauertor); y Puerta de la Ciudad Nueva (Neustädtisches Tor) que se abría a la Unter den Linden y Dorotheenstadt.
Las ciudades “cuarta” y “quinta”: Dorotheenstadt y Friedrichstadt
Complementariamente a la estrategia defensiva, el Gran Elector no descuidó potenciar el desarrollo de la ciudad, para lo cual estimuló la inmigración, ofreciendo grandes ventajas jurisdiccionales a los recién llegados. Por esa razón, en 1671, atraídos por las buenas expectativas económicas, la ciudad fue el destino de numerosas familias judías opulentas que habían sido expulsadas de Viena. También, el clima de tolerancia que se vivía en Brandeburgo causó la llegada, en 1685, de doce mil hugonotes franceses, la mitad de los cuales se instaló en Berlín. Este notable crecimiento demográfico motivó nuevas extensiones que, esta vez, serían planificadas con detalle, dando origen a dos nuevas ciudades.
La primera de ellas, se asentaría en los terrenos situados entre las murallas de Cölln y el bosque del Tiergarten, terrenos que el Gran Elector había regalado en 1670 a su segunda esposa la princesa Sophia Dorothea. Esa propiedad acompañaba al camino que conectaba el castillo de los príncipes electores con la reserva de caza del Tiergarten, un camino que, desde 1647, estaba acompañado por unas alineaciones de tilos. Estos árboles serían los causantes de que comenzara a ser conocido como el paseo Unter den Linden (Paseo “bajo los tilos”).
En esos terrenos la princesa promovería (parcelando y vendiendo los solares resultantes) un asentamiento extramuros que inicialmente sería denominado simplemente Neustadt (Ciudad Nueva) pero que acabaría siendo rebautizado en 1681 como Dorotheenstadt, en honor a la princesa.
El trazado corrió a cargo del Supervisor de Fortificaciones y Construcción del Electorado, Joachim Ernst Blesendorf, quien trazaría una trama ortogonal a partir del paseo Unter den Linden, que ejercería de vía principal del nuevo crecimiento urbano. Por el norte la retícula se extendería hasta las zonas pantanosas que había junto a la orilla del rio Spree (quedando delimitada por la Georgenstraße) mientras que, por el sur, la calle que cerraba la operación sería la Schadowstraße, que llevaba asociado un foso de la ampliación de la fortificación realizada para proteger esta nueva ciudad y que, de facto, la convertían en una isla. Comenzada su construcción en 1674, los privilegios que recibió ayudarían a su rápido poblamiento.
Berlín en 1710 con Friedrichstadt al sur de Dorotheenstadt y al oeste de Friedrichswerder.
La segunda ciudad nueva (y quinta del total), nacería tras la muerte del Gran Elector en 1688, cuando su hijo y heredero, Federico III (Friedrich III) promovió un nuevo crecimiento urbano, que sería fundado en 1691. Era la tercera extensión de Berlín-Cölln y recibió el nombre de su promotor: Friedrichstadt. Se situó al sur de Dorotheenstadt y al oeste de Friedrichswerder junto a las murallas que protegían ambos núcleos. El proyecto inicial siguió también una retícula ortogonal, con la orientación que había marcado Dorotheenstadt. El trazado se adaptaba con dificultad a los bordes de la muralla berlinesa, dejando grandes espacios vacíos, y también a la delimitación curva que lo remataba por el oeste. Por el sur el Friedrichstadt original terminaba en la actual Zimmerstraße. El centro de la nueva ciudad sería la plaza del mercado entonces bautizada como Linden-Markt y hoy conocida como Gendarmenmarkt (Mercado de los Gendarmes). En ella se construirían dos iglesias gemelas que le proporcionarían su espectacularidad espacial: al norte la Französischer Dom (Catedral Francesa) para los calvinistas franceses (según proyecto de Louis Cayart y Abraham Quesnay y levantada entre 1701 y 1705) y, al sur, la Deutscher Dom (Catedral Alemana) para los luteranos alemanes (proyectada por Giovanni Simonetti y Martin Grünberg y erigida entre 1701 y 1708). Entre ambas iglesias se construiría un pequeño teatro que acabaría siendo sustituido en 1821 por el Konzerthaus por Karl Friedrich Schinkel.
Los últimos años del siglo XVII verían surgir varios arrabales en la parte oriental y meridional de la ciudad, siguiendo los caminos que partían de las puertas de la muralla. En 1690 comenzaron Königstadt, siguiendo el eje principal de la ciudad, y Stralauer Vorstadt; en 1695, Luisenstadt (aunque este núcleo sería paralizado y replanificado en 1802); y, en 1699, Spandauer Vorstadt. Estas cuatro extensiones serían recogidas por la muralla del siglo XVIII, como ocurriría con las ampliaciones de Dorotheenstadt y Friedrichstadt (que vería completado su trazado reticular, con la espectacularidad de un tridente y varias plazas de geometrías variadas).
Otro hecho arquitectónico relevante tuvo lugar a finales del siglo. En 1695, se comenzó la construcción el castillo de Lietzenburg (proyecto de Johann Arnold Nering), que más tarde, en 1705, pasaría a denominarse Charlottenburg en honor de la reina Sofía Carlota. La Unter den Linden fue prolongada hasta llegar a ese nuevo castillo que cumplía funciones de residencia campestre veraniega y en cuyo entorno comenzaría a surgir un nuevo asentamiento.
Berlín en 1720 con indicación de las “cinco ciudades” ya integradas: A. Berlín; B. Cölln; C. Friedrichswerder; D. Neukölln am Wasser; E. Dorotheenstadt; F. Friedrichstadt. 


La prosperidad de ese Primer Berlín quíntuple iría aumentando, aunque no dejaba de ser una capital provinciana. Pero a la ciudad le esperaba un futuro esplendoroso. La creación del Reino de Prusia (1701) y la designación de Berlín como su capital forzaría la integración de los cinco municipios autónomos en 1710. El nuevo rango adquirido y la unificación serían las bases sobre las que se asentaría la gran transformación dieciochesca que buscaba la creación de una gran capital europea: el Segundo Berlín.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

urban.networks.blog@gmail.com