26 nov. 2016

La “bruselización” o la adulteración de un casco histórico.

El término “bruselización” es un neologismo peyorativo que pretende expresar el desarrollo urbanístico realizado sin respeto por los tejidos históricos. En la imagen, el Centre Monnaie emerge entre el encuentro del Boulevard Anspach/Place de Brouckère y la Place de la Monnaie, entre edificios del siglo XIX.
Durante el siglo XIX, la sociedad industrial europea actuó drásticamente para adaptar las ciudades heredadas a los requisitos de la modernidad. Muchas de ellas fueron reestructuradas por medio de nuevas vías y por la sustitución de edificios e incluso barrios enteros. Esa dinámica se incrementó vertiginosamente en el siglo XX, especialmente a partir de la Segunda Guerra Mundial. Algunas ciudades habían padecido destrucciones muy importantes y fueron reconstruidas con mayor o menor seguimiento de los trazados históricos, pero hubo otras que, sin presentar el dramatismo de las consecuencias bélicas, emprendieron remodelaciones sustanciales (y poco respetuosas) de sus centros históricos (impulsadas, sobre todo, por un sector inmobiliario hiperactivo, escudado en la necesidad de desarrollo y modernización).
Bruselas se convirtió en paradigma de esa dinámica que adulteró una parte sustancial de su centro histórico. Su caso llegó a ser tan emblemático que generó un neologismo urbanístico para designar esas transformaciones radicales y especulativas: la “bruselización”. Profundizaremos en este artículo en la construcción de la ciudad antigua de la capital belga (el denominado “pentágono”) y en las circunstancias de su metamorfosis.

12 nov. 2016

Chicago Art Déco: Arquitectura y Jazz (y gánsteres) en la década de 1920.

Rascacielos Art Déco en Chicago. A la izquierda, 333 North Michigan Building. En el centro, London Guarantee Building y tras el emerge la Mather Tower.  A la derecha, 35 East Wacker Drive Building. (Vista desde N Michigan Avenue al atravesar el DuSable Bridge, hacia el sur)
Durante la década de 1920, Chicago consolidaría su posición entre las ciudades principales de los Estados Unidos. La prosperidad que alcanzó el país tras la Primera Guerra Mundial caracterizaría los denominados “felices años veinte”, en los que la bonanza económica alimentó una incipiente industria del entretenimiento. Aunque, paradójicamente, esos años fueron los de la “prohibición” sobre las bebidas alcohólicas y, en ellos, proliferarían los gánsteres quienes, burlando la “ley seca”, controlarían el ocio y el juego. Esto se produjo en grado máximo en Chicago, donde siniestros personajes como Al Capone se hicieron muy populares.
Aquel periodo tuvo una banda sonora particular: el Jazz, que enfervorizó a la población y fue animado por los músicos que habían emigrado desde Nueva Orleans. También la arquitectura aportaría una imagen renovada al “escenario” urbano con la aparición del Art-Déco. El nuevo estilo llegó al Chicago de la Jazz Age causando furor entre la clase acomodada y la ciudad volvería a situarse en posiciones de vanguardia gracias a la construcción de grandes edificios que se encuentran entre sus iconos más significativos.

5 nov. 2016

Y el cómic salió a la calle (en las medianeras de Bruselas)

El cómic conquistó las calles de Bruselas desde el primer mural pintado (Broussaille de Frank Pé) en el cruce de la rue du Marché au Carbon con la rue Plattesteen. 
Los muros medianeros son una consecuencia de la forma en la que se han construido nuestras ciudades. Esas grandes superficies ciegas, que aparecen por derribos de las propiedades colindantes, por desajustes en las alineaciones viarias, por diferencias de alturas entre las edificaciones, etc. son un elemento habitual que suele perjudicar el ambiente urbano. Por eso, con el objetivo de mejorar el paisaje ciudadano, muchas ciudades han seguido programas de actuación que las consideraban como un “lienzo” en blanco preparado para recibir intervenciones muy variadas.
El caso de Bruselas es paradigmático porque esa estrategia de renovación urbana obtendría otros objetivos complementarios, como el de crear un “museo” al aire libre dedicado al cómic, una de las pasiones de los belgas, o la de reforzar considerablemente la identidad de la ciudad. En la capital belga, muchas medianeras han sido ocupadas sistemáticamente por personajes muy populares del Noveno Arte (Tintín, Astérix, Lucky Luke, …), llegando a constituir itinerarios muy frecuentados por los turistas y amantes del género.