24 sept. 2016

Bulevares, calles con vocación de estancia: de París a Budapest.

Los bulevares son calles con vocación de estancia. Boulevard de Clichy en París.
Las calles de la ciudad cuentan con una función principal, estructurante y conectiva, caracterizada por el movimiento. Pero los espacios urbanos siempre son más complejos de lo que les atribuye una definición básica. Por ejemplo, algunas vías también participan de la noción de “estancia”, habitualmente asociada con las plazas.
Este es el caso de los bulevares, un innovador tipo de calle que surgió en el París de Luis XIV ocupando el espacio de sus murallas derribadas (de hecho, la palabra es un galicismo surgido del original, boulevard, derivado a su vez de la alemana Bollwerk, que significaba baluarte). Eran rondas anchas y arboladas, con gran capacidad para acoger tráficos diversos y que fueron muy apreciadas por los ciudadanos para pasear o descansar. Así, inicialmente, además de esa vocación estancial, los bulevares cumplían funciones estructurales, circunvalando el núcleo urbano. No obstante, a mediados del siglo XIX, también en París, la palabra se desvincularía de su etimología, aplicándose a cualquiera de los grandes ejes de la ciudad.
Vamos a rastrear los orígenes y evolución del tipo, y por eso nos dirigimos a la capital francesa y a Budapest, la capital húngara, calificada como una “París oriental”, en parte, por sus espectaculares bulevares.

19 sept. 2016

Las siedlungen berlinesas y la vivienda social en la Alemania de entreguerras.

La siedlung de la herradura, en Britz es una de las colonias de vivienda social más emblemáticas del Berlín de la segunda mitad de la década de 1920.
El periodo de la República de Weimar (1918-1933) supuso para Alemania la llegada de la socialdemocracia, que tendría una gran incidencia en el campo de la vivienda social. Especialmente en la segunda mitad de la década de 1920, cuando a partir de nuevas fórmulas legislativas, financieras y técnicas, comenzaron a construirse muestras que serían ejemplares para el resto del mundo.
El derecho a una vivienda digna y el compromiso del Estado para procurar su oferta a las clases sociales más desfavorecidas puso en marcha un programa de vivienda pública revolucionario. Las experiencias del Nuevo Frankfurt o de las grandes siedlungen (colonias de viviendas) berlinesas alumbrarían un innovador modelo que haría frente al gravísimo déficit de alojamientos y a las lamentables infraviviendas colectivas (Mietskasernen) de la época imperial.
En este artículo se apuntan varios casos construidos en Berlín, una ciudad que en 1920 se había ampliado extraordinariamente. En la capital alemana se levantarían conjuntos tan emblemáticos como la Hufeisensiedlung de Britz, la Onkel-Toms-Hütte, la Weiße Stadt, o la Siemensstadt, en las que trabajaron arquitectos pioneros como Martin Wagner, Bruno Taut, Hans Scharoun o Walter Gropius.


6 sept. 2016

Identidad y simbolismo en el espacio urbano: el caso de la Plaza del Pilar de Zaragoza.

La Plaza del Pilar de Zaragoza era, en 1925, un espacio mucho menor del que llegaría a ser cuando, tras la Guerra Civil, fuera “fagocitando” otros contiguos gracias al derribo de diversas manzanas de viviendas (la trama amarilla indica la extensión actual).
Hay espacios urbanos planificados desde su origen, con objetivos concretos, con una funcionalidad establecida de antemano y con una imagen predeterminada. Pero hay otros lugares que van tomando forma con el tiempo, configurándose a partir de decisiones azarosas, de circunstancias sobrevenidas o también de la implacable tenacidad de sociedades que provocan cambios.
Para analizar uno de estos casos, en este artículo nos dirigiremos a Zaragoza, a su Plaza del Pilar. Esta plaza nació como un pequeño anexo a una modesta iglesia y, ambos, fueron creciendo de manera sorprendente: el templo hasta convertirse en la extraordinaria Basílica del Pilar, un centro de culto y peregrinación de categoría mundial, y el humilde espacio hasta configurar la inmensa Plaza del Pilar actual.
El motor del proceso sería una fervorosa obstinación que reunía consideraciones prácticas (como favorecer su papel de escenario para concentraciones multitudinarias o equilibrar dinámicas urbanas) junto a otras cuestiones de intensa significación política y religiosa. Ese esfuerzo sostenido durante generaciones hizo de la Plaza del Pilar uno de esos lugares que, más allá de sus características formales, se explica a partir de elementos identitarios y simbólicos.