31 oct. 2015

Innovaciones urbanas en la Inglaterra georgiana: squares y crescents (en Londres y Bath).


Las squares del West End londinense se convertirían en señas de identidad de la ciudad (Bedford Square)
A finales de la Edad Media, Londres era una ciudad bipolar. La City y Westminster eran municipios rivales entre los cuales quedaba un gran territorio vacío que se iría consolidando a lo largo de los siglos XVII y XVIII logrando la fusión (física, pero no administrativa) de los dos núcleos. El impulso lo daría la aristocracia londinense, que empezó a abandonar la City tras la epidemia de peste y el gran incendio de 1666, dirigiéndose a ese lugar intermedio para construir sus residencias, dando origen a barrios como St. James, Marylebone o Mayfair.
La urbanización de esos terrenos se realizaría con un innovador planteamiento urbano cuyo motor eran las denominadas squares. Estas eran unas plazas (cuadradas o rectangulares) con un espacio central ajardinado privado para los residentes de las viviendas unifamiliares en hilera (terraced houses) que las delimitaban. Las squares se convertían en el corazón de pequeños desarrollos inmobiliarios siguiendo la geometría dictada por la plaza.
El precedente hay que situarlo en el proyecto para Covent Garden que realizó el arquitecto Inigo Jones, donde reinterpretó las plazas italianas y las places royales parisinas con una fuerte inspiración en la arquitectura de Andrea Palladio. Las squares, se convertirían en una seña de identidad de la capital británica. Pero las innovaciones urbanas de la Inglaterra georgiana no acabaron allí. Otros tipos, como los crescent o los circus (con ejemplos muy destacados en la ciudad de Bath), completarían unas morfologías muy influyentes en el urbanismo posterior.

24 oct. 2015

Los dos renacimientos de la City de Londres: tras el incendio de 1666 y después del Blitz.

Tras dos graves desastres (un incendio y un bombardeo), sobre el trazado medieval de la City londinense emergió una nueva ciudad clásica en el siglo XVII (representada por la catedral de San Pablo)  y una ciudad moderna en el siglo XX (con los icónicos rascacielos de su sector oriental)
Londres nació en la City. Hoy, la ciudad está compuesta por una inmensa y heterogénea amalgama urbana, dentro de la que destaca ese particular “casco antiguo” que es la City. Su peculiaridad se explica, en parte, por dos momentos dramáticos que sufrió (un incendio y un bombardeo) y que logró superar, renaciendo de sus ruinas con una nueva arquitectura que se levantó sin modificar en lo sustancial el trazado preexistente.
La primera vez fue a partir de 1666, fecha en la que un devastador incendio la asoló casi completamente. La reconstrucción enfrentó a los que veían la oportunidad para reconfigurar la ciudad con criterios racionales y a quienes se oponían a los cambios. Ganaron estos últimos, liderados por los propietarios del suelo, que mostraron su rechazo frontal a cualquier modificación de sus posiciones patrimoniales. Así pues, sobre un trazado antiguo medieval, se construyó una ciudad nueva de arquitectura clasicista.
El otro “renacimiento” lo propició la Segunda Guerra Mundial. El bombardeo al que los alemanes sometieron a Inglaterra, y especialmente a Londres entre 1940 y 1941 (la Operación “Relámpago”, Blitz, en alemán), destruyó buena parte de la City. Tras la contienda, la consolidación de su papel como centro de negocios internacional marcó la reconstrucción y fueron apareciendo los rascacielos que cambiaron radicalmente la fisonomía de parte del “centro histórico” londinense.

17 oct. 2015

Ciudades divididas: El caso de Nicosia, una ciudad y dos capitales en Chipre.

Nicosia, ciudad dividida.
Puede resultar paradójico que en un mundo globalizado, donde las barreras parecen haber desaparecido gracias a las nuevas tecnologías (de la información, de la comunicación o del transporte), al comercio, al deporte  y a otras muchas manifestaciones culturales unificadoras, los conflictos de identidad surjan cada vez con más fuerza. Frente a nociones como convivencia, movilidad, adaptabilidad, internacionalidad, se ven potenciadas otras como separación, raíces, intransigencia o nacionalismo.
Por esto, los conflictos entre comunidades humanas que comparten un mismo espacio, pueden parecer anacrónicos, pero son reales y siguen muy presentes en nuestro tiempo. Las razones suelen ser complejas pero entre sus ingredientes hay cuestiones étnicas, religiosas, intereses económicos o también cuestiones geopolíticas, principalmente.
Territorios y ciudades se ven divididos por la imposibilidad de convivencia entre los grupos humanos que los habitan. Nos interesan las ciudades divididas, urbes que ven distribuida y segregada su superficie entre las comunidades irreconciliables en disputa. No son pocas las ciudades que han padecido o siguen padeciendo estas circunstancias. Baste pensar en Jerusalén, Beirut, Belfast, Mostar, Vukovar o Berlín, entre otras.
Vamos a aproximarnos a una de estas ciudades divididas: Nicosia, la capital (doble) de Chipre, en la que, a pesar de la relativa relajación de las tensiones entre grecochipriotas y turcochipriotas, la línea fronteriza que la parte en dos sigue vigente.

10 oct. 2015

“Diseñar el vacío” / “Diseñar en el vacío”. Dos actividades diferentes (y complementarias) para definir el espacio público de nuestras ciudades.

En términos urbanísticos, hablar del “vacío” (en singular) de la ciudad es referirse al espacio libre y público de la misma. Dentro de esta noción se reúnen calles y avenidas, plazas, glorietas o parques, es decir, los elementos del sistema que constituye el espacio urbano. Diseñarlo requiere un acercamiento paulatino, que parte desde los niveles más generales para llegar hasta el más pequeño de los detalles. Por eso, no es lo mismo “diseñar el vacío” que “diseñar en el vacío”.
En el primer caso estamos planificando la estructura y el modelo espacial urbano que da sentido a la ciudad. En el segundo, cuando se diseña en el vacío, se acepta la preexistencia de lo anterior y, desde esa base, se concreta todo cuanto sucede dentro del espacio: materiales, mobiliario, vegetación, circulaciones, usos, iluminación, arquitecturas efímeras, etc., es decir, se diseña la “vida entre los edificios”, como lo definió el arquitecto danés Jan Gehl. Esto es lo que se conoce, aunque pueda sonar paradójico, como “diseño urbano interior”.
Nuestras ciudades, tanto las consolidadas, que están volviendo la atención sobre sí mismas en procesos de reforma interna, como las que muestran crecimientos significativos, se enfrentan a los nuevos retos urbanos que plantea el siglo XXI, que afectan muy especialmente a sus espacios públicos. En consecuencia, sea por adaptación de los espacios existentes o por la propuesta de lugares nuevos, el diseño en el vacío, es decir, el diseño urbano interior, se está convirtiendo en la gran tarea para los próximos años y requiere la contribución de especialistas capaces de entender las múltiples y novedosas claves que lo conforman.

3 oct. 2015

La identificación de una ciudad con un arquitecto: Ljubljana y Jože Plečnik.

Centro de Ljubljana, con la colina del castillo y el meandro del río Ljubljanica en el que se encuentra el Triple Puente y el contiguo mercado Central, en la ribera derecha del cauce, ambas obras de Jože Plečnik.
Hay algunas ciudades que tienen una relación muy especial con un arquitecto, cuya obra llega a convertirse en uno de sus elementos identitarios. Son pocos casos y se vinculan con alguno de los grandes maestros que han realizado una arquitectura dotada de una fuerte personalidad y que cuentan con una presencia suficientemente relevante en esa ciudad como para constituir una seña de identidad. Podemos pensar, por ejemplo, en Barcelona y Antoni Gaudí, en Vicenza y Andrea Palladio, o en Viena y Otto Wagner.
Ljubljana, la capital de Eslovenia, es una de estas ciudades privilegiadas en las que un solo artista ha dejado una fuerte impronta personal. En Ljubljana, la “simbiosis” se produce con la obra de Jože Plečnik (1872-1957), un maestro que buscó unir la tradición con la innovación, muy implicado en la expresión de una identidad formal eslovena y que fue marginado durante muchos años por la historia “oficial” moderna. Pero a finales del siglo XX,  Plečnik fue redescubierto, pasando a ocupar la posición que merece como uno de los grandes arquitectos del siglo XX. Y Ljubljana es el escenario principal de su obra.