26 sept. 2015

Fra Mauro, el monje que dibujó el mundo sin salir de su celda.

El Mapamundi de Fra Mauro.
Desde la antigüedad y hasta la época moderna, los mapas eran preciados tesoros que mostraban caminos y rutas comerciales, puntos militares estratégicos, repartían regiones delimitando fronteras, o identificaban lugares y posesiones. Eran documentos de difícil y laboriosa confección que otorgaban un gran poder a sus propietarios. De un buen mapa dependía el éxito de un viaje o el triunfo en una batalla, y esto les asignaba responsabilidades sobre la vida o la muerte de personas, o sobre el logro de fortunas o de ruinas.
Actualmente, el dibujo de mapas dispone de técnicas muy depuradas gracias a herramientas sofisticadas que se apoyan en instrumentos de gran precisión, como los satélites. Pero hubo un tiempo en el que la cartografía era una disciplina que solamente lograba aproximaciones más o menos ajustadas a la realidad. Los navegantes, viajeros, agrimensores o cartógrafos, fueron midiendo y dibujando los mundos que recorrían en un esfuerzo colectivo y acumulativo que acabaría por acotar fidedignamente la forma de ciudades, regiones o continentes.
Al final de la Edad Media, con el comienzo la época de las grandes exploraciones, se dibujó un mapa muy especial. Un monje veneciano, Fra Mauro, (quien según cuenta la leyenda, algo exagerada, no tuvo que salir de su celda), fue componiendo un gran mapa del mundo a partir de los comentarios y aportaciones de numerosos viajeros que le narraban como eran las tierras que habían visitado. Fra Mauro fue un pionero medieval de los mapas colaborativos tan frecuentes en la actualidad.

19 sept. 2015

El Arte como activador del espacio público de la ciudad: el caso del Museo Urbano Tony Garnier de Lyon.

Museo Urbano Tony Garnier de Lyon en el barrio de los Estados Unidos (muro nº 14)
Habitualmente los museos exponen sus pinturas en el interior de los edificios, pero el Museo Urbano Tony Garnier de Lyon es diferente. Las obras no están tras los muros, sino que se muestran en las fachadas medianeras del renovado barrio de los Estados Unidos, una de las realizaciones del arquitecto lionés.
Tony Garnier (1869-1948) fue uno de los arquitectos seminales de la modernidad. Con sus proyectos urbanos y arquitectónicos, realizados o no, se adelantó a lo que el Movimiento Moderno propugnaría tiempo después. Anticipó en cuarenta años mucha de la doctrina de la Carta de Atenas y previó el Estilo Internacional dos décadas antes de que apareciera.
La Lyon actual rinde homenaje al arquitecto con un espectacular museo al aire libre (Musée Urbain Tony Garnier) en él se ofrecen imágenes de su Cité Industrielle entre otras obras. Pero el museo, al margen de la relación con Garnier, es también un caso paradigmático de transformación urbana a través de la pintura mural. Su creación fue producto de una estrategia más amplia, encaminada a rehabilitar integralmente el Quartier des État-Unis. El proceso fue modélico y ha sido reconocido internacionalmente, incluyendo a la UNESCO que premió la actuación en 1991. Este singular museo es un ejemplo de cómo el Arte es un medio ideal para activar el espacio urbano.

12 sept. 2015

Lyon Confluence, el patito feo se transforma en cisne.

Imágenes de la nueva arquitectura que está emergiendo en Lyon-Confluence.
Lyon nació junto al encuentro entre los ríos Ródano y Saona. En su crecimiento, la ciudad colonizó una pequeña lengua de tierra y varias islas que separaban los dos cauces. Todo fue reunido en una larga y plana península, la Presque’île, como la llaman los lioneses, ganada a los rios al encauzar y prolongar su confluencia. La zona septentrional quedaría ocupada por la magnífica Lyon burguesa de los siglos XVIII y XIX, que alberga los principales espacios y monumentos de la ciudad; mientras que, por el contrario, su parte meridional (el barrio Perrache), fue la Lyon oculta, portuaria, industrial, obrera, donde se construyeron cárceles, se asentó la prostitución, y donde se trazaron barreras ferroviarias y autopistas, que la convirtieron en un lugar marginado.
Así, la península resultó un territorio bipolar, agravándose las diferencias a partir de la implantación de la antigua estación ferroviaria principal de la ciudad, que aisló su parte meridional, y del intercambiador que hizo desaparecer el espléndido cours Verdun. Pero desde hace veinte años se intenta insuflar vida al malherido Perrache. Tras dos décadas comienzan a verse los frutos de una ambiciosa operación que va a cambiar el centro de Lyon. Con el proyecto Lyon Confluence, el patito feo se está transformando en un cisne.

5 sept. 2015

“Nuevo Belgrado” (Novi Beograd), ¿la Ciudad Funcional del doctor Frankenstein?

El tortuoso proceso sufrido por Novi Beograd (Nueva Belgrado) lo ha convertido en un conjunto multiforme y desfigurado muy criticado. Arriba bloques de las manzanas 61, 62 y 63. Debajo a la izquierda el Palacio de Serbia. A la derecha la Torre Genex y la Iglesia ortodoxa de San Demetrio.
Uno de los primeros proyectos de Ciudad Funcional realizados en  Europa arrancaría en Belgrado, la capital de Serbia, a finales de la década de 1940. Esta sería Novi Beograd (Nuevo Belgrado), la extensión de la ciudad pensada para acoger las principales instituciones conjuntas de la naciente República Federal Popular de Yugoslavia y para absorber el gran crecimiento de población producido tras la Segunda Guerra Mundial. La propuesta de Novi Beograd tendría también un alto contenido simbólico. Quería significar la ruptura con un pasado dramático, la expectativa de un nuevo futuro para los eslavos del sur (pues eso es lo que significa Yugoslavia) y, además, ser un escaparate de la versión socialista de la ciudad moderna.
Pero todas esas ilusiones se revelaron infundadas. La ausencia de objetivos claros y compartidos, la falta de visión de conjunto, la excesiva politización, las desavenencias entre los sucesivos planificadores, las variaciones constantes durante el largo proceso, o las diferentes crisis económicas y políticas (incluyendo cruentas guerras como las que desmembraron el país en los años noventa), fueron creando un monstruo multiforme y desfigurado que se asemejaba a un producto del doctor Frankenstein.
Nuevo Belgrado fue una utopía que se desvaneció entre las disputas internas y el pragmatismo de la cruda realidad. Denostado por la crítica (a pesar de contar con estimables muestras arquitectónicas), apartado de la historia moderna “oficial” (aunque siguió fielmente los principios de la Carta de Atenas, con sus virtudes y sus defectos), rechazado por muchos de sus habitantes (que la tachan de gris, inhumana, de ciudad-dormitorio, de recinto de marginalidad, etc.), actualmente, Novi Beograd sigue todavía incompleto y supone un reto muy importante para técnicos y políticos que aspiran a reorientar su cuestionada realidad.