25 abr. 2015

Aproximación al círculo como estructura urbana: Ciudades circulares y otros trazados (parte segunda).

Esquemas de los diferentes modelos de estructura urbana basada en el círculo
Continuamos la aproximación al círculo como estructura urbana. Tras el primer artículo en el que nos acercamos al simbolismo de esta forma geométrica y a varios ejemplos del modelo unitario más ortodoxo (radioconcéntrico), completaremos el recorrido en esta segunda parte con los veintidós casos restantes.
En ella, veremos las heterodoxias de ese modelo de círculo único y también las morfologías que se basan en sistemas más amplios, tanto formando racimos (cluster) como mallas ordenadas. Finalmente se presentan ejemplos de la utilización ocasional de la circunferencia en inmensas vías circulares o en parcelaciones territoriales, a través de la proyección de sus radios.

18 abr. 2015

Aproximación al círculo como estructura urbana: Ciudades circulares y otros trazados (parte primera).

Brondby (Dinamarca)
A pesar de su rotundidad geométrica y de su potencia simbólica, el círculo no ha sido utilizado con frecuencia como base estructural de las ciudades. Desde el punto de vista urbano, resulta una figura contradictoria porque además de las dificultades para su implantación, sus virtudes iniciales suelen convertirse en inconvenientes para su desarrollo.
No obstante, el círculo protagoniza algunas de las más espectaculares construcciones urbanas, tanto en modelos unitarios, como formando parte de sistemas más amplios, en racimo (cluster) o en malla. También destaca puntualmente en inmensas vías circulares o condicionando territorios a través de proyecciones radiales, así como en el diseño de paisajes y, por supuesto, en la arquitectura, aunque en este artículo nos ocuparemos de su utilización urbanística. No obstante, hay que precisar que dejaremos para otra ocasión los círculos de pequeña escala (como plazas o rotondas de tráfico) para centrarnos aquí en los grandes diagramas de planificación.
El círculo ha ofrecido su especial magia a todas las civilizaciones, como demuestra el hecho de encontrarlo en los primitivos poblados africanos o norteamericanos, en las ruinas de ciudades persas y musulmanas, en las ciudades ideales concebidas por los renacentistas europeos, en los trazados barrocos o en los mandalas urbanos hindúes y, desde luego, en las ciudades contemporáneas. Vamos a aproximarnos a sus claves morfológicas y simbólicas, categorizando y reseñando algunos de sus ejemplos más representativos, dividiendo el artículo en dos partes (de los treinta casos expuestos, en esta primera entrega abordamos los ocho primeros y en la parte segunda se presentarán los veintidós restantes).

11 abr. 2015

La visión del “New Urbanism”: mirar al pasado y mirar al futuro.

Seaside (arriba) y Poundbury (debajo).
A finales de la década de 1970, las sociedades occidentales continuaban sacudidas por los temores despertados por la Crisis del Petróleo, y el funcionalismo ortodoxo se había derrumbado con estrépito, dando origen a un periodo posmoderno en el que casi todo era válido.
El rechazo a la Ciudad Funcional abrió nuevos caminos, uno de los cuales volvía la mirada hacia el pasado, buscando reinterpretar la ciudad tradicional como modelo de futuro. Se buscaba el ideal de comunidades reducidas donde se fomentara la interacción social, diseñadas para ello a escala humana, priorizando lo peatonal, con mezcla de usos, recuperando las plazas y las calles, con una arquitectura “neoclasicista” y con nuevos criterios ecológicos y sostenibles. El movimiento arrancaría en Estados Unidos y sería conocido como New Urbanism.
Tras el éxito de sus primeras propuestas, como Seaside en Florida, una especie de manifiesto construido que sirvió de escenario idílico para la película El show de Truman, se construirían otros muchos ejemplos tanto en Norteamérica como en el resto del mundo. Otro caso paradigmático es Celebration, también en Florida, promovida por Disney. En Europa, destaca Poundbury, impulsada por el príncipe Carlos de Inglaterra.

4 abr. 2015

Miami, o cómo fabricar glamour urbano a través de la televisión.

Downtown de Miami.
Hay un selecto grupo de ciudades que pueden presumir de poseer “glamour”, esa etérea noción que refuerza considerablemente la identidad urbana. El glamour urbano nos lleva a identificar una ciudad (o parte de ella) con valores relacionados con la belleza, la elegancia, la exclusividad, el lujo, e incluso una cierta felicidad impostada. Pero ese glamour no reside tanto en las características físicas de la ciudad, sino en la interpretación de las mismas y en su fabulación a través de una narrativa particular, realizada por la historia, por la literatura, por las revistas de moda, por el cine o por la televisión, que se instala en nuestras mentes.
Una de esas ciudades privilegiadas es Miami, la capital de la Florida estadounidense. Cuando a principios de la década de 1980, la ciudad atravesaba uno de los peores momentos de su historia, estando catalogada como la zona más violenta de los Estados Unidos, se lanzó una serie de televisión (Miami Vice) que transmitía unos mensajes que ayudaron a rescatar el “glamour” perdido por esa ciudad, que había sido uno de los principales destinos turísticos de alto nivel de la primera mitad del siglo XX.
En un apéndice final nos acercaremos a dos parejas de arquitectos cuyas aportaciones fueron significativas en la definición de la nueva identidad de Miami y Florida. Aunque comenzaron juntas, pronto iniciarían sus propios caminos. La primera con la firma Arquitectonica y sus rascacielos (como el Atlantis, que se convirtió en un icono de la ciudad por su presencia en los títulos de crédito de la serie televisiva), y la segunda desde su empresa DPZ creando comunidades como Seaside, con la que iniciarían el movimiento del New Urbanism, de amplia repercusión internacional.