3 oct. 2015

La identificación de una ciudad con un arquitecto: Ljubljana y Jože Plečnik.

Centro de Ljubljana, con la colina del castillo y el meandro del río Ljubljanica en el que se encuentra el Triple Puente y el contiguo mercado Central, en la ribera derecha del cauce, ambas obras de Jože Plečnik.
Hay algunas ciudades que tienen una relación muy especial con un arquitecto, cuya obra llega a convertirse en uno de sus elementos identitarios. Son pocos casos y se vinculan con alguno de los grandes maestros que han realizado una arquitectura dotada de una fuerte personalidad y que cuentan con una presencia suficientemente relevante en esa ciudad como para constituir una seña de identidad. Podemos pensar, por ejemplo, en Barcelona y Antoni Gaudí, en Vicenza y Andrea Palladio, o en Viena y Otto Wagner.
Ljubljana, la capital de Eslovenia, es una de estas ciudades privilegiadas en las que un solo artista ha dejado una fuerte impronta personal. En Ljubljana, la “simbiosis” se produce con la obra de Jože Plečnik (1872-1957), un maestro que buscó unir la tradición con la innovación, muy implicado en la expresión de una identidad formal eslovena y que fue marginado durante muchos años por la historia “oficial” moderna. Pero a finales del siglo XX,  Plečnik fue redescubierto, pasando a ocupar la posición que merece como uno de los grandes arquitectos del siglo XX. Y Ljubljana es el escenario principal de su obra.

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Aproximación a Ljubljana.
Ljubljana se extiende por una cuenca relativamente plana entre las elevadas emergencias de los Alpes y la región de Karst. Se encuentra bien regada por diferentes cauces que desaguan en el principal del Sava, un río cuyo recorrido fue importante históricamente hasta su afluencia en el Danubio, junto a Belgrado. La localización de Ljubljana resultaría estratégica en la antigüedad por ser el cruce entre el corredor que unía el mar Mediterráneo con el centro continental  y el que conectaba el oriente y el occidente europeos. Esta intersección hizo del desarrollo de Ljubljana un lugar de encuentro y fricción entre diversas civilizaciones. Allí se encontraron Bizancio y Roma, el mundo latino y el eslavo, el catolicismo y el protestantismo, en una amalgama que llevó a Ljubljana a buscar una identidad propia (algo en lo que trabajaría persistentemente el arquitecto Jože Plečnik)
Topografía de Eslovenia. Ljubljana (en rojo) ocupa la cuenca central, junto al río Ljubljanica que desemboca en el Sava.
Ljubljana ocupa un solar singular junto al curso del río Ljubljanica, uno de los afluentes del rio Sava. El lugar es una zona bastante llana, ubicada junto a un pronunciado meandro del cauce fluvial y donde se eleva un promontorio que domina el entorno próximo. En esos terrenos, habitados desde tiempos remotos, se levantó, a mediados del siglo I a.C. un campamento militar romano que daría origen al primer asentamiento urbano, Emona (Colonia Iulia Aemona). Esta ciudad, trazada según los cánones y reglas de las colonias romanas, acabaría siendo destruida con la caída del imperio, bajo las hordas de hunos encabezados por Atila, que asolarían la ciudad en el año 452. Las posteriores invasiones ostrogodas o lombardas acabarían de destruirla. Solamente quedan algunos restos arqueológicos de aquella colonia romana, principalmente una parte de la muralla, la meridional, junto al barrio de Mirje, que fue restaurada en la década de 1930 con intervención de Plečnik.
Emona, la colonia romana previa a Ljubljana. Ubicación, superposición con la trama actual y las murallas conservadas en cuya restauración intervino Jože Plečnik, con incorporaciones como la pirámide en el acceso.
No sería hasta el siglo VI cuando Ljubljana emergería de nuevo, aunque esta vez lo haría en la ribera derecha del río Ljubljanica (Emona estuvo enfrente, en la margen izquierda), ocupando  las laderas de la colina circunvalada por el cauce y en cuya cima se levantó un castillo de defensa. El promotor del nuevo asentamiento fue el pueblo esloveno, que había emigrado desde la Europa nororiental y que mantendría su autonomía hasta que acabó dominado por los francos en el siglo XI.
La ciudad medieval del siglo XIII (denominada Luvigana en aquella época) se componía de tres zonas bien diferenciadas: la Stari trg ("ciudad vieja"), la Mestni trg ("plaza de la ciudad") y la Novi trg ("ciudad nueva"), que se ubicaba al otro lado del rio, en la orilla izquierda, colindando con la desaparecida Emona. Una muralla encerraba los tres núcleos, que a su vez se encontraban separados entre sí, los dos primeros por un muro interior y el tercero por el río. En 1270 la ciudad fue conquistada por Otakar II de Bohemia, pero el control bohemio fue breve ya que en 1278 pasó a manos de Rodolfo I de Habsburgo. Entonces la ciudad sería rebautizada como Laibach (nombre que continua utilizándose en el ámbito germánico), manteniéndose bajo el control de la casa de Habsburgo hasta 1797. Esta circunstancia marcaría la impronta germánica de la ciudad antigua.
Ljubljana medieval con los tres recintos amurallados y con la indicación de la traza rectangular de Emona, la colonia romana.
Ljubljana sufrió un terremoto en 1551 que obligó a su reconstrucción. A partir de entonces, la modesta ciudad (en el año 1600 contaba solamente con unas 6.000 personas) iría adquiriendo, y sobre todo en el siglo XVII, ese espíritu barroco que caracteriza su casco antiguo, gracias a una serie de edificios nobles que, a pesar de la escasa población, buscaban expresar la importancia de la ciudad como centro neurálgico de la región. No obstante, a mediados del siglo XVIII, Ljubljana seguía siendo una pequeña población de 9.500 habitantes.
Ljubljana en 1744.
Las zonas próximas al río se inundaban con facilidad y para evitarlo, entre 1772 y 1780 se construyó el canal de Gruber (Gruberjev kanal) que conectaba el rio Ljubljanica consigo mismo, pero en un punto más avanzado y con mayor capacidad para absorber las crecidas de agua. El canal, que funcionó como aliviadero, se trazó entre el promontorio del castillo (Grajski grič) y la colina de Grovolec que emerge tras él, arrancando cerca de la desembocadura del rio Mali Graben (otro de los rios de la ciudad) en el  Ljubljanica.
El siglo XIX traería cambios para la ciudad. Napoleón, creó las Provincias Ilirias (aproximadamente en lo que fue la región histórica de Iliria) como un estado vinculado al Imperio Francés y designó a Ljubljana como capital del mismo. No obstante, la pervivencia de las Provincias Ilirias fue corta (entre 1809 y 1813) ya que con la declaración de guerra de Austria a Francia, su territorio fue invadido por los austriacos. Tras la caída definitiva de Napoleón, el Congreso de Viena reordenó las fronteras europeas y la región eslovena quedó asignada al Imperio Austro-húngaro. El imperio organizó su territorio y constituyó el Reino de Iliria (oficial desde 1816), supeditado a Viena, aunque con centro administrativo en Ljubljana. Esta situación se mantendría hasta 1849, cuando el reino fue disuelto por las revoluciones de 1848. No obstante, la región eslovena permanecería bajo control austriaco.
A mediados del siglo XIX, en 1849, llegaría el tren a la ciudad (línea que sería prolongada en 1857 hasta Trieste) iniciando un cierto despegue económico para la ciudad. Ljubljana seguía siendo una ciudad pequeña, con una población aproximada de treinta mil habitantes. En 1895, la ciudad volvió a sufrir otro terremoto que la dejó relativamente afectada (se calcula que unas 1.400 viviendas quedaron destruidas). La nueva reconstrucción permitió el florecimiento del innovador estilo del momento, el Art Nouveau.
Tras la Primera Guerra Mundial, en 1918, con la desmembración del Imperio Austro-húngaro, la región eslovena se integró en el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos (rebautizado como Reino de Yugoslavia en 1929). Ljubljana pasó a ser una capital de provincia, concretamente de la Banovina del Drava (Dravska banovina) una región bastante aproximada a la Eslovenia actual.
El periodo entreguerras fue la época en la que Jože Plečnik trabajó en Ljubljana definiendo parte de la identidad de la ciudad. Plečnik realizaría muchos de los edificios más destacados de la ciudad e intervino intensamente en la definición del espacio urbano.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Ljubljana fue ocupada por la Italia fascista en 1941 y por la Alemania nazi en 1943. Con el final del conflicto, Eslovenia se convirtió en una de las repúblicas que configurarían la Yugoslavia socialista, manteniéndose Ljubljana como capital. La nueva orientación del país propiciaría un desarrollo notable de la ciudad. De los 98.000 habitantes de 1948 se pasaría a los 267.000 de 1991 y la ciudad se extendería considerablemente por el llano entre el rio Ljubljanica y el río Sava.
Mapa del centro de Ljubljana en la actualidad.
Ese año de 1991 sería el de la independencia definitiva de Eslovenia (dentro del contexto de las guerras de Yugoslavia). Este hecho abriría un nuevo futuro para el país y para su ciudad principal (que en 2014 contaba con 277.000 habitantes).

Jože Plečnik (1872-1957)
Jože Plečnik y la ciudad de Ljubljana.
Jože Plečnik nació en 1872 en una Ljubljana todavía integrada en el Imperio Austrohúngaro. Hijo de un humilde ebanista, siempre mostró afición, y demostró facilidad, por el diseño de objetos y mobiliario. Esta vocación artesana (que mantendría durante toda su vida) acabaría dirigiéndole hacia el mundo de la arquitectura.  Impulsado por ella, iniciaría un intenso periplo académico y profesional que le llevaría a alguna de las principales ciudades del imperio (Viena y Praga) y que culminaría, ya con cincuenta años, volviendo a su ciudad natal para consolidar una relación especial con ella. Así, la trayectoria de Plečnik presenta tres etapas vinculadas a cada una de las ciudades en las que residió y trabajó.
En primer lugar, aparece Viena, la ciudad a la que llegaría Plečnik en 1894 para estudiar arquitectura y en la que permanecería varios años tras finalizar su carrera, colaborando en el estudio de su maestro Otto Wagner entre 1890 y 1900, y abriendo oficina propia después de este año. En Viena dejaría obras como la Villa Langer (1900-1901), el Edificio Langer (1901-1902), el Edificio Zacherl (1903-1905) o la iglesia del Espíritu Santo (Heilig-Geist-Kirche, 1910-1913), en la que utilizó por primera vez el hormigón armado. En este periodo Plečnik estaba influenciado por Wagner y sus obras se enmarcaron en el estilo de la Sezession vienesa.
Plečnik en Viena: Edificio Langer (arriba a la izquierda), Edificio Zacherl (arriba a la derecha) e Iglesia del Espíritu Santo (debajo).
Praga fue la segunda de sus referencias. En ella comenzó a definir su propio estilo. A esta ciudad acudió en 1911 para asumir la responsabilidad docente del taller de arquitectura de la Escuela de Artes y Oficios. Al principio no conseguiría encargos de importancia y cuando estalló la Primera Guerra Mundial se orientaría hacia las artes decorativas. Con el final de la Gran Guerra, sería nombrado arquitecto del Castillo del Praga por el presidente fundador de la república checa, Tomáš Masaryk. Este hecho le supuso un nuevo contexto profesional y  Plečnik, reencontrado con la arquitectura, evolucionaría desde el modernismo inicial hacia un cubismo más avanzado, intentando conjugar la tradición con la innovación. En esta ciudad realizaría una larga serie de intervenciones en el Castillo de Praga (entre 1920 y 1934) y construiría la Iglesia del Sagrado Corazón (1928-1932) entre otras obras.
Plečnik en Praga: Intervención en el Castillo de Praga (arriba) e Iglesia del Sagrado Corazón.
La Primera Guerra Mundial trastocaría el mundo de Plečnik. El final del conflicto, en 1918, supuso la desmembración del Imperio Austrohúngaro dando origen a nuevos estados como Checoslovaquia o Austria. Por su parte, Eslovenia quedaría integrada en el nuevo Reino de Croacia, Serbia y Eslovenia. Plečnik acabaría abandonando Praga para retornar a su ciudad natal en 1921, pero no olvidaría la capital checa, en la que seguiría trabajando, aunque fuera a distancia (y pasaría los veranos hasta 1935 en ella).
La tercera ciudad de Plečnik sería su Ljubljana natal, en la que consolidaría el estilo característico de su arquitectura. Allí llegaría con cincuenta años, para comenzar una relación intensa con la ciudad hasta el punto de identificarse mutuamente (aunque, como se ha comentado continuaría con sus trabajos en Praga). Al terminar la Gran Guerra, Plečnik fue llamado a su ciudad de origen para impartir clases en la recién creada universidad eslovena. El arquitecto conjugará un influyente magisterio desde sus clases en la escuela de arquitectura con una importante obra (arquitectónica y urbana) que imprimiría un carácter diferencial a Ljubljana. Su trabajo fue incesante dejando numerosas muestras de su quehacer en el periodo que transcurrió entre las dos guerras mundiales (como veremos más adelante).
Plečnik en Ljubljana: Plan regulador de Ljubljana de 1929.
La identidad sería una cuestión fundamental en la arquitectura de Plečnik y más concretamente la identidad eslovena. Como apunta François Burkhardt en su  artículo “Moderno, postmoderno: ¿una cuestión de ética? Reflexiones sobre el valor moral de la obra de Jože Plečnik” incluido en el catálogo de la exposición celebrada en Madrid: “Jože Plečnik, arquitecto 1872-1957” (MOPU 1987), “La arquitectura era para Plečnik un instrumento de acceso a la identidad. Utilizó esta herramienta para favorecer el resurgir de una nación eslovena que entonces buscaba la obtención de una independencia cultural frente a la dominación austro-germana. Contra esta, Plečnik se apoya en la valoración de una noción de arquitectura que pueda marcar geográficamente la diferencia cultural, para definir los límites etnográficos de un espacio vital impregnado de signos vivificantes, adecuados para estimular una actitud nacionalizante fuertemente deseada en los países eslavos desde el hundimiento del Imperio Austro-húngaro. (…) Plečnik puso en juego en él todos sus conocimientos, para aplicar un lenguaje rico y diversificado en el que los símbolos de las tradiciones populares se integran delicadamente con la arquitectura existente. La técnica de integración se basa en la utilización de materiales de la región, acompañados por signos etnológicos, figuras alegóricas o representaciones de leyendas regionales eslavas. Plečnik supo situar el honor nacional al nivel de una  cultura elevada que no oculta en nada su origen. (…) Plečnik declaró su identidad regional hacia finales del primer decenio del siglo, fijando como su lugar de origen el Karst (región montañosa de los Prealpes, entre Trieste y Ljubljana) donde dice tener sus raíces y de donde extrae los motivos que encontramos en sus edificaciones. Por ejemplo: el uso de la piedra en bruto, la mezcla de albañilería en piedra y ladrillo, el trabajo de la piedra esculpida, las formas de los asientos, los motivos de las chimeneas, los símbolos que señalan los dinteles de las entradas de las casas; o incluso los bajorrelieves cincelados sobre las vigas visibles, las incrustaciones decorativas en los revestimientos, especie de graffitis y de frisos murales al mismo tiempo”.
Tres imágenes de las tres etapas creativas de Plečnik: de arriba abajo, la de Viena (detalle del Edificio Zacherl), la de Praga (detalle de la Iglesia del Sagrado Corazón) y la de Ljubljana (detalle del Mercado Central)
Pero, tras la Segunda Guerra Mundial, con la creación de República Yugoslavia, Jože Plečnik comenzaría a ser apartado de la línea oficialista. El nuevo régimen no apreciaba el clasicismo/regionalismo desarrollado por el arquitecto (ni sus fuertes creencias religiosas o posicionamiento moral).  Plečnik fallecería en 1957 y su figura fue olvidada durante muchos años, hasta que en la década de 1980 fue redescubierto gracias a labor del Centro Georges Pompidou  de París.
Otras ciudades, como Zagreb o Belgrado, cuentan con obras de Plečnik, pero el arquitecto quedará asociado indisolublemente a su ciudad natal.

Obras de Jože Plečnik en Ljubljana.
La última etapa profesional de Plečnik dejó numerosas intervenciones en Ljubljana,  tanto arquitectónicas como urbanas. Repasamos los proyectos más significativos:
• Casa Plečnik  (Plečnikova hiša) (1921-1929) El arquitecto adquirió una vivienda de una planta en la calle Karunova número 4 del distrito Trnovo. En ella residió desde su regreso a Ljubljana en 1921 hasta su muerte en 1957. Entre 1923 y 1925 construyó una ampliación cilíndrica y tras comprar la casa vecina (el número 6) organizó un jardín de invierno mirando al sur, que supuso el final de la evolución de la casa, que es hoy el Museo Jože Plečnik, inaugurado en 1974. Actualmente, tras dos años de obras de remodelación, el Museo ha vuelto a abrir al público el pasado 24 de Septiembre de 2015.
Plečnik en Ljubljana: Casa del arquitecto, hoy Museo Jože Plečnik.
• Estadio de Bežigrad (Stadion Bežigrad) (1923–1939). El estadio fue construido para una institución católica y fue escenario de algunas de las grandes concentraciones ciudadanas como el Congreso Eucarístico de 1935. Utilizado posteriormente como campo de fútbol, acabaría siendo cerrado en 2008, anunciándose una profunda remodelación que todavía no se ha llevado a cabo.
Plečnik en Ljubljana: Estadio de Bežigrad original e imagen del mismo en su estado actual, pendiente de la rehabilitación proyectada.
• Iglesia de San Francisco de Asís en Šiška (Župnijska cerkev sv. Frančiška Asiškega) (1925–1927) Esta iglesia de la orden franciscana fue la primera gran obra concluida por Plečnik en su ciudad. Se ubica en el barrio de Šiška, entonces en las afueras del norte de Ljubljana. El arquitecto realizó un ejercicio de revisión palladiana al que añadió su particular visión de la arquitectura clásica. El edificio levantó fuertes polémicas.
Plečnik en Ljubljana: Iglesia de San Francisco de Asís (izquierda) y de San Miguel de los pantanos (derecha)
• Cámara de Comercio, Artesanía e Industria (Zbornica za Trgovino, obrt in industrijo) (1925–1927). El edificio original era un palacio renacentista que el arquitecto remodeló interiormente para acoger la Cámara de Comercio, Artesanía e Industrias. El aspecto exterior del edificio fue mantenido. Actualmente está ocupado por el Tribunal Constitucional de la República de Eslovenia (y suele denominarse Palacio Plečnik, Plečnikova palača)
• Plaza de Levstik (Levstikov trg) (1927). La plaza, situada junto a la Iglesia de Santiago (Cerkev Sv Jakob) del siglo XVII, fue diseñada por Plečnik en 1927 quien le otorgó su aspecto actual. Años después, la columna que sostenía la figura de la Virgen María, presente en la plaza desde el siglo XVII, sería renovada según un diseño realizado por el arquitecto en 1938.
• Plaza del Congreso (Kongresni trg) (1927). Esta plaza fue construida sobre las ruinas de un antiguo monasterio de la orden de los capuchinos para albergar algunas de las ceremonias que acompañaron al Congreso que reunió, en 1821, a los soberanos de la Santa Alianza y a sus representantes. Plečnik la remodelaría en 1927. La plaza del Congreso y su contiguo Parque de la Estrella (Park Zvezda) cuentan con algunos de los edificios históricos más representativos de la ciudad, comenzando por el edificio barroco de la iglesia ursulina de la Santísima Trinidad (Uršulinska cerkev svete Trojice), y siguiendo por el rectorado de la Universidad de Ljubljana, el casino o el edificio de la Filarmónica Eslovena.
Plečnik en Ljubljana: Plaza del Congreso.
• Sede de la Compañía de Seguros Vzajemma (1928-1930). La actual sede de la aseguradora Zavarovalnica Triglav fue uno de los edificios clave en la evolución de la arquitectura de Plečnik, representando el paso de la época de investigación estructural (influenciada por Wagner) hacia unas propuestas más personales, en las que la textura de los materiales iba adquiriendo un papel relevante.
Plečnik en Ljubljana: Sede de la Compañía de Seguros Vzajemma (actualmente, Zavarovalnica Triglav)
• Puente de Trnovo (Trnovski most) (1928-1932). Junto a la casa de Plečnik se encontraba la iglesia de San Juan Bautista, también llamada iglesia de Trnovo (Trnovska cerkev) en la que el arquitecto trabajaría en ocasiones puntuales. Relacionado con ella se encuentra el puente de Trnovo, que conecta las dos orillas del pequeño rio Gradaščica (afluente del  Ljubljanica). Este paso se encuentra, sorprendentemente, arbolado, ya que su intención era convertirse en un atrio (con árboles) que diera un acceso más protocolario a la plaza de la iglesia.
Plečnik en Ljubljana: El sorprendente Puente arbolado de Trnovo con la Iglesia de San Juan Bautista al fondo (Iglesia de Trnovo)
• Acondicionamiento de las orillas del rio (Muelle de Trnovo) (Trnovski Pristan) (1930). El acondicionamiento de las orillas del rio Ljubljanica es otro de los proyectos de Plečnik que cuenta con una gran apreciación ciudadana. Las riberas del rio, con sus gradas y escalinatas y el paseo bajo los sauces llorones se han convertido en uno de los lugares de encuentro preferidos por los habitantes de la ciudad.
Plečnik en Ljubljana: Acondicionamiento de las orillas del río Ljubljanica.
• Reconstrucción de la muralla romana en la zona de Mirje (1928-1938). La actuación sobre la muralla romana, y la protección de los vestigios arqueológicos fue concebida por Plečnik de una forma bastante libre, incorporando referencias (como la pirámide de acceso) que manifestaban los recuerdos de su viaje a Italia y su admiración por los monumentos funerarios de la Via Appia.
• Triple Puente (Tromostovje) (1932). El puente más antiguo de Ljubljana, que atravesaba el rio uniendo la parte vieja y la nueva de la ciudad, se construyó hacia 1280. Este viejo puente, reconstruido en 1842, sería remodelado por Plečnik, quien añadiría los dos puentes peatonales laterales que además de unir las orillas, conectan los dos niveles de la ribera por medio de escaleras incorporadas. La singularidad del conjunto lo ha convertido en uno de los iconos de la ciudad.
Plečnik en Ljubljana: Imágenes del Triple Puente.
• Edificio "Peglezen" (1932–1934). La cuidada composición volumétrica del edificio y, sobre todo, su ubicación en una parcela triangular, provocó que fuera conocido como el “Flatiron” (plancha) de Ljubljana.
• Intervención en el castillo de Liubliana (Ljubljanski grad) (1932). Plečnik siempre había mirado hacia el castillo con atención. Su experiencia de Praga le inclinaba a ello. Finalmente realizó algunas actuaciones esporádicas en las conexiones entre la ciudad y el castillo, concretadas en la escalera y algunas perforaciones en la fortificación oriental.
• Biblioteca Nacional y Universitaria (Narodna in Univerzitetna Knjiznica) (1936-1941). Sobre el solar del desaparecido palacio renacentista de los Auersperg (víctima del terremoto de 1895) se levantaría la nueva biblioteca universitaria. Este es uno de los edificios más representativos del “estilo Plečnik”, por su composición en la que se mezclan diversos materiales (ladrillo y piedra fundamentalmente, siendo la piedra procedente del anterior palacio) y por su atención a la gran escala y a la pequeña, con la propuesta por ejemplo de los grandes ventanales y el diseño de detalles, como los peculiares picaportes de las puertas.
Plečnik en Ljubljana: Biblioteca Nacional y Universitaria.
• Iglesia de San Miguel de los pantanos (Cerkev sv. Mihaela na Barju) (1937-1938). Situada en las afueras de Ljubljana, en la periferia sur, esta pequeña iglesia consigue un efecto monumental con el empleo sorprendente de alguno de sus elementos (campanario, acceso, texturas de fachada).
• Cementerio de Žale (Pokopalisce Žale) (1938-1940). El cementerio de Žale es un conjunto de capillas dispersas por un jardín al que se accede por una imponente entrada de gran clasicismo, simbolizando el trascendental paso de la vida a la muerte. Las capillas son un elenco de pequeñas construcciones con formas fuertemente geometrizadas.
Plečnik en Ljubljana: Cementerio de Žale, imagen de la entrada y planta de la actuación.
• Esclusa en el rio Ljubljanica (Zapornica na Ljubljanici) (1939). Realizada para mantener el nivel del rio a su paso por la ciudad, Plečnik otorgó a este elemento infraestructural una imagen monumental.
Plečnik en Ljubljana: Esclusa en el río Ljubljanica.
• Mercado Central (Glavna tržnica) (1939-1944). Otro de los iconos de Ljubljana es su Mercado Central, ubicado a lo largo de la orilla derecha, aguas abajo del Triple Puente. El edificio cuenta con dos plantas que articulan el desnivel entre la calle y el rio. El tratamiento, de inspiración clásica, juega con arcadas, logias, columnatas, zócalos de piedra ó plantas de estuco, en una combinación ecléctica que realiza un guiño al barroco imperante en la ciudad.
Plečnik en Ljubljana: Mercado Central junto al río Ljubljanica.
• Plaza de la Revolución Francesa (Trg Francoske Revolucije) y espacio Križanke (1952-1956). Entre los últimos proyectos de un anciano Plečnik destacaría la transformación del antiguo claustro del monasterio de los Caballeros de la Cruz (Križarji) en el Centro Cultural Križanke, situado en la plaza de la Revolución Francesa. Entre 1952 y 1956, el octogenario arquitecto remodelaría el espacio para crear un Teatro al Aire Libre que sería la sede del Festival de Ljubljana, cuya actividad se centra en la música y el teatro. Respecto a la plaza de la Revolución Francesa, creada en 1793, el espacio ya contaba con una obra de Plečnik, puesto que allí se instaló en 1929 el obelisco central en homenaje a las Provincias Ilirias napoleónicas que fue realizado por el propio arquitecto  y el escultor Lojze Dolinar.

Plečnik en Ljubljana: El Triple Puente visto desde aguas arriba.
Plečnik, cuya figura se había sumido en el olvido, sería rescatado a partir de 1986, cuando el Centro Georges Pompidou de París le dedicó una gran exposición retrospectiva que reivindicó su importancia y lograría proporcionarle el reconocimiento que el arquitecto merecía. En el catálogo de esta muestra, François Burkhardt reflexionaba sobre los motivos del orillamiento de la memoria de Plečnik: “Para explicar la ausencia de Plečnik en una historia de la arquitectura moderna, hay que tener en cuenta razones que se refieren al modo de pensar moderno: la falta de internacionalización de su lenguaje, a favor de una concepción regional-geográfica, claramente delimitada; la recuperación de elementos simbólicos específicamente locales que vuelvan a dar una dimensión social y psicológica a la arquitectura, aspecto este que no aprecian apenas los representantes racionalistas y neopositivistas que han construido la historia de la arquitectura moderna de estos últimos treinta años. Como la razón especulativa ha dominado sobre la razón social, es la ética antimaterialista y al mismo tiempo de fundamentos profundamente religiosos lo que ha dejado a Plečnik fuera de toda discusión sobre la modernidad en arquitectura” (Burkhardt, François. “Moderno, postmoderno: ¿una cuestión de ética? Reflexiones sobre el valor moral de la obra de Jože Plečnik” en el catálogo de la exposición celebrada en Madrid:” Jože Plečnik, arquitecto 1872-1957”. MOPU 1987)

Esta exposición viajaría a otras ciudades entre 1986 y 1994, como Madrid (MOPU, 1987), Nueva York, Venecia, Milán, Washington o Viena entre otras. Entonces, Europa y el resto del mundo descubrirían a Plečnik como una de las grandes figuras de la arquitectura del siglo XX.

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