26 dic. 2015

La solución nórdica: Nuevas ciudades en el Estocolmo de 1950 y 1960.

Imagen aérea del centro de Vällingby en los años cincuenta.
Tras la Segunda Guerra Mundial, la reconstrucción y la afluencia masiva de inmigración a las ciudades originaron nuevos problemas urbanos. Varios países asumieron el papel de “nación-guía” en la investigación urbanística moderna en Europa encaminada a ofrecer soluciones. Inglaterra, sobresaldría por su propuesta de crecimiento basado en nuevas ciudades autónomas, puesto en práctica con las new towns británicas. Por otra parte, Holanda sería protagonista gracias a su enfoque de las obras de reconstrucción de los centros históricos, con muestras tan influyentes como la experiencia de Rotterdam. Pero, sobre todo, destacarían los países nórdicos, cuya “solución” para la extensión urbana revisaría las bases de la Ciudad Funcional a través de una relación particular con el territorio y una vinculación muy directa con el transporte público.
Entre las propuestas que llegaron del norte europeo destacarían las ciudades-satélite construidas alrededor de Estocolmo durante las décadas de 1950 y 1960. Estas nuevas ciudades (denominadas ABC-stad, acrónimo de “Arbete, Bostad, Centrum”, es decir “Trabajo, Vivienda, Centro”) fueron concebidas en el marco del Plan General Urbano de Estocolmo de 1952, bajo la dirección de Sven Markelius, uno de los arquitectos más relevantes del funcionalismo.

19 dic. 2015

Lecciones de Arquitectura Urbana en el Plan Sur de Amsterdam de H.P. Berlage (Plan Zuid).

Imagen aérea del Plan Sur (Plan Zuid) de Amsterdam.
La relación entre Arquitectura y Urbanismo y, sobre todo, el establecimiento de prioridades o equilibrios entre ambos siempre ha generado intensas controversias. Esta polémica sobre las primacías alcanzó uno de sus puntos álgidos, cuando el Racionalismo del siglo XX abogó por la autonomía radical de la arquitectura respecto de cualquier consideración urbanística previa. La noción de Arquitectura Urbana nació con el objetivo de superar la dicotomía entre independencia y subordinación, ofreciendo una alternativa a la tensión entre lo individual y lo colectivo, entre las escalas de la vivienda y de la ciudad, intentando potenciar el valor del conjunto sin anular la identidad de las partes.
Un magnífico ejemplo se produjo en Amsterdam, cuando se desarrolló el Plan Sur (Plan Zuid), propuesto por H.P. Berlage y aprobado en 1917. Este Plan se encuentra entre los más decisivos para la conformación de la ciudad moderna, sentando las bases de una nueva concepción de la manzana urbana. También la aportación de los arquitectos de la Escuela de Amsterdam sería trascendental para la definición del modelo.

12 dic. 2015

Cosiendo heridas urbanas: Zuidas, el nuevo “centro del sur” de Amsterdam.

El Plan Zuidas está creando un nuevo skyline para el sur de Amsterdam.
Las grandes infraestructuras de transporte (rodadas o ferroviarias) conectan territorios, pero también pueden segregar áreas urbanas, por eso suelen ser problemáticas en su paso por las ciudades. Esto ocurrió en el sur de Amsterdam, donde una brecha infraestructural separó dos emblemáticos crecimientos de la capital holandesa: el Plan Zuid, diseñado por H.P. Berlage en 1915, y el barrio Buitenveldert, producto de la extensión urbana proyectada por Van Eesteren en 1934.
Una autovía (el anillo de circunvalación A10) y una línea ferroviaria provocaban esa “herida” urbana, aunque también proporcionaban una accesibilidad excelente a la zona (que además se encuentra muy próxima al aeropuerto). Estas dos cuestiones (tanto el defecto como la virtud) impulsarían, a finales del siglo XX, una singular actuación urbana: el Plan Zuidas (“Eje sur”), una macro operación con un doble objetivo: convertirse en el “centro del sur” de la ciudad y suturar esos fragmentos urbanos separados.
El gran proyecto, que es una apuesta por la densidad, la compacidad y la altura como modelo urbano, cuenta ya con una buena parte construida, aunque su finalización está prevista para el año 2040. Mientras tanto, los nuevos edificios continúan con una dinámica habitual en el Amsterdam reciente: crear auténticas “exposiciones” de arquitectura contemporánea (de las que ofrecemos un “guía”).

5 dic. 2015

La recuperación del río perdido de Seúl (renovación urbana del Cheong Gye Cheon en el downtown)

La gran renovación urbana del eje del Cheong Gye Cheon: de autopista a río.
Tras concluir la Segunda Guerra Mundial, la península coreana quedó dividida en dos mitades que se enfrascaron en una guerra entre 1950 y 1953 (la Guerra de Corea). A partir del final de la contienda, Seúl, la capital de Corea del Sur, experimentó un crecimiento explosivo que la llevó desde los 700.000 habitantes hasta los actuales 25 millones que residen dentro del área metropolitana (es la sexta más poblada del mundo en 2015). Esto tuvo una repercusión trascendental en el territorio y también en la ciudad histórica.
El pequeño rio Cheong Gye Cheon era el eje de la Seúl antigua. La presión sobre el cauce derivada de la avalancha de población fue enorme, convirtiéndolo en una alcantarilla al aire libre. El temor a que se originaran epidemias y las acuciantes necesidades de espacio para el tráfico llevaron a la cubrición del cauce y a la posterior instalación de una autopista de dos niveles sobre el mismo. La desaparición del río se convirtió en un símbolo del desarrollo económico y de la “modernidad” que estaba adquiriendo Corea del Sur durante la segunda mitad del siglo XX.
Pero con el cambio de milenio, la ciudad modificó su estrategia, otorgando protagonismo a nuevos valores por encima de los económicos. Así la ecología, la sostenibilidad o el uso ciudadano se convirtieron en directrices para una ambiciosa operación que pretendía recuperar el río y recualificar el downtown de Seúl. En 2005, el rio sería redescubierto y un nuevo parque lineal acompañó su recorrido. La gran acogida ciudadana confirmaría el éxito de la actuación.

28 nov. 2015

La “Ruta 66”, la calle mayor de Estados Unidos, y sus ciudades (segunda parte)

La Ruta 66, en esta segunda parte, recorre algunos de los paisajes más espectaculares de los Estados Unidos.
La Ruta 66, tuvo una trascendencia tal que llegó a ser calificada como la “calle mayor” (main street) de los Estados Unidos o la “carretera madre” (mother road).
La Ruta, que simbolizó la esperanza en un futuro mejor y el camino hacia las libertades, perdió su estatus como carretera oficial en 1985, cuando fue sustituida por autopistas modernas que, en muchas zonas, se superpusieron al recorrido histórico. Así pues, ya no es posible recorrer su trazado original de forma continua, pero todavía se conservan tramos extensos en los que sus habitantes han procurado mantener el espíritu de antaño. En la actualidad, transitan por ellos muchos viajeros (turistas o nostálgicos, en coche, en moto, o en autocaravana) para disfrutar de los paisajes del Medio Oeste y saborear la historia reflejada en sus gasolineras, moteles y cafés de carretera, que ofrecen una escenografía anclada en el tiempo.
Abordamos la Ruta 66 en dos artículos. En el primero la recorrimos desde Chicago hasta Oklahoma City. En este segundo, completaremos el camino para llegar al destino: Los Ángeles (pasando por Amarillo, Albuquerque, Santa Fe, el desierto de Mojave y San Bernardino). Un territorio de pasado hispano que se alza como el más legendario de la ruta.

21 nov. 2015

La “Ruta 66”, la calle mayor de Estados Unidos, y sus ciudades (primera parte)

Hay rutas que marcaron épocas y están sólidamente implantadas en nuestro acervo cultural. Algunas tuvieron un carácter comercial, otras encauzaban peregrinaciones religiosas o incluso vertebraron y comunicaron territorios. Algunas han perdido su función y otras continúan en servicio. En todos los casos, la importancia adquirida las elevó a la categoría de mito. Estas largas rutas legendarias, se hacían por etapas y por eso estaban jalonadas por ciudades, que se engarzaban al recorrido como perlas en un collar.
Una de estas rutas transcurrió por Norteamérica, entre Chicago y Los Ángeles. Es la Ruta 66, cuya trascendencia fue tal que llegó a ser calificada como la “calle mayor” (main street) de los Estados Unidos. Construida entre 1926 y 1938, recorre casi 4.000 kilómetros por ocho Estados. Se convirtió, durante la Gran Depresión de la década de 1930, en el camino hacia la “tierra prometida” que representaba California y, en la década de 1960, encauzó los sueños de la generación beat que ansiaba la libertad que disfrutaba la costa oeste. El trazado histórico iría siendo sustituido por modernas autopistas, pero aún es posible recorrer buena parte de sus antiguos tramos, que ofrecen a quienes los recorren (sea por turismo, por nostalgia, por mitomanía o por cualquier otra razón), un encuentro con una parte esencial de Norteamérica, con su historia, con sus paisajes, con sus leyendas, incluso con algunos de sus mitos colectivos.
Abordaremos la Ruta 66 en dos artículos. En este primero recorreremos desde Chicago hasta Oklahoma City (pasando por Saint Louis, Springfield Missouri, y Tulsa). En el segundo, completaremos el recorrido para llegar al destino: Los Ángeles.

14 nov. 2015

La urbanización del cielo de Londres (rascacielos en la capital británica).

Londres. En primer término, The Shard y al fondo la concentración de rascacielos del sector oriental de la City.
En 2012, los 87 pisos y 310 metros del rascacielos londinense “The Shard” se convertían en el techo de Europa. Desde entonces, la propuesta de grandes torres no ha cesado y Londres está “urbanizando” su cielo (en los próximos años está prevista la construcción de 236 edificios que superarán las 20 plantas). Pero no solamente las oficinas serán las protagonistas de esta conquista del cielo de Londres, porque las viviendas también definirán el nuevo skyline de la capital británica. De hecho, la nueva generación de rascacielos londinenses es mayoritariamente residencial.
Londres comenzó tarde su relación con los grandes edificios en altura. Hasta la década de 1960 no se sobrepasarían las referencias de Victoria Tower y la cúpula de St. Paul. A partir de ese momento, emergerían tímidamente los rascacielos, que se concentraron (aunque no exclusivamente) en la City y en Canary Wharf. Pero la nueva generación, aunque potencia alguna de esas ubicaciones (como la ampliación de Canary Wharf denominada Wood Wharf), se despliega también por otras zonas de la ciudad.
Los nacientes rascacielos, más allá de su valor representativo e icónico, responden a una estrategia en favor de la densidad urbana, aunque en localizaciones muy determinadas que, asociadas a los nodos principales de transporte público, configurarán nuevas áreas de centralidad en la ciudad. Londres ha apostado definitivamente por un crecimiento hacia arriba.

7 nov. 2015

Nueva York, década de 1930: el swing de las big band y los grandes iconos arquitectónicos.

El Chrysler Building y el Empire State Building son dos de los iconos arquitectónicos neoyorquinos que acompañaron el florecimiento del swing y las big bands.
En la década de 1930, el jazz cambió de hogar. Nueva York sustituyó a Chicago como foco principal de aquella música que enfebrecía a la población. La Gran Manzana acogería a unos músicos que habían emprendido una “segunda migración” (la primera les llevó desde Nueva Orleans a Chicago) y Harlem se convertiría en el lugar donde florecería el swing y reinarían las big bands.
Tras los “felices veinte”, el crack de la bolsa de 1929 dio origen a la Gran Depresión, que sumió a los Estados Unidos y al mundo occidental en una profunda crisis. Pero Nueva York se recuperaría con más rapidez que otros lugares y, en un contexto tan adverso, levantaría alguno de sus iconos más reconocidos, como el Chrysler Building, el Empire State Building o el Rockefeller Center, y emprendería un programa de infraestructuras y equipamientos que transformarían la ciudad.
El swing y las big band serían el antídoto frente a las miserias de la Gran Depresión. Las grandes bandas de Duke Ellington, Count Basie, Benny Goodman o Fletcher Henderson, entre otros, pondrían una banda sonora a esa década que conduciría a la Segunda Guerra Mundial.

31 oct. 2015

Innovaciones urbanas en la Inglaterra georgiana: squares y crescents (en Londres y Bath).


Las squares del West End londinense se convertirían en señas de identidad de la ciudad (Bedford Square)
A finales de la Edad Media, Londres era una ciudad bipolar. La City y Westminster eran municipios rivales entre los cuales quedaba un gran territorio vacío que se iría consolidando a lo largo de los siglos XVII y XVIII logrando la fusión (física, pero no administrativa) de los dos núcleos. El impulso lo daría la aristocracia londinense, que empezó a abandonar la City tras la epidemia de peste y el gran incendio de 1666, dirigiéndose a ese lugar intermedio para construir sus residencias, dando origen a barrios como St. James, Marylebone o Mayfair.
La urbanización de esos terrenos se realizaría con un innovador planteamiento urbano cuyo motor eran las denominadas squares. Estas eran unas plazas (cuadradas o rectangulares) con un espacio central ajardinado privado para los residentes de las viviendas unifamiliares en hilera (terraced houses) que las delimitaban. Las squares se convertían en el corazón de pequeños desarrollos inmobiliarios siguiendo la geometría dictada por la plaza.
El precedente hay que situarlo en el proyecto para Covent Garden que realizó el arquitecto Inigo Jones, donde reinterpretó las plazas italianas y las places royales parisinas con una fuerte inspiración en la arquitectura de Andrea Palladio. Las squares, se convertirían en una seña de identidad de la capital británica. Pero las innovaciones urbanas de la Inglaterra georgiana no acabaron allí. Otros tipos, como los crescent o los circus (con ejemplos muy destacados en la ciudad de Bath), completarían unas morfologías muy influyentes en el urbanismo posterior.

24 oct. 2015

Los dos renacimientos de la City de Londres: tras el incendio de 1666 y después del Blitz.

Tras dos graves desastres (un incendio y un bombardeo), sobre el trazado medieval de la City londinense emergió una nueva ciudad clásica en el siglo XVII (representada por la catedral de San Pablo)  y una ciudad moderna en el siglo XX (con los icónicos rascacielos de su sector oriental)
Londres nació en la City. Hoy, la ciudad está compuesta por una inmensa y heterogénea amalgama urbana, dentro de la que destaca ese particular “casco antiguo” que es la City. Su peculiaridad se explica, en parte, por dos momentos dramáticos que sufrió (un incendio y un bombardeo) y que logró superar, renaciendo de sus ruinas con una nueva arquitectura que se levantó sin modificar en lo sustancial el trazado preexistente.
La primera vez fue a partir de 1666, fecha en la que un devastador incendio la asoló casi completamente. La reconstrucción enfrentó a los que veían la oportunidad para reconfigurar la ciudad con criterios racionales y a quienes se oponían a los cambios. Ganaron estos últimos, liderados por los propietarios del suelo, que mostraron su rechazo frontal a cualquier modificación de sus posiciones patrimoniales. Así pues, sobre un trazado antiguo medieval, se construyó una ciudad nueva de arquitectura clasicista.
El otro “renacimiento” lo propició la Segunda Guerra Mundial. El bombardeo al que los alemanes sometieron a Inglaterra, y especialmente a Londres entre 1940 y 1941 (la Operación “Relámpago”, Blitz, en alemán), destruyó buena parte de la City. Tras la contienda, la consolidación de su papel como centro de negocios internacional marcó la reconstrucción y fueron apareciendo los rascacielos que cambiaron radicalmente la fisonomía de parte del “centro histórico” londinense.

17 oct. 2015

Ciudades divididas: El caso de Nicosia, una ciudad y dos capitales en Chipre.

Nicosia, ciudad dividida.
Puede resultar paradójico que en un mundo globalizado, donde las barreras parecen haber desaparecido gracias a las nuevas tecnologías (de la información, de la comunicación o del transporte), al comercio, al deporte  y a otras muchas manifestaciones culturales unificadoras, los conflictos de identidad surjan cada vez con más fuerza. Frente a nociones como convivencia, movilidad, adaptabilidad, internacionalidad, se ven potenciadas otras como separación, raíces, intransigencia o nacionalismo.
Por esto, los conflictos entre comunidades humanas que comparten un mismo espacio, pueden parecer anacrónicos, pero son reales y siguen muy presentes en nuestro tiempo. Las razones suelen ser complejas pero entre sus ingredientes hay cuestiones étnicas, religiosas, intereses económicos o también cuestiones geopolíticas, principalmente.
Territorios y ciudades se ven divididos por la imposibilidad de convivencia entre los grupos humanos que los habitan. Nos interesan las ciudades divididas, urbes que ven distribuida y segregada su superficie entre las comunidades irreconciliables en disputa. No son pocas las ciudades que han padecido o siguen padeciendo estas circunstancias. Baste pensar en Jerusalén, Beirut, Belfast, Mostar, Vukovar o Berlín, entre otras.
Vamos a aproximarnos a una de estas ciudades divididas: Nicosia, la capital (doble) de Chipre, en la que, a pesar de la relativa relajación de las tensiones entre grecochipriotas y turcochipriotas, la línea fronteriza que la parte en dos sigue vigente.

10 oct. 2015

“Diseñar el vacío” / “Diseñar en el vacío”. Dos actividades diferentes (y complementarias) para definir el espacio público de nuestras ciudades.

En términos urbanísticos, hablar del “vacío” (en singular) de la ciudad es referirse al espacio libre y público de la misma. Dentro de esta noción se reúnen calles y avenidas, plazas, glorietas o parques, es decir, los elementos del sistema que constituye el espacio urbano. Diseñarlo requiere un acercamiento paulatino, que parte desde los niveles más generales para llegar hasta el más pequeño de los detalles. Por eso, no es lo mismo “diseñar el vacío” que “diseñar en el vacío”.
En el primer caso estamos planificando la estructura y el modelo espacial urbano que da sentido a la ciudad. En el segundo, cuando se diseña en el vacío, se acepta la preexistencia de lo anterior y, desde esa base, se concreta todo cuanto sucede dentro del espacio: materiales, mobiliario, vegetación, circulaciones, usos, iluminación, arquitecturas efímeras, etc., es decir, se diseña la “vida entre los edificios”, como lo definió el arquitecto danés Jan Gehl. Esto es lo que se conoce, aunque pueda sonar paradójico, como “diseño urbano interior”.
Nuestras ciudades, tanto las consolidadas, que están volviendo la atención sobre sí mismas en procesos de reforma interna, como las que muestran crecimientos significativos, se enfrentan a los nuevos retos urbanos que plantea el siglo XXI, que afectan muy especialmente a sus espacios públicos. En consecuencia, sea por adaptación de los espacios existentes o por la propuesta de lugares nuevos, el diseño en el vacío, es decir, el diseño urbano interior, se está convirtiendo en la gran tarea para los próximos años y requiere la contribución de especialistas capaces de entender las múltiples y novedosas claves que lo conforman.

3 oct. 2015

La identificación de una ciudad con un arquitecto: Ljubljana y Jože Plečnik.

Centro de Ljubljana, con la colina del castillo y el meandro del río Ljubljanica en el que se encuentra el Triple Puente y el contiguo mercado Central, en la ribera derecha del cauce, ambas obras de Jože Plečnik.
Hay algunas ciudades que tienen una relación muy especial con un arquitecto, cuya obra llega a convertirse en uno de sus elementos identitarios. Son pocos casos y se vinculan con alguno de los grandes maestros que han realizado una arquitectura dotada de una fuerte personalidad y que cuentan con una presencia suficientemente relevante en esa ciudad como para constituir una seña de identidad. Podemos pensar, por ejemplo, en Barcelona y Antoni Gaudí, en Vicenza y Andrea Palladio, o en Viena y Otto Wagner.
Ljubljana, la capital de Eslovenia, es una de estas ciudades privilegiadas en las que un solo artista ha dejado una fuerte impronta personal. En Ljubljana, la “simbiosis” se produce con la obra de Jože Plečnik (1872-1957), un maestro que buscó unir la tradición con la innovación, muy implicado en la expresión de una identidad formal eslovena y que fue marginado durante muchos años por la historia “oficial” moderna. Pero a finales del siglo XX,  Plečnik fue redescubierto, pasando a ocupar la posición que merece como uno de los grandes arquitectos del siglo XX. Y Ljubljana es el escenario principal de su obra.

26 sept. 2015

Fra Mauro, el monje que dibujó el mundo sin salir de su celda.

El Mapamundi de Fra Mauro.
Desde la antigüedad y hasta la época moderna, los mapas eran preciados tesoros que mostraban caminos y rutas comerciales, puntos militares estratégicos, repartían regiones delimitando fronteras, o identificaban lugares y posesiones. Eran documentos de difícil y laboriosa confección que otorgaban un gran poder a sus propietarios. De un buen mapa dependía el éxito de un viaje o el triunfo en una batalla, y esto les asignaba responsabilidades sobre la vida o la muerte de personas, o sobre el logro de fortunas o de ruinas.
Actualmente, el dibujo de mapas dispone de técnicas muy depuradas gracias a herramientas sofisticadas que se apoyan en instrumentos de gran precisión, como los satélites. Pero hubo un tiempo en el que la cartografía era una disciplina que solamente lograba aproximaciones más o menos ajustadas a la realidad. Los navegantes, viajeros, agrimensores o cartógrafos, fueron midiendo y dibujando los mundos que recorrían en un esfuerzo colectivo y acumulativo que acabaría por acotar fidedignamente la forma de ciudades, regiones o continentes.
Al final de la Edad Media, con el comienzo la época de las grandes exploraciones, se dibujó un mapa muy especial. Un monje veneciano, Fra Mauro, (quien según cuenta la leyenda, algo exagerada, no tuvo que salir de su celda), fue componiendo un gran mapa del mundo a partir de los comentarios y aportaciones de numerosos viajeros que le narraban como eran las tierras que habían visitado. Fra Mauro fue un pionero medieval de los mapas colaborativos tan frecuentes en la actualidad.

19 sept. 2015

El Arte como activador del espacio público de la ciudad: el caso del Museo Urbano Tony Garnier de Lyon.

Museo Urbano Tony Garnier de Lyon en el barrio de los Estados Unidos (muro nº 14)
Habitualmente los museos exponen sus pinturas en el interior de los edificios, pero el Museo Urbano Tony Garnier de Lyon es diferente. Las obras no están tras los muros, sino que se muestran en las fachadas medianeras del renovado barrio de los Estados Unidos, una de las realizaciones del arquitecto lionés.
Tony Garnier (1869-1948) fue uno de los arquitectos seminales de la modernidad. Con sus proyectos urbanos y arquitectónicos, realizados o no, se adelantó a lo que el Movimiento Moderno propugnaría tiempo después. Anticipó en cuarenta años mucha de la doctrina de la Carta de Atenas y previó el Estilo Internacional dos décadas antes de que apareciera.
La Lyon actual rinde homenaje al arquitecto con un espectacular museo al aire libre (Musée Urbain Tony Garnier) en él se ofrecen imágenes de su Cité Industrielle entre otras obras. Pero el museo, al margen de la relación con Garnier, es también un caso paradigmático de transformación urbana a través de la pintura mural. Su creación fue producto de una estrategia más amplia, encaminada a rehabilitar integralmente el Quartier des État-Unis. El proceso fue modélico y ha sido reconocido internacionalmente, incluyendo a la UNESCO que premió la actuación en 1991. Este singular museo es un ejemplo de cómo el Arte es un medio ideal para activar el espacio urbano.

12 sept. 2015

Lyon Confluence, el patito feo se transforma en cisne.

Imágenes de la nueva arquitectura que está emergiendo en Lyon-Confluence.
Lyon nació junto al encuentro entre los ríos Ródano y Saona. En su crecimiento, la ciudad colonizó una pequeña lengua de tierra y varias islas que separaban los dos cauces. Todo fue reunido en una larga y plana península, la Presque’île, como la llaman los lioneses, ganada a los rios al encauzar y prolongar su confluencia. La zona septentrional quedaría ocupada por la magnífica Lyon burguesa de los siglos XVIII y XIX, que alberga los principales espacios y monumentos de la ciudad; mientras que, por el contrario, su parte meridional (el barrio Perrache), fue la Lyon oculta, portuaria, industrial, obrera, donde se construyeron cárceles, se asentó la prostitución, y donde se trazaron barreras ferroviarias y autopistas, que la convirtieron en un lugar marginado.
Así, la península resultó un territorio bipolar, agravándose las diferencias a partir de la implantación de la antigua estación ferroviaria principal de la ciudad, que aisló su parte meridional, y del intercambiador que hizo desaparecer el espléndido cours Verdun. Pero desde hace veinte años se intenta insuflar vida al malherido Perrache. Tras dos décadas comienzan a verse los frutos de una ambiciosa operación que va a cambiar el centro de Lyon. Con el proyecto Lyon Confluence, el patito feo se está transformando en un cisne.

5 sept. 2015

“Nuevo Belgrado” (Novi Beograd), ¿la Ciudad Funcional del doctor Frankenstein?

El tortuoso proceso sufrido por Novi Beograd (Nueva Belgrado) lo ha convertido en un conjunto multiforme y desfigurado muy criticado. Arriba bloques de las manzanas 61, 62 y 63. Debajo a la izquierda el Palacio de Serbia. A la derecha la Torre Genex y la Iglesia ortodoxa de San Demetrio.
Uno de los primeros proyectos de Ciudad Funcional realizados en  Europa arrancaría en Belgrado, la capital de Serbia, a finales de la década de 1940. Esta sería Novi Beograd (Nuevo Belgrado), la extensión de la ciudad pensada para acoger las principales instituciones conjuntas de la naciente República Federal Popular de Yugoslavia y para absorber el gran crecimiento de población producido tras la Segunda Guerra Mundial. La propuesta de Novi Beograd tendría también un alto contenido simbólico. Quería significar la ruptura con un pasado dramático, la expectativa de un nuevo futuro para los eslavos del sur (pues eso es lo que significa Yugoslavia) y, además, ser un escaparate de la versión socialista de la ciudad moderna.
Pero todas esas ilusiones se revelaron infundadas. La ausencia de objetivos claros y compartidos, la falta de visión de conjunto, la excesiva politización, las desavenencias entre los sucesivos planificadores, las variaciones constantes durante el largo proceso, o las diferentes crisis económicas y políticas (incluyendo cruentas guerras como las que desmembraron el país en los años noventa), fueron creando un monstruo multiforme y desfigurado que se asemejaba a un producto del doctor Frankenstein.
Nuevo Belgrado fue una utopía que se desvaneció entre las disputas internas y el pragmatismo de la cruda realidad. Denostado por la crítica (a pesar de contar con estimables muestras arquitectónicas), apartado de la historia moderna “oficial” (aunque siguió fielmente los principios de la Carta de Atenas, con sus virtudes y sus defectos), rechazado por muchos de sus habitantes (que la tachan de gris, inhumana, de ciudad-dormitorio, de recinto de marginalidad, etc.), actualmente, Novi Beograd sigue todavía incompleto y supone un reto muy importante para técnicos y políticos que aspiran a reorientar su cuestionada realidad.

29 ago. 2015

El sueño del nuevo frente fluvial (waterfront) de Belgrado.

Belgrado aguarda la renovación urbana de sus orillas fluviales con espectaculares propuestas.
Durante siglos, Belgrado fue una ciudad fronteriza porque los dos ríos que la acompañan, el Sava y el Danubio ejercían de límites políticos. Estos dos grandes cauces fluviales separaron, por ejemplo, el Imperio Romano de los pueblos “bárbaros” o el Imperio Otomano del Austro-húngaro. Por esta razón, hasta casi el siglo XX, los ríos de Belgrado eran como “mares” con una sola orilla, y por la misma causa tampoco estaban cruzados por puentes (el más antiguo es el ferroviario tendido a finales del XIX sobre el Sava).
Esta situación ha cambiado. La reestructuración territorial europea tras la Primera Guerra Mundial, que terminó con la situación de frontera de Belgrado, o la necesidad de extensión urbana provocada por las migraciones recibidas, obligaron a bascular la ciudad hacia las riberas opuestas. La relación de la ciudad con sus ríos es hoy muy distinta. Las orillas tradicionales de Belgrado, (las riberas derechas del Sava y del Danubio) buscan una nueva formalización. Una sucesión de espectaculares proyectos pretenden crear un nuevo “waterfront” para esas dos orillas continuas. Renombrados arquitectos como Zaha Hadid, Daniel Libeskind, Jan Gehl, SOM, o Sou Fujimoto, participan en la remodelación que sueña Belgrado.

22 ago. 2015

Revoluciones urbanas en la década de 1960: y 3. La visión científica (de la Ekística al enfoque sistémico).

Los enfoques sistémicos abstraen la realidad para convertirla en una estructura modelizable.
Durante la década de 1960, el urbanismo asistió a una revisión en profundidad. En un primer artículo, profundizamos en las primeras revoluciones urbanas que tuvieron al humanismo como eje vertebrador, y en el segundo, lo hicimos con la revolución arquitectónica, que, desde una óptica morfológica, revisaría sus bases disciplinares y su relación con la ciudad (a través de las aportaciones de Aldo Rossi, Robert Venturi o las utopías de Archigram)
En este tercer y último artículo nos aproximaremos a los intentos de lograr una visión científica sobre la ciudad y los territorios. El racionalismo del Movimiento Moderno se consideraba ingenuo, subjetivo y poco riguroso. Por eso se pretendió fundar una verdadera “ciencia urbana” que dirigiera la evolución de las ciudades, entidades cada vez más complejas. El estructuralismo, que emergió aquellos años, sobre todo en el pensamiento francés, y la naciente Teoría General de Sistemas fundamentaron unos planteamientos que se apoyarían en otros campos como la sociología, la antropología, la economía o incluso la biología. La interdisciplinaridad, la metodología y los procesos de trabajo se convirtieron en protagonistas obviando los aspectos morfológicos. Entre las contribuciones más relevantes se encontrarían la Ekística de Constantinos Doxiadis o el enfoque sistémico de George F. Chadwick.
Décadas después, la extraordinaria repercusión en la ciudad producida por la irrupción de las TICs y de Internet está volviendo a situar en primera línea alguna de las contribuciones de la teoría sistémica y de sus modelos.

15 ago. 2015

Revoluciones urbanas en la década de 1960: 2. La óptica de la Arquitectura (Rossi, Venturi y Archigram).

Rossi, Venturi y Archigram  protagonizarían la segunda oleada revolucionaria (imágenes de viviendas en Berlín, Vanna Venturi House, y  Plug-in-City, respectivamente)
Durante la década de 1960, el urbanismo asistió a una revisión en profundidad. En un primer artículo, profundizamos en las primeras revoluciones urbanas que tuvieron al humanismo como eje vertebrador, y en el tercero, lo haremos nos acercaremos a la nueva visión científica que apostó por un planteamiento multidisciplinar de fuerte impronta metodológica (con contribuciones como la Ekística de Doxiadis o el enfoque sistémico de George Chadwick).
En este segundo artículo nos aproximamos a la revolución arquitectónica, que revisaría sus bases disciplinares y su relación con la ciudad, manifestándose en tres direcciones con referencias temporales (mirando hacia el pasado, hacia el presente o hacia el futuro). La arquitectura, sería planteada desde una óptica morfológica y, aunque se proclamaba su autonomía, se consideraba a la ciudad como una guía, un contexto para su desarrollo. Destacarían las aportaciones de Aldo Rossi, quien miró al pasado para profundizar en la memoria urbana generando la noción de Ciudad Análoga, o las de Robert Venturi, centradas en un presente donde primaba la comunicación, aunque jugaba irónicamente con los simbolismos del pasado. También serían remarcables las utopías futuristas y tecnológicas del grupo británico Archigram
Su influencia fue muy importante. Durante las siguientes décadas convivirían un neorracionalismo clasicista, con el más ecléctico y desinhibido postmodernismo y la irrupción del high-tech.

8 ago. 2015

Revoluciones urbanas en la década de 1960: 1. La reivindicación del humanismo.

Bryant Park en Nueva York es uno de los proyectos más celebrados en los que participó William Whyte aportando su metodología de análisis y proyecto.
Tras la Segunda Guerra mundial, la reconstrucción de las ciudades y sus crecimientos supusieron unos retos enormes ante los cuales los postulados del Movimiento Moderno se mostraron insatisfactorios. Así, a finales de la década de 1950 y, sobre todo, en los años sesenta, el urbanismo asistió a una revisión en profundidad. Tras una primera y trascendental reivindicación del protagonismo de las personas, vendrían otras oleadas “revolucionarias” tanto desde la arquitectura, con una óptica morfológica, (a través de las aportaciones de Aldo Rossi, Robert Venturi o las utopías de Archigram), como desde una nueva visión científica que apostaría por un planteamiento multidisciplinar de fuerte impronta metodológica (con contribuciones como la Ekística de Doxiadis o el enfoque sistémico de George Chadwick).
En este primer artículo abordaremos la primera oleada revolucionaria, que se manifestaría en tres focos principales, cuyo denominador común era restituir el humanismo como vector fundamental para la ciudad. El primer foco socavaría la ortodoxia moderna de los CIAM gracias a la sublevación de una nueva generación de arquitectos (agrupados bajo la etiqueta de TEAM X); el segundo, se aglutinaría alrededor de la Fundación Rockefeller, institución que financiaría una serie de estudios críticos a investigadores como Kevin Lynch, Jane Jacobs, Ian McHarg, Edmund Bacon o Christopher Alexander entre otros, que tendrían una enorme influencia sobre el urbanismo; y el tercer foco, avanzaría una innovadora metodología de análisis y diseño basada en el comportamiento de los ciudadanos, a partir de las experiencias de William Whyte o Jan Gehl.

1 ago. 2015

Rivalidades Urbanas: Lisboa frente a Oporto.

Iconos históricos de la arquitectura “vertical” de Lisboa (arriba, el elevador de Santa Justa) y Oporto (abajo, la Torre de los Clérigos).
La rivalidad urbana es una muestra muy particular de la competencia entre ciudades. Suele aparecer como consecuencia del tradicional antagonismo entre lugares próximos y de similar jerarquía, y se manifiesta con gran emotividad e incluso, en ocasiones, de manera irracional.
Lisboa y Oporto son las principales ciudades de Portugal y presentan, como dijo el escritor Eça de Queiroz, “una rivalidad incurable”. Como en todos estos casos, los enfrentamientos han generado muchos tópicos que perviven y son utilizados como arma arrojadiza. Pero, aunque la injusticia de los tópicos esconda muchos rasgos en común, ciertamente también existen entre ambas ciudades nítidas diferencias de identidad. En general, los contrastes suelen captarse con más intensidad al descubrirse por oposición y, por esta razón, poner a Lisboa y a Oporto en paralelo es un interesante ejercicio que ayuda a revelar ciertas especificidades de cada una de ellas.
Esta dialéctica urbana ya ha sido utilizada en este blog analizando ciudades en paralelo, como un método de aproximación a los rasgos distintivos de diversas ciudades.

25 jul. 2015

Oporto y la formación de Portugal.

Oporto ocupa la ladera de la ribera derecha del estuario del rio Duero.
Portugal nació como un pequeño condado vinculado a un municipio, Oporto, cuya denominación romana (Portu Cale) le otorgaría su nombre. Aquel modesto condado se independizaría y forjaría uno de los reinos medievales protagonistas de la reconquista cristiana de la Península Ibérica. Portugal iría ampliando su territorio peninsular hasta llegar a su configuración actual y acabaría constituyendo un imperio colonial que llevaría su enseña a todos los continentes.
Oporto, origen y motor del embrionario Portugal, perdería la capitalidad a favor de Coimbra, aunque esta sería trasladada definitivamente a Lisboa. Desde entonces, Oporto quedaría marginado del centro de decisión política y emprendería un nuevo rumbo que apuntaría hacia el mundo comercial (y en su momento industrial). De sus atarazanas salieron las revolucionarias carabelas que surcarían todos los mares y de sus tierras y bodegas el vinho do Porto, que alcanzaría renombre internacional. Hoy Oporto, es la segunda ciudad portuguesa y “capital del norte”, con aproximadamente 240.000 habitantes y un área metropolitana que ronda los dos millones y medio de personas.

18 jul. 2015

Salamanca y Coimbra, dos “ciudades universitarias” con vidas paralelas.

Entradas solemnes a la Universidad de Salamanca y de Coimbra.
La ciudad es un complejo multifuncional y nunca responde a una misión exclusiva. Pero hay casos en los que una de las actividades urbanas destaca sobre las demás hasta convertirse en una “seña de identidad” fundamental (por ejemplo, comercial, política, religiosa, portuaria, etc.)
Esto sucede en las llamadas “ciudades universitarias”. En ellas, la institución de enseñanzas superiores emerge como el rasgo definitorio principal, capaz de condicionar al resto de actividades urbanas. Las ciudades universitarias, cuentan con una idiosincrasia particular debido a su histórica vinculación con la cultura y por su especial ambiente, creado por una masa estudiantil que supone un porcentaje elevado en el total de la población (particularmente en periodo lectivo). El origen del calificativo hunde sus raíces en el Medioevo y, aún hoy, la universidad aglutina las esencias de estas ciudades y las determina social y económicamente, como es el caso de Oxford, Cambridge, Bolonia o Heidelberg, entre otras. No obstante, en la actualidad, la universidad no puede explicar completamente esas ciudades, pero es una clave fundamental para entenderlas.
En este sentido, la Península Ibérica cuenta con dos “ciudades universitarias” principales: Salamanca, en la que se instauró la primera universidad española y Coimbra que acoge la primera portuguesa (y segunda peninsular). Ambas ciudades presentan una historia muy paralela y cuentan con muchas similitudes pero, a pesar de ello, cada una muestra una poderosa personalidad que las hace muy diferentes.

11 jul. 2015

La Plaza Mayor (regular) española en diez ejemplos.

En su origen, la denominación “plaza mayor” indicaba solamente una posición en el escalafón jerárquico de los espacios de la ciudad. Pero, a finales de la Edad Media española, estos lugares principales fueron consolidando una forma urbana muy característica, vinculada a la regularidad de su planta (cuadrada o rectangular mayoritariamente), a la uniformidad de su arquitectura y, casi siempre, a la presencia de pórticos que facilitaban un uso más intenso. Esta innovadora morfología urbana tendría mucha influencia posterior (en las ciudades iberoamericanas o en la Europa barroca y neoclásica, por ejemplo). Lo regular y lo uniforme asentaron las bases conceptuales de estas plazas, pero la diversidad fue grande. Para abordarla, proponemos un guión metodológico de análisis de espacios urbanos.
En España hay numerosos ejemplos, aunque en esta entrega se han seleccionado diez plazas mayores regulares de diez ciudades: Barcelona, Bilbao, A Coruña, Huesca, Madrid, Palencia, Salamanca, San Sebastián, Valladolid y Vitoria. Los ejemplos muestran la variabilidad del tipo, tanto por su escala, proporciones y claves formales, como por la diversidad estilística que hay entre la más antigua y la más reciente, separadas por tres siglos.

5 jul. 2015

Un nuevo casco histórico para Madrid y Barcelona (en el siglo XIX)

Imágenes de las dos ciudades según Alfred Guesdon. A la izquierda, Madrid (1854). En primer plano la Puerta de Alcalá y la antigua Plaza de Toros contigua. A la derecha, Barcelona (1850). EN primer término la estación ferroviaria y el Pla del Palau, al fondo la línea arbolada de las Ramblas y tras ella las chimeneas de las fábricas del Raval.
Una buena parte de los actuales “cascos históricos” de Madrid y Barcelona fue producto de las transformaciones realizadas durante la primera mitad del siglo XIX, un periodo que resultaría trascendental para las dos ciudades, todavía encerradas por murallas.
Su inicio fue un tanto convulso debido a la Guerra de la Independencia, que estuvo asociada al fugaz reinado de José Bonaparte. Este monarca tuvo una cierta importancia en Madrid (no así en Barcelona), puesto que en la capital se anticiparon ideas y reformas que, aunque no se completarían por la brevedad de su gobierno, marcarían la tónica de intervenciones posteriores.
Las dos ciudades se enfrentaron a su necesaria y urgente modernización. Para conseguirla se abrieron nuevos espacios urbanos (muchos de ellos gracias a las desamortizaciones del patrimonio eclesiástico), se construyeron equipamientos públicos o nuevas tipologías residenciales y se mejoraron (y, en algún caso, se plantearon por primera vez) sus infraestructuras, tanto las de servicio (agua, iluminación, etc.) como las de transporte (en particular el ferrocarril que sería vital). En general, Madrid continuaría con la dinámica propia de una capital de estado, pero Barcelona comenzaría su reconversión hacia una ciudad industrial de primer orden.
Pero las numerosas modificaciones serían insuficientes ante la creciente presión demográfica y funcional, de manera que, a partir de la segunda mitad del siglo, Madrid y Barcelona se vieron obligadas a abordar sus Ensanches.

27 jun. 2015

El renacimiento del espacio urbano: la experiencia de Copenhague.

Strøget, el peatonalizado eje principal de la ciudad antigua de Copenhague, antes y después de la transformación.
Copenhague ocupa invariablemente las primeras posiciones de los rankings sobre las ciudades con mejor calidad de vida (en 2013 y 2014 fue elegida la mejor por la revista Monocle). Entre las razones que justifican tal distinción se encuentra la extraordinaria reconversión realizada en sus espacios públicos.
A partir de la década de 1960, Copenhague se convirtió en un laboratorio urbano implementando una innovadora política de recuperación del espacio urbano de su casco antiguo, que tuvo su expresión más conocida en la peatonalización de calles y plazas y en la apuesta por la movilidad ciclista en detrimento del automóvil. El arquitecto danés Jan Gehl fue uno de sus abanderados. Gehl, que había denunciado la “ciudad invadida” por los coches que usurpaban el territorio a las personas y la consecuente “ciudad abandonada” provocada por la emigración de muchas familias hacia las periferias huyendo del centro, proclamaría la necesidad de “reconquista” de la ciudad, devolviendo al espacio público su valor como lugar de encuentro ciudadano. Hoy Copenhague “vive la calle” y muestra orgullosa el resultado de una experiencia que ha supuesto un modelo para sus nuevas áreas urbanas y ha influido en muchas ciudades europeas y de otras partes del mundo, que iniciaron procesos similares.

20 jun. 2015

Sentimientos de Pertenencia y Desarraigo: apuntes para un debate sobre Identidad Urbana (1. La noción de Comunidad).

“Vínculos de Identidad Urbana”. Obra de la artista chilena Marcela Carvajal (2009)
La identidad es un tema complejo y esquivo que permite diversos acercamientos. Uno de ellos deriva de su controvertida relación con las comunidades humanas y las dinámicas sociales de inclusión/exclusión. En este contexto, nos interesa especialmente la conexión entre las nociones de comunidad e identidad con el concepto de territorialidad.
Muchas comunidades no son territoriales. Pueden compartir ideas o bienes físicos y no encontrarse adscritas a ningún espacio concreto (por ejemplo, ser socio de Amnistía Internacional, pertenecer a la comunidad trekkie, ser accionista de Repsol, o ser miembro de la Iglesia católica). Otras, en cambio, encuentran su principal razón de ser en un determinado lugar que tienen en común (que pueden incorporar o no el sentido de propiedad). Estas comunidades “territoriales”, en las que el espacio protagoniza la identidad del grupo, son nuestro objetivo.
En esta línea, la ciudad sería un espacio físico (y mental) que se incorporaría como clave identitaria, llegando, en algunos casos, a ser la justificación sustancial en la conformación de grupos. En estos, el papel de la Arquitectura y del Espacio Urbano adquiere una trascendencia primordial.
El artículo se divide en tres partes. En esta primera nos aproximaremos al concepto de comunidad y sus implicaciones espaciales (acercándonos a nociones como patria (patriota), nación (nacionalista), país (paisano) o a ciertas asociaciones urbanas). Dejaremos para la segunda entrega la Identidad y el Sentimiento de Pertenencia. La tercera y última, reflexionará sobre la noción de Desarraigo.

13 jun. 2015

El oxímoron en arquitectura: De los “palacios sociales” del XIX, al “clasicismo proletario” soviético y las “viviendas monumentales” de Ricardo Bofill.

Les Espaces d'Abraxas (Marne-la-Vallée) de Ricardo Bofill son un ejemplo del oxímoron residencial.
Un oxímoron es la reunión de dos nociones con significado opuesto que, superando la aparente contradicción, pueden generar un tercer concepto de gran expresividad. El recurso literario anima al lector a rechazar lo absurdo de la contraposición y a buscar la comprensión del sentido metafórico de la extraña pareja (por ejemplo, fuego helado, luz oscura, instante eterno, etc.).
También existe el oxímoron en la arquitectura. En el campo residencial, los palacios y las viviendas comunes se encuentran en las antípodas, compartiendo únicamente su componente habitacional. Por eso, la reunión de ambas tipologías, tradicionalmente incompatibles, genera la sorpresa. En el oxímoron, se reúnen lo exclusivo y lo popular, lo monumental con lo corriente, la grandilocuencia con la humildad, la singularidad con lo cotidiano.
Descubriremos estos contrastes en las propuestas decimonónicas del socialismo utópico, algunas de las cuales se llevaron a la realidad. Estas revolucionarias construcciones fueron etiquetadas, por sus autores, como “palacios sociales” (Falansterio de Fourier, Familisterio de Godin en Guise, etc.). También tras la revolución soviética, cuando a partir del deseo de crear un nuevo escenario para el nuevo hombre se alumbró el “clasicismo proletario”, que intentó ofrecer a los trabajadores unas viviendas que los hicieran sentir como la clase social privilegiada, recurriendo al lenguaje estilístico de la nobleza zarista. Finalmente, décadas después, en el contexto del Postmodernismo, Ricardo Bofill se convertía en paladín de esa visión antagónica, proyectando en Francia varios conjuntos de “viviendas monumentales” que fueron presentadas como una especie de “Versalles para el pueblo”.

6 jun. 2015

La ciudad como reivindicación identitaria: el caso de la New Town de Edimburgo.

Arriba, el plano de Edimburgo en 1819 que recoge la primera y la segunda New Town. Debajo ortofoto actual de la misma zona.
La identidad urbana puede surgir espontáneamente, como un destilado de siglos de tradición, o ser un producto fabricado a partir de una voluntad expresa. Esta última opción se dio en la Edimburgo del siglo XVIII, cuando la ciudad ilustrada, que se construyó entre esa centuria y la siguiente, proporcionó un escenario que se convirtió en el vehículo de una reivindicación identitaria.
En 1707, Escocia se había integrado con Inglaterra para formar el Reino Unido de Gran Bretaña y, aunque el resultado fue muy beneficioso económicamente, supuso la  renuncia a su secular independencia. Con esa decisión, Edimburgo cedía la representatividad característica de la capitalidad de un estado, lo cual fue un duro golpe para el orgullo de sus ciudadanos. Pero la ciudad buscó recuperar la primacía por otros medios, desde la cultura y el pensamiento. La Ilustración escocesa alzaría a Edimburgo como un foco intelectual de primer nivel con figuras de la talla del economista Adam Smith, del filósofo David Hume o del arquitecto Robert Adam, entre otros notables. Entonces, Edimburgo, que tenía la imperiosa necesidad de crecer, saltó sobre sus límites medievales y propuso una extensión modélica que se presentó como un manifiesto construido para reclamar su puesto privilegiado en el panorama nacional e internacional.
Desde entonces, Edimburgo es una sorprendente ciudad con dos “rostros” que representan dos concepciones muy distintas del hecho urbano: la Old Town medieval, espontánea, orgánica y congestionada, frente a la planificada New Town, racional y elegante, un modelo admirable hacia el que miraron muchos urbanistas que lo tomaron como referencia.

30 may. 2015

El complejo de Edipo de Buenos Aires: la ciudad postcolonial (1810-1930).

La gran Avenida 9 de Julio o la Diagonal Norte, son algunas de las transformaciones realizadas en Buenos Aires que se contraponían al modelo colonial.
Uno de los tópicos habituales relaciona a los argentinos (y particularmente a los porteños) con el psicoanálisis. Este es un lugar común, no exento de humor, que aprovechamos para caracterizar la etapa postcolonial de Buenos Aires, en la que la ciudad intentó desvincularse de sus raíces españolas.
En el comienzo de su andadura autónoma, la ciudad pretendió desligarse del modelo hispano, planteando transformaciones radicales a su trazado en cuadrícula, que fue considerado como un “pecado original”. Este rechazo dirigió su mirada hacia nuevos referentes y, particularmente, hacia la capital francesa. Buenos Aires quiso ser París y, para ello, debía “eliminar al padre”. La fascinación por la ville lumière se concretó en nuevos ejes, vías diagonales o plazas (aunque muchas propuestas no se llevaron a cabo) y fue fuente de inspiración para la arquitectura.
En una entrega anterior sobre la capital argentina nos acercamos a las circunstancias de su fundación e “infancia”, que corresponderían con su época colonial, concluida en 1810. En esta segunda entrega, nos aproximaremos a su evolución tras la emancipación, recorriendo el camino hasta la creación de la gran metrópoli del sur iberoamericano, consolidada hacia 1930. Dividiremos el periodo en dos etapas separadas por el año 1880, fecha en la que la ciudad se asentó como capital federal de la emergente República Argentina.

23 may. 2015

Simulaciones de identidad urbana. El caso de Bogotá: desde la Santafé virreinal “virtual” a la “Atenas sudamericana”.

La Bogotá histórica se debatía entre el deseo y la realidad. La calle Décima, en su acceso occidental a la Plaza Bolívar, expresa la modestia de las mansiones coloniales de la “esplendorosa” corte virreinal. Al fondo el Capitolio Nacional de Colombia, edificado entre 1848 y 1926.
La identidad es un tema controvertido. Más aún cuando nos referimos a identidades urbanas, que son composiciones colectivas, muchas veces dudosas. En ocasiones, la proyección que una ciudad hace de sí misma, es un mensaje interesado que busca ofrecer una determinada imagen que encubra una realidad contraria. Son las identidades simuladas, que crean relatos de ficción o inventan mitos con el objeto de transmitir una idea favorable, tanto al exterior como a sus propios habitantes. No obstante, hay casos en los que la leyenda fija un horizonte al que aspirar y, en ciertos lugares, han logrado acercar la realidad al sueño.
Encontramos un ejemplo en la Bogotá histórica, que mostró una sorprendente capacidad para disfrazar su imagen real. Este es un rasgo singular de la ciudad, ya que supo crear máscaras esplendorosas que ocultaban una precaria realidad. Porque la Santafé colonial (su nombre inicial), capital de un virreinato, y también la posterior Bogotá del siglo XIX, fue una ciudad de simulaciones, elaborando una “realidad” paralela que disfrazaba la pobreza de su materialidad física. La capital virreinal incorporó una capa imaginada (“virtual”) que le proporcionó un aura mítica de gran ciudad, que también se expresaría en la cuestionada etiqueta decimonónica de “Atenas sudamericana”. 
Comenzaremos reflexionando sobre las identidades simuladas para continuar con una breve aproximación al Virreinato de Nueva Granada y a la realidad física de su capital, Santafé, llegando hasta la Bogotá de finales del siglo XIX. Analizaremos después  la fantasía que “fabricó” el simulacro, utilizando la cultura y sus manifestaciones para proyectar una imagen resplandeciente que camuflaba la verdad.

16 may. 2015

Ciudades medievales: Barcelona, “ciudad condal” y Madrid “poblachón manchego”.

Arquitectura medieval de Barcelona y Madrid. A la izquierda, el mirador del rey Martí integrado en el conjunto del Palau Reial Maior de Barcelona. A la derecha la torre mudéjar de la iglesia de San Nicolás en Madrid, edificada a mediados del siglo XIV (el campanario y el chapitel fueron añadidos en el siglo XVII).
La Edad Media fue muy dispar para ambas ciudades. La triunfante Barcelona medieval contrastaba con el humilde “poblachón manchego” que era Madrid (según lo definió Ramón de Mesonero Romanos).
La capital catalana asistió a una transformación espectacular, que la llevaría desde la reducida “ciudad condal”  hasta la deslumbrante sede de la Corona de Aragón, convirtiéndose en una de las principales urbes mediterráneas. En esa época, trascendió sus fronteras romanas ampliando, en dos ocasiones, su recinto, con lo que quedaría configurado el casco antiguo actual. Por su parte, Madrid, conquistado por los ejércitos cristianos en 1083, construyó su segunda muralla (la cristiana, que consolidaría la medina musulmana) y creció modestamente hasta llegar a la denominada “Cerca del Arrabal”, levantada al final del Medievo. Al concluir la Edad Media, Barcelona triplicaba la superficie madrileña y cuadruplicaba la población de la ciudad castellana.
No obstante, a pesar de su diferencia de estatus, las dos ciudades coincidieron en la estrategia de desarrollo urbano, que consistió en el surgimiento de arrabales extramuros que acababan siendo incorporados con las sucesivas ampliaciones de los recintos amurallados.

9 may. 2015

Barcelona Romana, Madrid Musulmana.

  Tramos conservados de la muralla romana de Barcino (arriba) y de la muralla árabe de Mayrit (abajo).
Las fundaciones de Barcelona y Madrid estuvieron muy distantes en el tiempo (Barcelona “nació” en el  año 15 a.C. mientras que Madrid lo hizo hacia el 850 de nuestra era) y, además, fueron muy distintas por sus bases de partida: una ciudad romana (Barcino) y otra musulmana (Mayrit). La comparación entre esos momentos, tan lejanos y con coyunturas históricas diferentes, es posible porque, en las sociedades antiguas, los problemas abordados en los inicios urbanos eran similares, a pesar del tiempo transcurrido.  
Durante el largo periodo que abarcó desde la fundación de Barcelona hasta finales del siglo X, la ciudad pasaría de colonia romana a asentamiento visigótico e incluso, durante un breve periodo, estaría bajo control musulmán. La estabilidad llegaría a partir del año 801 cuando fue conquistada por los francos y elevada a capital de la Marca-Condado de Cataluña. Durante su primer milenio de existencia, el recinto romano fue el límite infranqueable de la ciudad.
Madrid, fundada muchos años después del arranque barcelonés, evolucionaría desde el puesto militar inicial hacia un pequeño poblado musulmán, que mantenía su cometido de dar servicio a las fuerzas que luchaban por mantener la frontera de Al-Ándalus frente al empuje cristiano (la conquista se produjo finalmente en el año 1083).
Las claves de la fundación de ambas ciudades fueron analizadas en un artículo anterior, por eso, en esta entrega, repasaremos la evolución desde sus inicios hasta el siglo X, época en la que comenzaron a superar su primer recinto.

2 may. 2015

Las ciudades y sus medidas antropomórficas (el caso norteamericano).

El hombre de Vitrubio, estudio de las proporciones humanas realizado por Leonardo da Vinci hacia 1490.
Además de ser una necesidad pragmática, medir ordena el mundo. En sus inicios, los hombres determinaron las dimensiones de su entorno y de los objetos cotidianos a partir de la comparación con su propio cuerpo. Dedos, pies o pasos daban constancia de las magnitudes de las cosas o de las distancias, pero también se calculaba la superficie de los terrenos en función del esfuerzo necesario para su labranza. Estos procedimientos conllevaron el problema de su particularidad, que mejoró cuando evolucionaron desde la medición individual hacia un sistema estandarizado. No obstante, esta generalización todavía adolecía de un gran localismo, causando variedades regionales que dificultaban los acuerdos entre los pueblos. El consenso internacional llegaría tras la Revolución Francesa, cuando se adoptó mayoritariamente el abstracto sistema métrico. Pero unos pocos países mantuvieron el antiguo modo antropomórfico (Estados Unidos entre ellos, con pulgadas, pies, yardas, acres o millas).
Las magnitudes de una ciudad están referidas al sistema de medición que las creó. Por eso, las longitudes y superficies de sus espacios, así como sus relaciones, sus proporciones o su simbolismo, deben ser examinadas desde el conocimiento de esa modalidad de cálculo. Por lo tanto, para analizar la planificación de la ciudad norteamericana de colonización, debemos profundizar en el sistema de unidades anglosajón.

25 abr. 2015

Aproximación al círculo como estructura urbana: Ciudades circulares y otros trazados (parte segunda).

Esquemas de los diferentes modelos de estructura urbana basada en el círculo
Continuamos la aproximación al círculo como estructura urbana. Tras el primer artículo en el que nos acercamos al simbolismo de esta forma geométrica y a varios ejemplos del modelo unitario más ortodoxo (radioconcéntrico), completaremos el recorrido en esta segunda parte con los veintidós casos restantes.
En ella, veremos las heterodoxias de ese modelo de círculo único y también las morfologías que se basan en sistemas más amplios, tanto formando racimos (cluster) como mallas ordenadas. Finalmente se presentan ejemplos de la utilización ocasional de la circunferencia en inmensas vías circulares o en parcelaciones territoriales, a través de la proyección de sus radios.