28 jun. 2014

Gentrificación y tugurización: procesos opuestos en la transformación social de barrios (vocabulario urbanístico).

Berlín ha sido una de las ciudades que más se ha transformado gracias al fenómeno de la gentrificación.
El Urbanismo suele tener dificultades con su vocabulario. Son pocas las palabras propias, y en consecuencia, la utilización de términos procedentes de otras disciplinas, la invención de neologismos o la importación desde otros idiomas, complica la comunicación.
Dos de esas palabras, relativamente nuevas en el “diccionario urbano”, son gentrificación y tugurización. Ambas responden a un mismo fenómeno que se está produciendo en las ciudades actuales, que observan, en alguna de sus partes, la sustitución de un tejido social por otro.
Pero esos dos términos adoptan sentidos opuestos. La gentrificación expresa un cambio de menos a más (en términos socioeconómicos) y supone, por lo general, el éxodo de los grupos vulnerables que residían en un barrio determinado y su reemplazo por un segmento social económicamente superior. Por el contrario, la tugurización expresa el proceso inverso, y supone ir de más a menos (también económicamente hablando). Esto implica la desaparición de los grupos preexistentes (clases medias y altas, por lo general), que abandonan su espacio, para pasar a ser ocupado por clases sociales pobres e incluso marginales.
Las dos transformaciones implican importantes consecuencias urbanas.

21 jun. 2014

Los rascacielos estalinistas de Moscú: Las “siete hermanas” y el fallido Palacio de los Soviets.

Los siete rascacielos estalinistas de Moscú.
A principios de la década de 1930, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) sufrió una involución, que fue política (la democracia fundacional dio paso a la dictadura estalinista) y también cultural y artística.
La incipiente vanguardia rusa, que había soñado con crear un nuevo mundo, fue abortada dando paso a un eclecticismo reaccionario que retornaba a los anacronismos del final del siglo XIX. En 1931, el concurso para el Palacio de los Soviets de Moscú marcó el punto de inflexión, ya que su polémico resultado, premió el monumentalismo historicista y desdeñó las propuestas más avanzadas. La Segunda Guerra Mundial paralizó su proceso de construcción, pero una vez finalizada la contienda, Stalin ansiaba mostrar el poderío del régimen comunista. Por eso, en 1947, puso en marcha la edificación de ocho rascacielos que celebrarían el octavo centenario de Moscú.
El Palacio no llegaría a construirse nunca pero sí lo hicieron sus siete hermanas (la octava no llegó a nacer). Entre 1953 y 1955, en plena Guerra Fría, los rascacielos estalinistas de Moscú fueron surgiendo y lo hicieron con diferencias radicales respecto a sus competidores occidentales, principalmente porque su razón de ser no fue económica, sino simbólica. Durante décadas, estos edificios, de imagen tan característica, serían los más altos de Europa.

14 jun. 2014

Rio de Janeiro: La bossa nova y las playas del sur (música y ciudades)

 Playa de Ipanema al atardecer.
El poder evocador de la música es bien conocido. Solamente con escuchar unas cuantas notas podemos recordar a una persona, rememorar alguna historia o “trasladarnos” a otro lugar. Aunque estas transferencias mentales suelen responder a experiencias individuales, existen casos que tienen un carácter colectivo, ya que forman parte de la cultura en la que nos hemos educado.
Dentro de estas asociaciones comunes, hay unas muy particulares, ya que identifican determinadas ciudades con una música específica. Encontramos esa correspondencia, con la máxima naturalidad, en casos como el de Viena y el vals, Lisboa y el fado, Chicago y el jazz o Detroit y el soul, por citar algunos ejemplos. Uno de esos ejemplos de imbricación entre espacio y música se produce también con Rio de Janeiro y la bossa nova.
Rio de Janeiro es una ciudad extensa e intensa, con una gran capacidad expresiva. Más allá de sus conocidísimas imágenes icónicas, Rio muestra otras identidades a veces contradictorias como las que asocian a la ciudad con la alegría de vivir, la fiesta y el carnaval frente a las de las favelas, pobres y violentas, que se encaraman en las laderas de las colinas cariocas. También sucede algo parecido en términos musicales, con el contraste entre la ruidosa y animada samba frente a la sosegada y melancólica bossa nova.
La década de 1960 fue el momento de máximo esplendor de la bossa nova, que pasó a ser apreciada en todo el mundo. Pero, más allá de la moda de la época, esta música tranquila siempre “acompañará” a los idílicos atardeceres en las playas del sur de Rio de Janeiro (Ipanema, Copacabana,…) donde el tiempo parece transcurrir lentamente.

7 jun. 2014

Claves esenciales del jardín paisajista inglés.

Stourhead Gardens. Mere, Wiltshire (Inglaterra)
Toda Inglaterra es un gran paisaje. Las suaves ondulaciones de su relieve, cubiertas de césped y complementadas con un exuberante arbolado, han acompañado a sus habitantes desde siempre, generando una larga tradición de amor hacia la jardinería y la horticultura.
En ese ambiente propicio, nacieron, a mediados del siglo XVIII, las ideas que modificarían radicalmente la relación entre el ser humano y la naturaleza. Surgirá entonces una nueva sensibilidad hacia el paisaje, en la que el individuo y el entorno se relacionarán de una manera mucho más libre. El jardín inglés supuso una propuesta alternativa e innovadora para la creación de paisajes, que se alejaba de las imposiciones geométricas que procedían, sobre todo, del jardín clásico francés, y de la densidad culturalista y simbólica de los jardines italianos. La jardinería inglesa reivindicará el valor del paisaje por sí mismo, caracterizado por la libertad dispositiva de la naturaleza (aunque era más aparente que real) y por la primacía de las percepciones humanas individuales.
Desde las islas, convertidas entonces en primera potencia mundial, se exportó esa original  concepción al resto del mundo, convirtiendo al jardín paisajista inglés en la nueva referencia para la composición de paisajes.