31 may. 2014

Les Halles de París, crónica de un desconcierto urbano que parece haber llegado a su fin.

Les Halles de París. Infografía sobre su nueva configuración.
Las transformaciones de Les Halles de París siempre han estado envueltas en polémica, desde que la construcción del Mercado Central de la ciudad, durante el Segundo Imperio francés, obligara a arrasar una gran extensión de su casco medieval.
Pero la mayor discusión, surgió a finales de la década de 1970, con el traslado del mercado y el derribo de los históricos pabellones Baltard. Las disputas sobre la misión y formalización de ese lugar tan emblemático del centro de París, abrieron una caja de Pandora que enfrentaría a políticos, arquitectos y ciudadanos en una sucesión de despropósitos que llevaría a Les Halles a convertirse en el paradigma del desencuentro urbano, generando una controversia que alcanzaría dimensiones planetarias.
Entonces, desoyendo a todo el mundo, la autoridad municipal impuso una solución que acabaría resultando un fracaso. Por eso, con la llegada del siglo XXI se abrió un nuevo proceso de concertación a través del cual, los nuevos responsables políticos querían acordar, con ciudadanos y expertos profesionales, el futuro rumbo de Les Halles. Tras numerosos informes técnicos, diversas consultas ciudadanas y concursos de arquitectura, en 2010 comenzaron las obras de las nuevas Halles de París, que se espera puedan concluir en 2016.
El proyecto actual no está exento de crítica, pero parte de un consenso que nunca antes Les Halles habían obtenido. Quizá por fin, el vientre de París, como lo definió Émile Zola, pueda convertirse en el deseado corazón urbano.

24 may. 2014

Villa Lante (Vignola) y Villa Rotonda (Palladio): semillas italianas para los jardines clásicos franceses y los jardines paisajistas ingleses.

Villa Lante (Bagnaia, Viterbo) y Villa Rotonda (Vicenza)
En la Italia manierista del siglo XVI, se construyeron, simultáneamente, y por dos arquitectos coetáneos estrictos que se encontraban en su madurez, dos villas que expresaron dos concepciones contrapuestas sobre la relación entre la arquitectura y el paisaje.
Con esas obras, Jacopo Vignola (1507-1573) y Andrea Palladio (1508-1580), figuras señeras de la arquitectura del Cinquecento, plantaron las semillas que fructificarían tiempo después.
En la Villa Lante, iniciada en 1566 en Bagnaia, cerca de Viterbo, Vignola otorgaría al jardín el protagonismo absoluto, supeditando la arquitectura a las exigencias paisajísticas, lo cual mostraría la senda que recorrería el jardín clásico francés, cuyo esplendor se alcanzaría a mediados del siglo XVII.
Por su parte, en la Villa Rotonda, también comenzada en 1566, en las cercanías de Vicenza, Palladio plantearía la vinculación entre la arquitectura y el paisaje desde la autonomía de las partes, que interactuarían entre ellas  a través de sutiles relaciones. Con ello, activó los mecanismos que forjarían la visión paisajista del jardín inglés, que tendría su apogeo hacia la mitad del siglo XVIII.

17 may. 2014

Cuando París se convirtió en París: Las transformaciones del Barón Haussmann (y 4. Arquitectura y otras cuestiones)

La arquitectura residencial de los bulevares haussmanianos completa la imagen del París del Segundo Imperio (Boulevard Haussmann/ Rue La Fayette)
Con este cuarto y último artículo cerramos la serie sobre las transformaciones de París ocurridas a mediados del siglo XIX, durante el Segundo Imperio. En anteriores entregas nos acercamos a los antecedentes y las intervenciones en la estructura urbana y territorial, así como a la estructura verde.
En esta ocasión, abordamos las implicaciones en la arquitectura y en las infraestructuras, fijándonos también en otras operaciones (por ejemplo las dos Exposiciones Universales celebradas en 1855 y 1867) que tuvieron importancia en la definición del nuevo París.

10 may. 2014

Las ciudades de Edward Rutherfurd: Londres, Nueva York y París (Formas de mirar la ciudad)

La memoria de lo urbano es responsable, en gran medida, de nuestra idea sobre las ciudades. Aparece tanto en la experiencia de lo real como en las múltiples aportaciones inmateriales que recibimos. Es el caso, por ejemplo, de las historias que atesora la ciudad y que ayudan a explicar su realidad actual. Sean grandes acontecimientos o sucesos cotidianos, sus espacios las recuerdan y las reflejan, logrando expresar un cierto carácter colectivo.
La literatura es uno de los instrumentos principales para la captación de esos mensajes. Su demostrada capacidad para “excitar” nuestra mente le permite crear imágenes poderosas, que pueden llegar a ser tan intensas como las propiamente sensoriales. Así pues, también la literatura “mira” a la ciudad.
Estas nociones son las que han llevado a Edward Rutherfurd a escribir varios libros en los que se sumerge en el pasado de ciudades y territorios, como método para comprender algo de su presente y de su futuro. Son narraciones de ficción histórica, multigeneracionales, que tratan sobre las pasiones humanas. No obstante, su discurso se encuentra tan inseparablemente unido a un escenario concreto que, éste, acaba convirtiéndose en el verdadero protagonista del relato. Son destacables sus exitosas novelas dedicada a Londres, Nueva York y París, ciudades caracterizadas a partir de los avatares seculares de diferentes sagas familiares.

La literatura “urbana” nos permite aproximarnos de forma amena a la realidad presente, acercándonos a las aspiraciones y a los esfuerzos que generaciones anteriores hicieron para conformar el espacio que hemos heredado. Una buena forma de “mirar” la ciudad con los ojos de la mente.


3 may. 2014

Regeneración urbana en Amsterdam: la reconversión de los muelles orientales como espacios residenciales (los casos de KNSM, Java y Borneo-Sporenburg)

Las fachadas al canal interior de Borneo se han convertido en la imagen icónica de las actuaciones.
Las ciudades evolucionan y, en consecuencia, algunos de sus espacios pueden perder la misión urbana que los había caracterizado. Un ejemplo de esta dinámica se aprecia en ciertas ciudades marítimas o fluviales, cuyos puertos se han visto afectados por cambios en el contexto comercial o avances tecnológicos que han causado su obsolescencia. En estos casos, es habitual el traslado de la actividad portuaria a otras ubicaciones más adecuadas y con posibilidades de modernización, quedando los terrenos originales abandonados y en espera de su reintegración en el organismo urbano.
A finales de la década de 1970, Amsterdam se encontró en esa situación con respecto a sus muelles orientales. En paralelo, estaba sufriendo una notable pérdida de población, ya que sus ciudadanos se estaban marchando al no encontrar una oferta residencial satisfactoria en la ciudad. Esto llevó a los responsables municipales a poner el foco sobre esos espacios portuarios disponibles, pensando que podrían albergar una propuesta residencial que fuera capaz de frenar el éxodo que se estaba produciendo. Las antiguas áreas portuarias de las islas KNSM y Java  y de las penínsulas de Borneo y Sporenburg fueron, durante los últimos años del siglo XX, un exitoso ejemplo de transformación de lugares baldíos en nuevos tejidos urbanos. Estas intervenciones pusieron en primer plano a la arquitectura holandesa, que tuvo un protagonismo internacional inusitado durante ese periodo.
El resultado ofrece, además, una interesante e innovadora reflexión y puesta en práctica sobre tipologías residenciales, mostrando opciones muy diversas, desde vivienda colectiva hasta unifamiliar o desde propuestas de lujo hasta vivienda social.