31 ago. 2013

El Berlín de Wim Wenders (Berlín en la década de 1950, la ciudad-doble)

Imagen de la espectacular primera escena de “In weiter Ferne, so nah!”, un travelling aéreo alrededor de la Columna de la Victoria (Siegessäule) que preside el Tiergarten de Berlín.
La construcción de la identidad inmaterial de las ciudades debe mucho al cine. La creación de imágenes alimenta mitos urbanos que pueblan nuestra mente forjando nuestra concepción sobre ellas. En algunos casos afortunados se produce una magia especial entre el contenido y la ciudad elegida. Berlín es uno de estos casos.
Wim Wenders dirigió en 1987 una historia doble, sobre dos mundos, el de los ángeles y el de los  mortales (Himmel über Berlin, El Cielo sobre Berlín). Berlín era el escenario perfecto para representarla dada su condición de Ciudad Doble, dividida por el Muro de la vergüenza. En este juego de duplicidades, Wenders rodó una segunda parte en 1993 (In weiter Ferne, so nah!, ¡Tan lejos, tan cerca!), con la ciudad iniciando su esforzada reunificación, y la metáfora urbana volvió a encajar para encarnar la reunión de los dos universos.
Las películas son un complejo ejercicio de gran belleza, en las que la ciudad se convierte en el vehículo simbólico ideal para trasladar sus mensajes.
Aprovecharemos la referencia para acercarnos a la construcción de la Ciudad Doble en el Berlín de la década de 1950.

24 ago. 2013

Contrastes urbanos: El Salón del Prado y la Puerta del Sol de Madrid (la “plaza” que acabó como calle y la calle que se convirtió en plaza)

Ortofoto de Madrid con la Puerta del Sol a la izquierda y el Eje Prado-Recoletos a la derecha. En éste se remarca el inicial “Salón del Prado” o Prado de los Jerónimos con su característica forma circoagonal.
En Madrid, muy cercanos entre sí (a una distancia de seiscientos metros), encontramos el Paseo del Prado y la Puerta del Sol, dos de los lugares más simbólicos y representativos de la ciudad, cuyas contradicciones internas y carácter híbrido son una buena base para reflexionar sobre algunos atributos de los espacios urbanos.
El Paseo del Prado nació con vocación de estancia, pero acabó engullido por la red de comunicaciones. En cambio, la Puerta del Sol, que surgió en el encuentro de once calles, se convirtió con el tiempo en plaza.
La transformación de la Puerta del Sol fue muy diferente a la abordada para el Salón del Prado. Éste debía ser un lugar para el uso y disfrute de la alta sociedad madrileña, que acudía a él para ver y ser vistos, y fue un “regalo” de la Corona. Su misión urbana determinó que su diseño fuera escenográfico y con gran ornato, participando en él reputados arquitectos y artistas. Por el contrario la Puerta del Sol, fuertemente integrada en la red viaria de la ciudad, afectada de congestión y de escasez de espacio, tuvo que ser reformada por una imperiosa necesidad pública, siendo llevada adelante por ingenieros, que aplicaron principalmente criterios de eficacia y utilidad (aunque finalmente apareció un ligero “toque” simbólico).
Actualmente, el Eje Prado-Recoletos se encuentra en proceso de transformación siguiendo la propuesta ganadora de la competición que se celebró en 2002 y sobre la Puerta del Sol se va a convocar un concurso internacional para reflexionar sobre su futuro.

17 ago. 2013

Contrastes urbanos: La Plaza Mayor y la Puerta del Sol de Madrid (Sociabilidad estática frente a Sociabilidad dinámica)

Ortofoto de Madrid con la Plaza Mayor (rectángulo a la izquierda) y la Puerta del Sol (segmento circular a la derecha).
A solamente doscientos metros de distancia, encontramos en Madrid dos espacios urbanos singulares y contrapuestos en sus prácticas sociales. La Plaza Mayor y la Puerta del Sol son dos hitos de la ciudad, equiparables por su importancia simbólica pero que representan dos concepciones antitéticas en cuanto a su génesis y a la sociabilidad que desarrollan en ellas los ciudadanos.
La historia nos cuenta que la Plaza Mayor nació como un ajetreado mercado, exterior a las murallas de Madrid, que fue evolucionando hasta convertirse en el espacio interior más ceremonial de la capital. Por el contrario, La Puerta del Sol surgió como espacio interior al recinto madrileño y desde sus inicios mostró sus aptitudes como suministrador informal de “energía ciudadana” (especialmente informativa, desde su famoso mentidero de San Felipe).
Al margen de las multitudes de turistas que las visitan, a la Plaza Mayor se va a contemplar algún evento como espectador (sea concierto o mercadillo navideño). En cambio a la Puerta del Sol se va a participar, a ser “parte” protagonista del acontecimiento (festivo o político, por ejemplo)
La implicación ciudadana se muestra también en el tratamiento, ya que la primera recibe la denominación oficial de “plaza” mientras que la segunda, no solamente carece de ese reconocimiento, sino que es popularmente conocida como “Sol”, expresando una mayor cercanía al ciudadano.
La Plaza Mayor es el estatismo y la formalidad mientras que la Puerta del Sol muestra el dinamismo y la espontaneidad. Comparar los dos espacios nos permite extraer algunas conclusiones sobre la sociabilidad urbana.

10 ago. 2013

El sueño de Le Corbusier que se convirtió en pesadilla: de la “Unité d’ Habitation” a los “Grands Ensembles” (en Marsella, por ejemplo)

Los Grands Ensembles marselleses de “La Rouviere” (o “Super-Marseille”) y “Super-Rouviere”, el inmenso bloque quebrado que aparece como telón de fondo.
Le Corbusier renegó de la ciudad tradicional y tuvo un sueño en el que se le aparecían arquitecturas de geometrías puras y ordenadas que se apoyaban delicadamente sobre extensas praderas verdes. Soñó una Ciudad-Parque que formalizó en su propuesta genérica de Cité-Ville Radieuse (Ciudad Radiante), cuyas piezas fundamentales, las Unités d’ Habitation, logró construir en cinco ocasiones.
Pero ese sueño, urgido por la necesidad imperiosa de viviendas en la posguerra y desvirtuado por la ambición del sector inmobiliario, se trastocó en pesadilla. La construcción masiva encontró una extraordinaria justificación en esa visión antiurbana de Le Corbusier en la que la arquitectura era autónoma y no se veía condicionada por localizaciones y normativas.
Este “estrategia” contó con un amplio seguimiento internacional. En Francia produjo, durante el periodo de 1955 a 1975, gigantescos conjuntos residenciales denominados Grands Ensembles. Marsella tuvo un papel especial porque recibió la primera de las Unidades de Habitación que Le Corbusier construyó y porque fue una de las ciudades en las que se desarrollaron más Grands Ensembles, con casi 500 conjuntos que albergan en torno a 125.000 viviendas.
Los Grands Ensembles fueron (y son) muy polémicos. El rechazo de la población a esas inmensas “colmenas” (además, muchas de ellas se convirtieron en guetos de inmigración), abanderó un descontento social altamente significativo. Por eso, la indudable calidad arquitectónica de algunos de estos conjuntos, no debe ocultar su fracaso como rumbo urbano. La ciudad, y éste es un argumento subyacente en todas las críticas, se construye desde el espacio urbano, con todos sus atributos, tanto estructurales como funcionales, relacionales, de escala o simbólicos.
La estrategia de los Grands Ensembles murió de indigestión, al ser éstos incapaces de fagocitar miles de años de historia urbana, que enseñan que el espacio público es la auténtica e imprescindible alma de la ciudad.

3 ago. 2013

Queens, el mayor distrito de Nueva York (evolución antes de la anexión)

El Queens Museum Of Art (QMA) conserva la asombrosa maqueta de Nueva York realizada con motivo de la Exposición Universal celebrada en 1964.La maqueta de casi 900 metros cuadrados fue actualizada en 1992. El distrito de Queens aparece abajo a la izquierda, enfrentado al Upper East Side de Manhattan.
El Condado de Queens fue, durante varios siglos, un apacible entorno rural de granjeros. Pero, durante la segunda mitad del XIX comenzó a sufrir la presión urbanizadora procedente de Nueva York y Brooklyn.
En 1898 se decidió integrar Nueva York con todo su entorno formando el Gran Nueva York para lo cual fueron anexionados a la City, parte del Condado de Westchester, y los condados de Kings, Queens (casi completo) y Richmond.
Pero si los “reyes” (Condado de Kings-Brooklyn) aceptaron finalmente su integración en Nueva York, las “reinas” (Condado de Queens) fueron menos dóciles. De hecho, mientras que la parte occidental del condado acabó siendo anexionada, los municipios orientales se rebelaron y constituyeron un nuevo condado independiente (Condado de Nassau).