24 may. 2013

Sobre el “Fin de la Historia”, la Globalización y las Ciudades Globales.


El 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín y se inició el desmantelamiento de los regímenes comunistas. El 9 de agosto de 1995, el navegador de Internet, Netscape, comenzó a cotizar en bolsa. En esos seis años, la evolución política y tecnológica, se dieron la mano para inaugurar una nueva época.
Son dos fechas simbólicas y por lo tanto discutibles, pero delimitan un periodo muy breve en el que mundo cambió de rumbo de forma radical. Los rasgos del nuevo contexto iniciado entonces son diversos, pero uno de los más significativos es la globalización, un fenómeno inédito en la cultura humana que está determinando nuestra existencia (como se deduce del análisis de las causas de la crisis económica actual). La constatación de la globalización es principalmente económica, aunque se comienzan a advertir movimientos hacia la mundialización de otros ámbitos. En esta línea, surge la noción de Ciudad Global, concepto definido por Saskia Sassen (recientemente galardonada con el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2013).
Aproximarnos al fenómeno de la globalización nos ofrece algunas claves fundamentales para entender el mundo que vivimos y, sobre todo, el que parece adivinarse para el futuro próximo.

18 may. 2013

Entre el “Gran Hermano”, HAL 9000 y el camarote de los Hermanos Marx: Las distopías extremas de la ciudad futura (Smart City).

El cine ha mostrado visiones distópicas de la ciudad futura, como en el caso de Los Angeles en la película Blade Runner.

Utopía era el mundo perfecto concebido en la ficción por Tomás Moro y cuya denominación, hizo fortuna para acabar representando inspiradores horizontes ideales para la sociedad. Por el contrario, las distopías muestran escenarios negativos en los que se manifiestan con crudeza los temores existentes en una comunidad.
La Smart City ya no es una utopía sino una realidad (aunque incipiente) pero también cuenta con sus distopías, que expresan los miedos de nuestra sociedad sobre la ciudad futura. En ellas, aparecen pesadillas basadas en la Tecnología y en la Participación, que son las claves subyacentes de las Smart Cities.
Esas distopías nos invitan a formularnos preguntas. ¿Se convertirá la tecnología en el instrumento de control de un “Gran Hermano” para anular la libertad y subyugar a los ciudadanos?, ó ¿llegará un grado de automatismo (inteligencia artificial)  que elimine el albedrío de los seres humanos como sucedió con la computadora HAL 9000 de la odisea espacial de Kubrick?, o en otra línea ¿la participación ciudadana podría conducir a un caos organizativo, como en Babel, originando situaciones inmanejables como la que representaron los Hermanos Marx en su conocido camarote de “Una noche en la ópera”?
Las tres cuestiones (aparición de una oligarquía tecnológica, pérdida del albedrío humano y descontrol organizativo) tienen que ver con la toma de decisiones. Son futuros indeseables, pero es positivo reflexionar sobre ellos, ya que las distopías son avisos a navegantes y es responsabilidad de todos trabajar para evitarlas.

11 may. 2013

Aproximación urbana a Londres desde el fútbol: Carácter e identidades ciudadanas.

El Londres “futbolero”, conformando el territorio a través de la georreferenciación de las diferentes denominaciones de los clubs de la ciudad.

El fútbol no es un asunto de vida o muerte, es algo más serio que todo eso.
Esta es una opinión muy generalizada entre los aficionados londinenses (y británicos), dado que Londres es una de las ciudades más “futboleras” del planeta. Se suele decir que el fútbol arrastra pasiones y por esa causa, es capaz de fortalecer comunidades al dotar a sus miembros de un sentimiento de pertenencia mucho más poderoso que el producido por otras señas de identidad.
Desde luego, en esto Londres es un caso especial. Lo es por afición, por número de equipos y sobre todo por la interesante relación entre fútbol y ciudad. El Londres victoriano de finales del siglo XIX recibió una inmigración extraordinaria que fue alojándose en los barrios exteriores que surgieron en aquellos años.  El desarraigo de los recién llegados fue mitigado en parte por el fútbol, que proporcionó banderas y signos identitarios a las diferentes comunidades.
Londres cuenta con muchos equipos de fútbol, 9 de los cuales juegan actualmente (2012-2013) en las dos divisiones principales (6 de ellos en la Premier League). La ubicación de estos clubs en la ciudad, sus estadios o los rasgos de sus aficiones ofrecen argumentos interesantes para descubrir Londres. Arsenal, Tottenham, Chelsea, West Ham, …; rojos, blancos, azules, …; gooners, spurs, eagles, hammers, … Londres permite una interesante aproximación urbana a partir de las claves futbolísticas.

3 may. 2013

Geometrías desaforadas en las nuevas ciudades de La Plata y Canberra (entre la hiperracionalidad y la hipersensibilidad).

La Plata, a la izquierda, explora los límites geométricos desde la racionalidad. Canberra, a la derecha, lo hace desde la sensibilidad.

La geometría es un recurso para los trazados urbanos desde que la racionalidad se incorporó a la planificación de las ciudades. Ejes, cuadrículas, círculos, triángulos, etc. pasaron a ser la base de los espacios urbanos.
En el entorno del cambio del siglo XIX al XX encontramos dos ejemplos de nuevas ciudades que experimentarán con esta base subyacente, explorando los límites de la geometría como fundamento del trazado de una ciudad. Además de compartir esta circunstancia, las dos ciudades también se asemejan en el hecho de haber nacido como capitales (aunque una de provincia y otra de estado) y ser  “ciudades de autor”. Pero a pesar de esas similitudes, sus diferencias son radicales, porque aparte de encontrarse muy alejadas geográficamente, sus propuestas sondean universos geométricos distintos. Estas dos ciudades son La Plata en Argentina y Canberra en Australia.
La Plata, capital de la provincia argentina de Buenos Aires, es la nueva ciudad finisecular que enfatiza su geometría para mostrar los límites de la racionalidad. El orden de La Plata es la abstracción de la geometría más cartesiana, es la hiperracionalidad que se impone en un casco urbano. El trazado es compacto y cerrado, rotundo, en el que a pesar de la importancia otorgada a la naturaleza, la arquitectura domina completamente la escena.
Canberra, la capital australiana, es el exceso. Allí se formuló a principios del siglo XX la mayor locura geométrica, cuyo virtuosismo, personal e irrepetible surgía como un caligrama poético. Canberra es el juego, con acuerdos y articulaciones geométricas llevadas al límite de la hipersensibilidad adaptada al entorno. El trazado es abierto y supeditado ante el impresionante despliegue de una naturaleza protagonista.