10 mar. 2012

Viena imperial y burguesa. La construcción de la Ringstrasse y la definición de la Ciudad Posliberal del XIX

La ciudad antigua de Viena rodeada por el glacis sobre el que se asentaría la operación de la Ringstrasse
La muralla, que encerraba la Viena histórica (AltStadt), se acompañaba de un extenso glacis que separaba la ciudad interior de los suburbios (Vororte) surgidos más allá de esa inmensa reserva militar. Este gran anillo espacial (Ring), que no se cerraba por el norte debido a la presencia del Donaukanal, junto con el solar de las murallas derribadas, fue el territorio sobre el que asentó el paradigma urbano y arquitectónico de una época.
Con la construcción de la Ringstrasse, iniciada en 1857, Viena atrajo la atención internacional. El debate urbano sobre los trazados viarios, la configuración y articulación entre espacios residenciales, grandes equipamientos públicos y amplias zonas verdes, la estrategia de actuación vinculando particularmente a la iniciativa privada o la proposición de la monumentalidad arquitectónica desde el historicismo, colocaron a Viena en boca de todos. Se estaba definiendo el carácter de la ciudad burguesa de la segunda mitad del siglo XIX, la denominada Ciudad Posliberal.
La Ringstrasse se convirtió en la representación de una época en la que el Imperio Austro-húngaro, esa invención bicéfala e inconsistente, caracterizó un conservadurismo decadente que se resistía a desaparecer. Pero también allí acabó ubicándose el símbolo que advertía de su final. En 1897, se levantó, entre mastodontes historicistas, el pequeño edificio de la Sezession que proclamaba un nuevo tiempo.

El extenso glacis era un vacio que rodeaba la muralla, excepto por el norte en donde se encontraba el Donaukanal . Actuaba como un gran cinturón de entre 800 y 1.400 metros de anchura y más de 600 hectáreas, que desconectaba la ciudad antigua de los suburbios. El glacis era utilizado como paseo público y estaba  surcado únicamente por recorridos arbolados y kioscos.
La Viena de mediados del siglo XIX era una ciudad próspera que veía crecer rápidamente su población y que, sobre todo, había asentado una nueva clase social, la burguesía, que reclamaba espacios representativos de su posición.
La definición de la Ciudad Posliberal
La decisión de derribar las murallas y urbanizar el glacis inició una interesante reflexión teórica y una puesta en práctica sobre la forma de la ciudad posliberal burguesa de la segunda mitad del siglo XIX. Viena se encontraba ante la oportunidad de mostrar al mundo la potencia de una Austria que aspiraba a liderar la unificación germánica.
Las claves de la operación se habían definido en varios proyectos previos realizados desde la administración pública, en donde ya se recogía el gran bulevar central (Ringstrasse) que articularía un conjunto de grandiosos equipamientos públicos, extensos parques e imponentes residencias para la pujante burguesía, altos funcionarios y parte de la nobleza (a las que se destinaba una quinta parte del total). El nuevo barrio que se iba a formar permitiría la soldadura entre la ciudad antigua y los suburbios. Se potenciaba así el papel del espacio urbano como elemento estructurante de la ciudad y principio organizador de la  misma.
En 1858 se convocó un concurso al que acudieron muchos participantes (cerca de ochenta). Pero aunque el concurso se resolvió (1º Ludwig Föster, 2º Friedrich Stache, 3ª August Sicard von Sicardsburg y Eduard van der Nüll), ninguno de estos proyectos satisfacía plenamente. Por eso, fueron reelaborados por un equipo de arquitectos estatales dirigidos por Moritz von Lhoer (apoyados por una comisión formada por los tres ganadores). En el resultado definitivo, la propuesta de Föster fue la que tuvo más influencia.
El planteamiento urbano respondía a los requisitos de una ciudad moderna, atendiendo a los intensos tráficos de vehículos, con una amplitud y escala desconocidos hasta entonces. La Ringstrasse es un gran bulevar de 4 kilómetros de longitud y 57 metros de anchura a cuyos lados se levanta el extenso programa edificatorio y de parques. Puede descomponerse en cinco tramos que van quebrándose para adaptarse a la directriz curva del anillo. Aunque cada tramo cuenta con su personalidad, con sus edificios y espacios representativos, el conjunto presenta una gran homogeneidad y expresa con rotundidad el deseo de gloria de la sociedad vienesa emergente.
La operación de la Ringstrasse tuvo un gran soporte financiero procedente del sector privado. Las plusvalías generadas por la venta de las parcelas residenciales permitieron la urbanización y la construcción de los grandes equipamientos. La burguesía en alza reclamaba espacios representativos de su éxito y ésta fue la base de la importante oferta residencial que surgió en el Ring. Los edificios residenciales competían con los equipamientos tanto en sus fachadas exteriores como en el diseño de unos interiores. En su esforzado afán de representatividad, éstos alumbraron conceptos estilísticos como el kitsch o el estilo biedermeier, tomando prestada la palabra procedente de la literatura para expresar una forma burguesa, conservadora y teatral, que pretendía dignificar con pocos medios el status de la nueva clase social en ascenso.
Con la actuación vienesa, junto a las transformaciones en el París del barón Haussmann y la propuesta ideal en la Barcelona de Cerdá, se estaba definiendo el carácter de la ciudad burguesa de la segunda mitad del siglo XIX, la denominada Ciudad Posliberal.
Los acontecimientos posteriores frenaron las aspiraciones hegemónicas de los Habsburgo. La derrota militar en la guerra austro-prusiana en 1866 convirtió a Prusia en el líder de la unificación alemana marginando a Austria, que además se vio obligada a reconocer la autonomía húngara dentro del imperio (que desde 1867 pasaría a denominarse austro-húngaro). Este revés político y el posterior fracaso de la Exposición Universal de 1873 (que acabó hundiendo la bolsa) llevaron a Viena a refugiarse en una autocomplacencia mantenida sobre una ficción protocolaria y pomposa sobre una intensa actividad económica (animada sobre todo por el numeroso colectivo judío). No obstante, tras esa teatralidad social se escondía la decadencia de una sociedad a punto de desaparecer. La propia vitalidad cultural cuestionaría el sistema desde dentro haciendo germinar propuestas de pensamiento, artísticas o musicales que anticipaban el derrumbamiento del régimen imperial.
El historicismo monumental de la Ringstrasse
Frente a lo avanzado del planteamiento funcional urbano, los grandes edificios públicos que se levantaron en la Ringstrasse, configuraron un ejercicio de monumentalidad basado en el tamaño y en el lenguaje ecléctico de la arquitectura historicista.
Los edificios debían reflejar su contenido en una especie de didáctica arquitectónica. Así por ejemplo, los edificios culturales como la universidad, los museos o la propia ópera no podían ser pensados sino desde el lenguaje renacentista; el Parlamento debía recordar un templo ateniense como reconocimiento a la democracia creada en Grecia; el ayuntamiento se expresó con el lenguaje gótico flamenco aludiendo a los antiguos consistorios de los Países Bajos, arquetipos del espíritu municipal; o el Burgtheater cuyo neobarroco pretendía enlazar con la teatralidad de esa época. No obstante, como en todo buen eclecticismo, se podían encontrar edificios góticos con detalles renacentistas o edificios renacentistas con decoraciones góticas.
La organización urbana se estructuró en cinco tramos correspondientes con los diferentes quiebros de la directriz de la Ringstrasse.
TRAMO 1   Stubenring  / Parkring / Schubertring
El primer tramo esta caracterizado por el gran Stadtpark y la presencia del rio Wien. Esta zona, especialmente en la parte de Stubenring se desarrolló con cambios respecto al plan original. El Ministerio de la Guerra es una obra tardía que mantiene el espíritu historicista contrastando con la precursora Caja Postal de Ahorros de Viena (Österreichischen Postsparkasse) que construyó Otto Wagner unos años antes, entre 1904 y 1906.
·         Ministerio de la Guerra (Kriegsministerium, 1910-1913, neoclásico) Ludwig Baumanns (1853-1936)
TRAMO 2   Kärntner Ring / Opernring
El segundo tramo está presidido por el imponente edificio de la ópera. También se encuentra allí el Musikverein, sede de la Filarmónica de Viena y lugar de celebración de los conocidos conciertos de año nuevo. En el frente de los antiguos suburbios, tras el Ressel Park, destaca la Iglesia de San Carlos Borromeo (Karlskirche) de Johann Bernhard Fischer von Erlach construida entre 1716 y 1737.
·         Opera (Wiener Staatsoper, 1860-1869), August Sicard von Sicardsburg (1813-1868) y Eduard van der Nüll (1812-1868)
·         Musikverein (1870, neogriego) Theophil von Hansen (1813-1891).
TRAMO 3   Burgring
El tercer tramo es el centro de la actuación, la manifestación solemne del poder imperial.
Entre el Hofburg, residencia de los Habsburgo en la ciudad antigua, y las caballerizas reales ubicadas en el inicio de los suburbios (hoy son el Museum Quartier) se ubicaron la ampliación del palacio imperial, el Neue Burg, del que sólo se realizó una de las partes y los dos grandes museos de historia del arte e historia natural, que tenían como intención la creación de un Foro Imperial que quedó inconcluso. Junto a estos edificios se encuentran los grandes parques centrales (Helden Platz, Burg Garten, Maria Theresien Platz, Museums Platz).
·         Nuevo Hofburg (Neue Hofburg, 1869) Gottfried Semper (1803-1879) y  Karl von Hasenauer (1833-1894)
·         Museo de Historia del Arte (Kunsthistorisches Museum) (1872-1891) Gottfried Semper y  Karl von Hasenauer.
·         Museo de Historia Natural (Naturhistorisches Museum, 1871-1889) Gottfried Semper  y  Karl von Hasenauer.
El palacio de Justicia se ubica en el nexo entre el tramo 3 y el 4, en una ubicación muy simbólica, entre el poder imperial y el popular.
·         Palacio de Justicia (Justizpalast, 1875-1881, neorenacentista) Alexander Wielemans von Monteforte (1843-1911)
TRAMO 4   Dr. Karl-Renner-Ring
El cuarto tramo es el caracterizado por el pueblo, eso sí, entendido con un sentido muy restrictivo y elitista. Es la operación más escenográfica, con la ubicación, en un gran cuadrilátero, de los edificios relacionados con el pueblo (el Ayuntamiento, el Parlamento, la Universidad y el Teatro). El Rathauspark y el Volksgarten ponen el acento verde.
·         Parlamento (Parlamentsgebäude, 1873-1883, neogriego) Theophil von Hansen Ayuntamiento (Rathaus, 1872-1883, neogótico flamenco) Friedrich von Schmidt (1825-1891)
·         Universidad (Universität Wien, 1877-1884, neorenacentista) Heinrich von Ferstel (1828-1883).
·         Teatro (Burgtheater, 1888, neobarroco) Gottfried Semper y Karl von Hasenauer.
La articulación entre el tramo cuarto y quinto se realiza apoyándose en la iglesia votiva, iniciada antes que la Ringstrasse, bajo el impulso del emperador, como agradecimiento por haber salido ileso del atentado sufrido en 1853.
·         Iglesia Votiva (Votivkirche, 1853-1879, neogótico) Heinrich von Ferstel
TRAMO 5   Schottenring
El quinto tramo es el de mayor densidad residencial, destacando el edificio de la Bolsa como gran equipamiento. También se encuentra aquí el gigantesco Rossauer Kaserne, uno de los tres cuarteles militares construidos para controlar los disturbios ciudadanos (los otros fueron el Arsenal y el Franz-Joseph-Kaserne)
·         Bolsa (Wiener Börse, 1872-1877, neorenacentista) Theophil von Hansen.
·         Cuartel militar (Rossauer Kaserne, 1865-1870, Windsor style) Coronel Alois Pilhal y Mayor Karl Markl

Los grandes equipamientos se vieron complementados con la edificación residencial en la que destacarán los palacios urbanos que la burguesía construyó a lo largo de toda la Ringstrasse.

El Burgtheater en una postal de época
Críticas al modelo Ringstrasse
La crítica sobre la Ringstrasse fue abanderada, desde posiciones distintas, por dos de los arquitectos relevantes de la época: Camilo Sitte (1843-1903) desde el urbanismo y Otto Wagner (1841-1918) desde la arquitectura.
Camilo Sitte, se erigió como el gran defensor de la “construcción de ciudades según principios artísticos” (título de su libro más famoso e influyente) frente a lo que consideraba como fría planificación dirigida fundamentalmente por los flujos de tráfico. Sitte, que aceptó el historicismo arquitectónico, reivindicaba  la historia como base para la configuración urbana, proponiendo, por ejemplo, el diseño de plazas contenidas y formalizadas frente a la apertura sin límites de los espacios planificados en el Ring. Defendía el papel del espacio urbano, identificable y simbólico, como motor para la creación de comunidades donde la sociabilidad fuera posible, frente a la desfiguración del Ring, donde las personas se encontraban aturdidas por la pérdida de la escala humana.
Otto Wagner centró sus ataques en la arquitectura de la Ringstrasse, haciendo hincapié en la contradicción entre un trazado moderno y racional (que él aceptaba) y una edificación anclada en el pasado. Wagner, en contra de la reivindicación histórica de Sitte, buscaba superar la discordancia apostando por la modernidad, representada en el funcionalismo. Su reclamación perseguía un estilo arquitectónico que, contando con las nuevas tecnologías y los nuevos materiales, adaptara la imagen de la ciudad al hombre moderno. Wagner buscaba un nuevo estilo y sus proclamas serían recogidas por la siguiente generación.
Adolf Loos (1870-1933), representante de la siguiente generación, atacó con dureza el estilo de la Ringstrasse a la que denominaba la “ciudad de Potemkin” (también Wagner había utilizado esta expresión) aludiendo a la estrategia del duque favorito de Catalina II de Rusia, que creaba pueblos de ficción para ser exhibidos como lugares idílicos en las visitas de la zarina mientras la población (que era ocultada) vivía en la miseria. La frase de Loos, reflejaba la crudeza de entornos muy bien presentados para encubrir su desastroso estado real. Loos encabezó un movimiento que buscaba la ética de las actuaciones reivindicando un sentido realista, artesanal y utilitario de la arquitectura totalmente alejado de la “teatralidad vienesa”. Estaba naciendo un nuevo un nuevo paradigma para la arquitectura.
Y los coetáneos de Loos, los modernistas de la Sezession (desde Klimt hasta Olbrich o Hoffmann), aunque con discrepancias importantes sobre sus planteamientos (aquel más moralista y éstos más estetas), ayudarían al socavamiento de las convenciones representadas por la Ringstrasse.
“Der Zeit ihre Kunst, der Kunst ihre Freiheit”
Este es el mensaje que se encuentra sobre la puerta de entrada del Pabellón de la Sezession (a cada época su arte y a cada arte su libertad). El lema fue propuesto por Ludwig Hevesi, escritor que defendía los ideales del movimiento rupturista que se creó en 1897. El pabellón de la Sezession, se construyó entre 1897 y 1898 según proyecto de Joseph Maria Olbrich (1867-1908) arquitecto integrado en el grupo disidente.
Este pequeño edificio contrasta con los gigantescos equipamientos imperiales, pero más allá del tamaño, expresa el rechazo a un historicismo agotado y anuncia una nueva época. La oposición también se advierte en la orientación, el edificio rechaza la trama impuesta por la edificación del Ringstrasse y se adapta a la que procede de los suburbios, en un gesto de acercamiento al sentimiento popular frente al aristocrático porte de los edificios imperiales.
El Imperio austro-húngaro aguantó hasta el término de la Gran Guerra, desmembrándose a partir de 1918. El emperador Francisco José I había muerto dos años antes. El mundo había cambiado y la Ringstrasse quedaba como reflejo de una época pasada.

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