11 mar. 2017

El reencuentro de Oslo con el mar: el proyecto “Ciudad Fiordo”.

La nueva arquitectura de Oslo es uno de los estandartes de la gran reforma de su frente arquitectónico (arriba, los rascacielos de Bjørvika Barcode y, debajo, la Ópera).
Oslo se encuentra en el final de un largo fiordo, de unos 100 kilómetros, que lleva su nombre y le ofrece un frente acuático que fue aprovechado históricamente para cuestiones de defensa o económicas. Pero, en el siglo XIX, la capital noruega comenzó a olvidar esa entrada de mar desde el punto de vista urbano, porque el puerto y otras industrias, el ferrocarril o, ya en el XX, las autopistas irían aislando la orilla del fiordo del resto de la ciudad. En consecuencia, el agua dejó de tener significación urbana para sus ciudadanos.
Pero a finales del siglo XX, Oslo decidió subvertir esa situación promoviendo una experiencia piloto de reencuentro con el mar en el sector Aker Brygge. El éxito de esta operación animó al municipio a poner en marcha, en el año 2000, un ambicioso proyecto urbano con el mismo fin denominado “Ciudad Fiordo” (Fjordbyen). El traslado del puerto y la modificación de infraestructuras de transporte están propiciando la aparición de nuevos espacios urbanos y edificios de viviendas, económicos o equipamientos (como son la nueva Ópera que se inauguró en 2008 o los rascacielos de Bjørvika Barcode). Se espera que el proyecto pueda completarse en el año 2030.

25 feb. 2017

Recreaciones urbanas: entre el decorado teatral, las aspiraciones culturales y la caricatura.

El Pueblo Español de Barcelona es una de las propuestas de recreación arquitectónica y urbana más espectaculares (y controvertidas). En la imagen, la Plaza Mayor presidida por la reproducción del Ayuntamiento de Valderrobles (Teruel).
La arquitectura siempre ha tenido problemas para ser materia de exhibición directa, siendo poco frecuentes los conjuntos de edificios levantados con voluntad de muestra (aunque hay casos de gran interés). Por eso, habitualmente su exposición se realiza a través de “intermediarios” (fotografías, dibujos, planos, maquetas, etc.). No obstante, más allá de las singulares reuniones de edificios icónicos o de los ejercicios de intermediación expositiva, surge una tercera vía: la recreación arquitectónica y urbana. Esta consiste en su reproducción descontextualizada a escala real (sobre todo de las fachadas), ofreciendo recopilaciones heterogéneas que pueden responder a motivos muy variados y en las que la apariencia de los escenarios resultantes bascula entre los deseos de realismo y los excesos, llegando a veces a rozar la caricatura.
Vamos a aproximarnos a diversos ejemplos, desde recreaciones con objetivos culturales, como es el caso del Pueblo Español de Barcelona o la efímera “strada novissima” de la Bienal de Venecia de 1980, hasta escenografías teatrales del estilo de los Pueblos Potemkin o los poblados de los spaghetti-western rodados en el desierto de Tabernas (Almería), pasando por los exitosos espacios comerciales de Las Rozas Village en Madrid o el food court del centro comercial de Santa Catarina en Oporto.

18 feb. 2017

Así nació Washington, la capital de los Estados Unidos de América.

Plano de 1835 reflejando la delimitación del Distrito Columbia y las trazas urbanas esquemáticas de Washington.
La fundación de ciudades es siempre un acto especial, pero mucho más cuando nacen como capitales que deben representar a una nación. Entonces, todas las decisiones son más trascendentes. La selección del emplazamiento, la planificación de su trazado o la ubicación de sus instituciones, se convierten en actos dotados de una gran significación.
Cuando se constituyeron los Estados Unidos de América, a partir de las Trece Colonias británicas que habían logrado su independencia del Imperio, se tuvo la necesidad de construir una nueva ciudad para ejercer de capital federal de la incipiente nación. Y no solo eso, sino que, además, debería contar con un territorio propio y autónomo respecto a los estados. Con esos requisitos, en 1791, nació Washington y se delimitó el Distrito Columbia que la contiene. En este artículo nos aproximaremos a las circunstancias que rodearon su fundación para, en otro posterior, analizar su singular trazado, del que podría decirse que fue el “canto del cisne” del urbanismo clásico.

8 feb. 2017

Ciudades triples en las fronteras: los trifinios urbanos (los casos de la “Triple Frontera” sudamericana y de Basilea).

Hitos recordatorios de los trifinios analizados: arriba, de la denominada “Triple Frontera” Sudamericana y debajo del “Dreiländereck” europeo.
Nuestro planeta está surcado por unas líneas invisibles que delimitan los territorios políticos (aunque en ocasiones aprovechen accidentes geográficos o se materialicen con muros o vallados para indicar las fronteras con rotundidad). A veces, esas líneas convergen en puntos que se convierten en vértices muy singulares porque en ellos se congregan más de dos estados.
Uno de estos casos son los denominados trifinios, puntos en los que confluyen tres países distintos. Habitualmente se localizan en espacios naturales, pero hay ejemplos que aparecen en áreas urbanizadas, en las que la reunión de tres ciudades de naciones diferentes genera situaciones muy particulares, superando las habituales relaciones producidas entre parejas urbanas fronterizas.
Vamos a aproximarnos a dos casos concretos y muy distintos por su contexto, geográfico, cultural y socioeconómico. El primero se encuentra en Sudamérica: la denominada “Triple Frontera” que, señalada por dos ríos, el Paraná y el Iguazú, separa Argentina, Brasil y Paraguay. El segundo caso está en Europa y es algo más complejo porque la separación no es tan nítida como en el anterior. En este trifinio, que en alemán recibe el nombre de Dreiländereck (“esquina de los tres países”), se reúnen Francia, Alemania y Suiza en una conurbación presidida por la ciudad más importante: la suiza Basilea que linda sin solución de continuidad con sus vecinas francesas y germanas.


28 ene. 2017

Claves esenciales del Jardín Japonés.

El jardín seco es quizá el más conocido de los modelos de la jardinería japonesa, pero no es el único (Ryoan-ji en Kioto, Japón)
Tras habernos aproximado a los modelos clásicos de la jardinería europea (el Jardín renacentista italiano, el Jardín formalista francés y el Jardín paisajista inglés) repasaremos las claves esenciales de la jardinería oriental, concretamente, de los jardines japoneses.
Los historiadores consideran que en el año 552 se introdujo la cultura china en Japón (llevando el budismo, la escritura, el arte y también la jardinería) dando fin a la “prehistoria” nipona. Desde entonces las islas pasarían por distintos periodos políticos y artísticos que alumbraron diferentes modelos de jardín japonés.
Porque no hay un único “jardín japonés”, a pesar de esa tendencia simplificadora establecida en Occidente que suele asimilarlo con uno de sus tipos: el jardín seco o kare-sanshui. Este modelo puede ser el más reconocible, pero la creatividad nipona es mucho más rica y variada. Confirmando esa diversidad, pueden citarse los denominados “jardines de islas y lagos” o los de la “ceremonia del té”, así como las propuestas geométricas más recientes, que convierten a la jardinería japonesa en una de las más originales e influyentes de la arquitectura del paisaje.

25 ene. 2017

¿Dónde están las utopías urbanas del siglo XXI? (artículo en el blog "Seres Urbanos" de EL PAÍS)

Tranvías en Debrecen (Hungría).  AP
Nueva colaboración de Urban Networks con el periódico EL PAÍS (blog Seres Urbanos / Planeta Futuro). El artículo "¿Dónde están las utopías urbanas del siglo XXI?" se ha publicado hoy, 25 de enero de 2017.

14 ene. 2017

Nueva Guatemala, la racionalidad ilustrada de la colonización española.

Nueva Guatemala sería planteada siguiendo los ideales ilustrados de orden y racionalidad característicos del siglo de las luces (Luis Díez Navarro, 1776)
En 1492, España descubrió un continente desconocido para los europeos (América) y se lanzó a su conquista. Esa empresa le permitió forjar el Imperio Español durante el siglo XVI. La metrópoli colonizaría y reorganizaría aquellas ignotas tierras transatlánticas apoyándose en las numerosas ciudades que serían construidas para ello.
En el siglo XVIII, las principales urbes coloniales estaban ya en marcha, pero a finales de la centuria, los frecuentes seísmos sufridos por la sede de la Capitanía General de Guatemala (Santiago de los Caballeros de Guatemala, hoy más conocida como Antigua Guatemala) recomendaron su traslado, buscando un nuevo lugar, más seguro, donde refundarla.
En 1776, se trazó el primer plano de esa nueva ciudad que sería planteada siguiendo los ideales ilustrados de orden y racionalidad, característicos del siglo de las luces. Así, recogiendo la experiencia secular en planificación urbana e incorporando algunas novedades (aunque no todas se llevarían a la práctica) surgiría Nueva Guatemala, el proyecto más destacado de la última hornada de ciudades coloniales españolas.