15 abr. 2017

Semana Santa y Ciudad: una unión indisoluble (y 2)

Semana Santa en Málaga: La ciudad es el escenario principal de la celebración.
La Semana Santa desarrolla su ceremonial en dos escenarios simultáneos: uno arquitectónico y otro urbano. El primero se encuentra en el espacio interior de los templos y el segundo, en cambio, es exterior, convirtiendo al espacio público de la ciudad en la escena fundamental para la conmemoración. Por eso, la Semana Santa es una fiesta religiosa que adquiere una fuerte dimensión urbana.
En la primera parte de este artículo atendimos a las cuestiones más generales. En esta segunda y última entrega, nos aproximaremos a la imaginería de la Semana Santa, centrada en los pasos procesionales, así como al papel del espacio público que les da soporte escénico. La solemne ceremonia religiosa pretendía dotar de una significación trascendente a los escenarios urbanos cotidianos, aspirando con ello a “sacralizar” la ciudad.
Incluimos, finalmente, un apéndice con las principales “Semanas Santas” que se celebran en España.

8 abr. 2017

Semana Santa y Ciudad: una unión indisoluble (1)

La Semana Santa es una celebración religiosa que sale de los templos para desarrollarse en el espacio público, estableciendo una unión indisoluble con la ciudad. Semana Santa en Málaga: Procesión del Cautivo.
Durante los ocho días que transcurren entre el Domingo de Ramos y el Domingo de Pascua, los cristianos conmemoran la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo en la denominada Semana Santa. La celebración lleva al espacio público de las ciudades una ceremonia que supera su dimensión religiosa para convertirse en un fenómeno social y cultural. Esto es así porque se manifiesta como un complejo conjunto de impresiones, aglutinando sentimientos religiosos expansivos con el recogimiento reflexivo y con elementos festivos, aderezado todo ello por experiencias sensoriales y emocionales de gran intensidad. Los católicos viven esas fechas con solemnidad, pero su espíritu alcanza también a muchas personas no creyentes que se ven imbuidas en una impactante vivencia colectiva.
En España (y también en otras partes del mundo), muchas ciudades sirven de escenario para esa celebración religiosa, expresando la unión indisoluble entre Semana Santa y ciudad. En esta primera parte del artículo atenderemos a las cuestiones más generales de esta relación, mientras que en la segunda entrega profundizaremos en su carácter urbano.


3 abr. 2017

¿A quién pertenece la fachada de los edificios? (artículo en el blog "Seres Urbanos" de EL PAÍS)

Vista de un mural en el que aparece pintado un retrato del exfutbolista argentino Diego Armando Maradona, realizado por el artista italiano Jorit Agoch, en un edificio del barrio San Giovanni a Teduccio en Nápoles, Italia.  (EFE)
Nueva colaboración de Urban Networks con el periódico EL PAÍS (blog Seres Urbanos / Planeta Futuro). El artículo "¿A quién pertenece la fachada de los edificios?" se ha publicado hoy, 3 de abril de 2017.

25 mar. 2017

Mannheim y Karlsruhe: dos joyas del urbanismo ilustrado germánico.

A la izquierda esquema de la mitad occidental de Karlsruhe (la “ciudad abanico”) y a la derecha, mitad oriental de Mannheim (la “ciudad cuadrada" o la "ciudad herradura”).
Mannheim y Karlsruhe son dos ciudades alemanas vecinas situadas junto al rio Rin. Les une, por tanto, la geografía y la historia. Ambas tuvieron el privilegio de liderar sus respectivos territorios. Incluso, actualmente, tienen tamaños parecidos (en torno a trescientos mil habitantes).
Es mucho lo que comparten, pero también presentan grandes diferencias. Primero porque Mannheim es una ciudad antigua que no prosperó hasta el principio de la Ilustración, cuando fue reestructurada; mientras que Karlsruhe sería una ciudad de nueva planta, creada en ese mismo tiempo. También divergen por su opuesta (y sorprendente) configuración geométrica, que va del cuadrado al círculo y viceversa. El centro histórico de Mannheim es una cuadrícula que adaptó parcialmente sus bordes a un límite circular, aportándole su característica planta de “herradura”. En cambio, Karlsruhe se concibió como un trazado radial, justificando la asociación visual de su casco urbano original con un “abanico”, aunque paradójicamente se extendería como una ciudad ortogonal.
Mannheim y Karlsruhe fueron dos pequeñas capitales de dos pequeños estados alemanes integrados en el Sacro Imperio Romano Germánico (Palatinado y Baden), y buscaron afanosamente representar su rango. El siglo XVIII les proporcionaría la oportunidad y entonces emergieron como dos de las joyas del urbanismo germánico.

11 mar. 2017

El reencuentro de Oslo con el mar: el proyecto “Ciudad Fiordo”.

La nueva arquitectura de Oslo es uno de los estandartes de la gran reforma de su frente arquitectónico (arriba, los rascacielos de Bjørvika Barcode y, debajo, la Ópera).
Oslo se encuentra en el final de un largo fiordo, de unos 100 kilómetros, que lleva su nombre y le ofrece un frente acuático que fue aprovechado históricamente para cuestiones de defensa o económicas. Pero, en el siglo XIX, la capital noruega comenzó a olvidar esa entrada de mar desde el punto de vista urbano, porque el puerto y otras industrias, el ferrocarril o, ya en el XX, las autopistas irían aislando la orilla del fiordo del resto de la ciudad. En consecuencia, el agua dejó de tener significación urbana para sus ciudadanos.
Pero a finales del siglo XX, Oslo decidió subvertir esa situación promoviendo una experiencia piloto de reencuentro con el mar en el sector Aker Brygge. El éxito de esta operación animó al municipio a poner en marcha, en el año 2000, un ambicioso proyecto urbano con el mismo fin denominado “Ciudad Fiordo” (Fjordbyen). El traslado del puerto y la modificación de infraestructuras de transporte están propiciando la aparición de nuevos espacios urbanos y edificios de viviendas, económicos o equipamientos (como son la nueva Ópera que se inauguró en 2008 o los rascacielos de Bjørvika Barcode). Se espera que el proyecto pueda completarse en el año 2030.

25 feb. 2017

Recreaciones urbanas: entre el decorado teatral, las aspiraciones culturales y la caricatura.

El Pueblo Español de Barcelona es una de las propuestas de recreación arquitectónica y urbana más espectaculares (y controvertidas). En la imagen, la Plaza Mayor presidida por la reproducción del Ayuntamiento de Valderrobles (Teruel).
La arquitectura siempre ha tenido problemas para ser materia de exhibición directa, siendo poco frecuentes los conjuntos de edificios levantados con voluntad de muestra (aunque hay casos de gran interés). Por eso, habitualmente su exposición se realiza a través de “intermediarios” (fotografías, dibujos, planos, maquetas, etc.). No obstante, más allá de las singulares reuniones de edificios icónicos o de los ejercicios de intermediación expositiva, surge una tercera vía: la recreación arquitectónica y urbana. Esta consiste en su reproducción descontextualizada a escala real (sobre todo de las fachadas), ofreciendo recopilaciones heterogéneas que pueden responder a motivos muy variados y en las que la apariencia de los escenarios resultantes bascula entre los deseos de realismo y los excesos, llegando a veces a rozar la caricatura.
Vamos a aproximarnos a diversos ejemplos, desde recreaciones con objetivos culturales, como es el caso del Pueblo Español de Barcelona o la efímera “strada novissima” de la Bienal de Venecia de 1980, hasta escenografías teatrales del estilo de los Pueblos Potemkin o los poblados de los spaghetti-western rodados en el desierto de Tabernas (Almería), pasando por los exitosos espacios comerciales de Las Rozas Village en Madrid o el food court del centro comercial de Santa Catarina en Oporto.

18 feb. 2017

Así nació Washington, la capital de los Estados Unidos de América.

Plano de 1835 reflejando la delimitación del Distrito Columbia y las trazas urbanas esquemáticas de Washington.
La fundación de ciudades es siempre un acto especial, pero mucho más cuando nacen como capitales que deben representar a una nación. Entonces, todas las decisiones son más trascendentes. La selección del emplazamiento, la planificación de su trazado o la ubicación de sus instituciones, se convierten en actos dotados de una gran significación.
Cuando se constituyeron los Estados Unidos de América, a partir de las Trece Colonias británicas que habían logrado su independencia del Imperio, se tuvo la necesidad de construir una nueva ciudad para ejercer de capital federal de la incipiente nación. Y no solo eso, sino que, además, debería contar con un territorio propio y autónomo respecto a los estados. Con esos requisitos, en 1791, nació Washington y se delimitó el Distrito Columbia que la contiene. En este artículo nos aproximaremos a las circunstancias que rodearon su fundación para, en otro posterior, analizar su singular trazado, del que podría decirse que fue el “canto del cisne” del urbanismo clásico.